domingo, 1 de marzo de 2015

LAS TOLVAS DE SIERRA MENERA

Vagón tolva de la Compañía Minera de Sierra Menera construida en Talleres de Miravalles. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

El ferrocarril de Sierra Menera enlazaba los yacimientos de mineral de hierro de Ojos Negros, situados en el confín de las provincias de Teruel y Guadalajara, con el Mediterráneo, en Sagunt (Valencia), mediante un trazado de más de doscientos kilómetros de vía métrica, paralelos en su mayor parte a la línea de vía ancha del Central de Aragón (Valencia-Calatayud).
Construcción de vagones tolva para el ferrocarril de Sierra Menera en los Talleres de Miravalles. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Desde sus inicios, el ferrocarril de Sierra Menera fue diseñado desde sus inicios para el transporte masivo de mineral de hierro, con una capacidad de un millón de toneladas anuales. Para poder atender tan impresionante demanda, sus promotores, los empresarios vascos Sota y Aznar, adquirieron un amplio parque de vagones tolva que llegó a alcanzar un total de 600 vehículos, cifra hasta entonces jamás alcanzada por un mismo tipo de vagón en España. Básicamente idénticas entre sí, la principal diferencia entre ellas era que algunas disponían de garita de guardafrenos. 
Vagón tolva construido en Beasain. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Característica común a todas las tolvas de Sierra Menera era su pequeño tamaño y reducido empate, lo que facilitaba su inscripción en curva. Por otra parte, dada la densidad del material a transportar, no era necesario el empleo de vehículos de mayor tamaño ya que la suma de la carga máxima admisible y el peso del propio vagón aportaban un peso por eje de 13,5 toneladas, carga más que razonable en la época de construcción de este ferrocarril, 1907, y habitual en muchos ferrocarriles contemporáneos de vía ancha, sin ir más lejos, el propio Central de Aragón. Hay que tener en cuenta que, en la época, la carga máxima de los vagones convencionales era, habitualmente, de 10 toneladas, cifra que duplicaban las tolvas de Sierra Menera.
Descargadero de mineral de Sagunt. En primer plano se aprecian los ascensores de las tolvas. Fotografía de Trevor Rowe. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Por otra parte, la utilización de vagones de mayor envergadura, por ejemplo, de bogies, habría implicado una mayor complejidad para las instalaciones de descarga sobre los barcos en el puerto de Sagunt. En efecto, dado que en los últimos kilómetros la vía transcurría sobre una planicie a pocos metros sobre el nivel del mar, los promotores del ferrocarril pensaron que la mejor forma de transbordar la carga de las tolvas a los barcos por gravedad consistía en instalar un complejo descargadero dotado de ascensores con los que podían elevar los vagones hasta la cota necesaria para su vaciado. Vagones de mayor envergadura implicarían la utilización de elevadores más complejos de instalar y mantener.
Tren de tolvas de mineral remolcado por una locomotora articulada sistema Mallet. Fotografía de Trevor Rowe. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Los propietarios de Sierra Menera optaron por adquirir las tolvas a una empresa vinculada a su grupo empresarial como es el caso de los Talleres de Miravalles (Bizkaia), sociedad de la que Ramón de la Sota había sido socio fundador. Sin embargo, atender un pedido tan impresionante no estaba al alcance de esta industria, por lo que parte de ellos fueron construidos en Beasain en la fábrica de vagones que había instalado en esta localidad guipuzcoana la Sociedad Española de Construcciones Metálicas, antecesora de la actual CAF. Posteriormente, algunas tolvas también serían construidas en los astilleros Euskalduna de Bilbao, pertenecientes también al grupo de Sota y Aznar.
Tolva construida por los astilleros Euskalduna. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Las tolvas metálicas del ferrocarril de Sierra Menera prestaron servicio en su ferrocarril de origen hasta la clausura de la línea en 1972. Sin embargo, el cierre de su línea originaria no supuso su final ya que, aunque muchas fueron desguazadas y fundidas en la factoría de los Altos Hornos del Mediterráneo en Sagunt, algunas fueron recuperadas por esta empresa para otros usos como el transporte de agua. Más destacada fue la compra de 250 unidades por parte de FEVE, para su utilización en el transporte de carbón en las cuencas asturianas. Además, algunas fueron recicladas para su empleo en el servicio de vía y obras en el transporte de balasto, donde eran muy apreciadas gracias a su sistema de descarga central, mientras que las mayor parte de las tolvas que la empresa estatal había heredado de las antiguas concesionarias eran de descarga lateral. De este modo, las tolvas de Sierra Menera se desperdigaron por toda la red de la empresa estatal y algunas de ellas llegaron a ser traspasadas a otros ferrocarriles autonómicos como EuskoTren, Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana y Serveis Ferroviaris de Mallorca. Asimismo, Renfe adquirió un par para su línea de Cercedilla a Los Cotos e, incluso, dos de ellas se exportaron a Italia, donde son utilizadas por el contratista Bonaventura en trabajos de renovación y mantenimiento de líneas de vía estrecha.
Tolva reciclada como vagón aljibe en los Altos Hornos del Mediterráneo. Se aprecia la toma de agua en la parte inferior. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi

En la actualidad, además de las italianas, sobreviven algunas de estas singulares tolvas, entre otras, las cinco pertenecientes al Servicio de Patrimonio Histórico de los Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana, las preservadas por el Club Vaporista Ferroviari de Mallorca y la Asociación de Amigos del Ferrocarril y Tranvías de Zaragoza y la que se expone en el Museo Vasco del Ferrocarril.
Tolva del ferrocarril de Sierra Menera, adquirida por Feve y, más tarde, transferida a EuskoTren, preservada en el Museo Vasco del Ferrocarril. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi

3 comentarios:

  1. ¿Las que usaba Convensa sobreviven?

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  2. En la estación de El Berron hay otra de estas tolvas sobre un tramo de vía. En uno de los Jardines

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  3. Bonitos e imborrables los recuerdos que dejaron estos pequeños pero consistentes vagones-tolva en su epoca de servicio en su linea de origen...Aquellas largas hileras alineadas disciplinadamente tras una simple o doble traccion de esas inolvidables e igualmente robustas locomotoras de vapor del S.M.,o en sus ultimos tiempos tras aquellas Henschel...Es una verdadera suerte y digno de elogio el que aun sobrevivan ejemplares preservados,preciosa la imagen de la nª 28 preservada en el Museo Vasco,y muy curiosa la transformacion de la unidad mostrada de Altos Hornos del Mediterraneo en forma de aljibe

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