lunes, 30 de mayo de 2016

EL FERROCARRIL DEL BIDASOA, EN SU CENTENARIO (II)

Puente internacional del Bidasoa en Irun/Hendaia. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarrril

DE LOS ALDUIDES AL BIDASOA

El origen del tren del Bidasoa está estrechamente vinculado a los proyectos para comunicar lo más directamente posible Pamplona con Francia. Ya en 1846 se planteó por primera vez esta idea, con una vía que debería enlazar la capital Navarra con Baiona a través del paso de los Alduides.
Proyectos de enlaces ferroviarios entre Navarra y la frontera francesa. Dibujo de Pedro Pintado

Desde Navarra se hizo todo lo posible para construir el ferrocarril de los Alduides pero siempre se encontraron con la rotunda negativa del gobierno español. Finalmente, solo se pudo construir una vía de Pamplona a Alsasua, inaugurada en 1865, donde los trenes podían conectar con el ferrocarril del Norte de Madrid a París.
Estación de Alsasua, enlace del Ferrocarril del Norte y el ferrocarril de Pamplona a Zaragoza. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Pese al fracaso del ferrocarril de los Alduides, desde Navarra se impulsaron numerosos proyectos para intentar evitar el gran rodeo que suponía desviarse por Alsasua para llegar a Donostia, el puerto de Pasaia y la frontera. De este modo, en 1914 se inauguraba un tren directo, de vía estrecha, de Pamplona a San Sebastián: el Plazaola. Sin embargo, este ferrocarril no aportaba ninguna ventaja en las comunicaciones con Francia, por lo que pronto se estudió la posibilidad de conectar directamente la capital Navarra con la frontera en Irun.
Inauguración del Ferrocarril del Plazaola. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril
  

LA MINERÍA EN LAS PEÑAS DE AIA

La impresionante mole granítica de las Peñas de Aia se puede contemplar a kilómetros de distancia. Por el contrario, para apreciar sus mayores riquezas, es preciso profundizar en el interior de sus entrañas.
Ferrocarril minero de Arditurri. Como telón de fondo, la mole granítica de las Peñas de Aya. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Ya en tiempos del Imperio Romano era conocida la riqueza minera de las Peñas de Aia. Desde el puerto de Oiarso, la actual Irún, se exportó plomo, plata, hierro y otros minerales.
Cotos y ferrocarriles mineros en el entorno de Irún. Dibujo de Pedro Pintado Quintana

Durante siglos, las minas de las Peñas de Aia fueron explotadas con mayor o menor intensidad pero, a finales del siglo XIX experimentaron una nueva época dorada con la apertura de nuevas minas, tanto en la vertiente occidental, en Oiartzun, como en la Oriental, en Irun y Lesaka.
Hornos de calcinación de Irukurutzeta. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Para transportar las riquezas de las Peñas de Aia se construyeron varios ferrocarriles mineros. Los más importantes eran, por una parte, el que desde las minas de Arditurri se dirigía al puerto de Pasaia y, por otra, los que comunicaban Endarlaza con la estación de Irún y los hornos de calcinación de Irugurutzeta con el Bidasoa, donde el mineral era embarcado con destino a la estación de Hendaia.


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