lunes, 13 de enero de 2014

EL ANTIGUO TRANVÍA DE TENERIFE


La isla de Tenerife cuenta, en la actualidad, con uno de los mejores y más eficientes ejemplos de recuperación del tranvía como herramienta para garantizar una movilidad sostenible y segura a sus ciudadanos. En la actualidad operan dos líneas, una que enlaza Santa Cruz con el centro de La Laguna en un trayecto de más de doce kilómetros caracterizado por sus fuertes rampas y pendientes, y otra, de 2,6 kilómetros, entre La Cuesta y Tincer.
Moderno tranvía de Tenerife

Tal vez sea menos conocido que, en el pasado, esta isla también contó con una línea de tranvías que, en gran medida, fue antecesora directa de la actual ya que, en su primera fase, también enlazó Santa Cruz de Tenerife con La Laguna, aunque posteriormente, la traza fue prolongada hasta Tacoronte. Ahora, gracias al apoyo del operador del moderno tranvía MetroTenerife (MTSA), podemos conocer su interesante historia de la mano del investigador Rafael Cedrés Jorge, a través de a un libro que ha visto la luz el pasado verano.
Antiguo tranvía de Tenerife. Fotografía cedida por Rafael Cedrés Jorge

En su libro, Rafael Cedrés, quien ya ha publicado otros trabajos sobre diversos temas relativos a Tenerife y que mantiene un interesantísimo blog, ha recopilado la compleja historia del antiguo tranvía de Tenerife, analizando sus más variados aspectos en un volumen de 257 páginas, profusamente ilustradas con toda clase de imágenes vinculadas al pasado tranviario tinerfeño.
Tranvía eléctrico suministrado por ACEC de Charleroi. Fotografía cedida por Rafael Cedrés Jorge

Como nos recuerda Rafael Cedrés, el antiguo tranvía de Tenerife fue el fruto, como en otros muchos casos, no solo en nuestro país, sino en buena parte de Europa e, incluso, del mundo, de la iniciativa del capital belga, verdaderos maestros en la implantación de este medio de transporte en todo el planeta. Así, aunque el proyecto para la construcción de un tranvía entre la capital isleña y La Laguna, aprobado por el gobierno, el 12 de noviembre de 1898, había sido redactado por el ingeniero valenciano Julio Cervera, la concesión para su explotación fue otorgada, el 4 de julio de 1899, al ciudadano belga Aleixes de Reus. Poco después, el 28 de septiembre del mismo año, quedaba constituida en Bruselas la Societé Anonyme des Tramways Électriques de Tenerife.
Acción de Tramways Électriques de Tenerife. Documento cedido por Rafael Cedrés Jorge

Gracias al respaldo financiero belga, el 29 de octubre se emprendieron las obras de construcción de la línea y, el 7 de abril de 1901 entraba en servicio el nuevo tranvía entre Tenerife y La Laguna. Las cocheras se implantaron en La Cuesta, punto donde también se ubicó la central generadora de electricidad ya que, no hay que olvidar que, a principios de siglo, no existía una red de producción y generación de electricidad a la que contratar el suministro por lo que el tranvía de Tenerife, al igual que la mayor parte de los tranvías españoles de la época, tuvo que dotarse de su propia fábrica de electricidad.
Central eléctrica del tranvía de Tenerife. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Desde el primer momento, el tranvía recibió el favor del público, lo que impulsó a la empresa concesionaria a emprender la prolongación de la línea hasta Tacoronte, proyecto que ya se había estudiado en diciembre de 1900 y cuya concesión fue autorizada por el gobierno el 18 de abril de 1904. La construcción de la nueva infraestructura se realizó con gran celeridad ya que el 27 de julio del mismo año se pudo celebrar la inauguración de la ampliación.
Coche motor y remolque jardinera de Tenerife. Imagen cedida por Rafael Cedrés Jorge

El tranvía de Tenerife, al igual que otros peninsulares como los de San Sebastián, Bilbao, Linares o Granada, no se limitaba a atender la demanda de movilidad de los viajeros sino que también contaba con un ramal de enlace con el puerto de Santa Cruz, con lo que podía distribuir las mercancías llegadas por mar al interior de la isla o viceversa. Para atender sus servicios, la empresa belga adquirió a la firma ACEC de Charleroi, doce automotores para el servicio de pasajeros y otros cinco para el de mercancías, a los que se sumaban cuatro remolques jardineras para viajeros y dieciséis vagones para el transporte de carga. 
Tranvía de mercancías en el puerto de Santa Cruz. Imagen cedida por Rafael Cedrés Jorge

Pese a atender buena parte de la demanda de transporte del norte de la isla de Tenerife, los ingresos generados por los viajeros y las mercancías no fueron suficientes para garantizar la rentabilidad del servicio por lo que, en los años veinte, la empresa belga decidió vender sus concesiones a las autoridades locales. De este modo, el 9 de abril de 1927 el Cabildo de Tenerife adquirió a Societé Anonyme des Tramways Électriques de Tenerife las concesiones e instalaciones del tranvía de Tenerife a La Laguna y Tacoronte, por un importe de 600.000.- pesetas.
Servicios de Tramways Électriques de Tenerife. Documento cedido por Rafael Cedrés Jorge

Tras la adquisición de la línea, el Cabildo emprendió diversos proyectos de modernización y mejora, como la renovación parcial de la vía, diversas reformas en la central generadora, la compra de dos modernos tranvías suministrados por Siemens y la reconstrucción de algunos coches antiguos. Lamentablemente, la modernización no fue tan completa como era necesario. En consecuencia, el tranvía comenzó a ofrecer una imagen anticuada frente a los nuevos modos de transporte que comenzaban a desarrollarse en la época: el automóvil, el camión y el autobús. Incluso antes del estallido de la Guerra Civil se plantearon las primeras propuestas para la sustitución de los tranvías por trolebuses aunque el conflicto paralizó estos proyectos.
Uno de los tranvías Siemens adquiridos por el Cabildo tinerfeño. Imagen cedida por Rafael Cedrés Jorge

Tras la guerra, el tranvía fue sometido a una intensa sobreexplotación, ante la falta de otras alternativas de transporte. Sin embargo, no fue posible proceder a su renovación por lo que el servicio se degradó con rapidez y los accidentes se multiplicaron. En consecuencia, el 15 d noviembre de 1956, el presidente del Cabildo decretó la suspensión del servicio, suspensión que, en principio, debía ser temporal pero que se convirtió en definitiva tras la autorización del gobierno central para sustituir el tranvía por autobuses, las populares guaguas, el 26 de febrero de 1959.
Trabajos de levante de las vías del tranvía de Tenerife. Imagen cedida por Rafael Cedrés Jorge

Todo esto, y mucho más, nos relata Rafael Cedrés en su libro, que puede ser comprado por tan sólo 10 Euros y cuya recaudación irá destinada a financiar diversos proyectos de Cáritas. Es posible que a los que vivimos en la península nos resulte difícil adquirirlo, pero ello no impide que podamos disfrutarlo ya que Rafael Cedrés nos ofrece el PDF completo en su blog: http://www.cedres.info/2013/11/el-antiguo-tranvia.html

4 comentarios:

  1. Perfecto para el trabajo de naturales

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  2. Gracias por incluir en tu Web una referencia al tranvía tinerfeño y especialmente a mi libro.

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