martes, 24 de febrero de 2015

LOS COCHES DE VIAJEROS UNIFICADOS DE VÍA MÉTRICA (I)

Coche unificado del ferrocarril de Oñate a San Prudencio. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza

La vía métrica de nuestro país se caracterizó por la atomización empresarial, repartida en infinidad de pequeñas y medianas compañías que, al menos hasta los primeros planes estatales de ayuda a la modernización y mejora de los años cincuenta del pasado siglo, habían seguido sus propios criterios a la hora de adquirir el material motor y remolcado que consideraban necesario para atender sus servicios. La consecuencia de esta independencia de criterio fue la proliferación de un sinnúmero de modelos, hasta el punto que rara vez se podía encontrar el mismo tipo de coche de viajeros o de locomotora en dos compañías diferentes.
Coche de tercera clase en servicio en el ferrocarril de Oñate a San Prudencio. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Probablemente, la única excepción a esta norma la constituyeron los 56 coches de bogies y caja de madera que trataremos en esta entrada y que circularon en lugares tan dispares como Euskadi, Navarra, Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Valencia, Madrid, Cataluña, Andalucía o el Protectorado de Marruecos.
Coche mixto de primera y segunda clase del ferrocarril de Oñate a San Prudencio. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

El origen de esta serie se remonta a la construcción del ramal de Oñate a San Prudencio, en el desaparecido ferrocarril Vasco-Navarro. Para la explotación de esta línea, la Junta de Obras que construía esta línea por cuenta del Estado con la financiación de la Diputación de Gipuzkoa, tras el oportuno concurso público, optó por los modelos propuestos por la firma zaragozana Material Móvil y Construcciones, antiguos talleres de Carde y Escoriaza.
Furgón con departamento para correos, del ferrocarril de Oñate a San Prudencio. Archivo EuskoTren/Museo vasco del Ferrocarril

El pedido comprendía un total de siete coches, de los que dos eran furgones con departamento de correos, otros dos eran coches mixtos de primera y segunda clase y otros tres eran exclusivamente de tercera clase. Pese a su diferente funcionalidad, todos ellos compartían unas características técnicas y estéticas idénticas, montados sobre bogies del tipo C-16, con carrocerías forradas con machihembrado de madera, amplias plataformas de acceso en los extremos y techos completamente rectos, sin los clásicos achaflanamientos y caídas en las plataformas.

Coche de tercera clase del ferrocarril de Valencia a Villanueva de Castellón. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza

 Los siete coches citados fueron entregados al ferrocarril de Oñate a San Prudencio en 1923 y, ese mismo año, Material Móvil y Construcciones recibió un pedido para el suministro de cuatro coches de tercera clase, idénticos a los anteriores, por parte del ferrocarril de Valencia a Villanueva de Castellón. Construidos en Zaragoza, se procedió a su traslado, cargados en vagones de vía ancha, hasta la factoría Devis en Valencia, empresa de construcción de material ferroviario que disponía de acceso, tanto en vía ancha, como a la vía métrica del ramal de Valencia a Nazaret perteneciente al ferrocarril a Villanueva de Castellón, lo que facilitaba el trasbordo. Precisamente una fotografía de uno de estos coches en el interior de los talleres de esta empresa Valenciana indujo al autor de estas líneas a pensar que algunos coches del Vasco-Navarro, que se mencionarán más adelante, pudieran haber sido construidos en esta factoría y, de hecho, así lo publicó en el libro dedicado al 50 aniversario del ferrocarril de Amorebieta a Bermeo.
Trasbordo de los coches de la vía ancha a la métrica en los talleres Devis. Archivo de Francisco Signes Martínez

Años más tarde, el ferrocarril de Valencia a Villanueva de Castellón se integró en la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia, empresa que los trasladó a las líneas situadas al norte de la ciudad y los rematriculó en la serie 57 a 60, además de reconstruir sus carrocerías hasta hacerlos prácticamente irreconocibles.
Coche Nº 57 del "trenet" valenciano, fruto de la transformación de uno de los coches unificados de la línea de Valencia a Villanueva de Castellón. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi

Un año más tarde, Material Móvil y Construcciones repitió el modelo en un nuevo pedido, en esta ocasión con destino al ferrocarril de Ceuta a Tetuán, situado en el Protectorado Español de Marruecos. En esta ocasión, se trataba de un solitario coche se primera clase, cuatro coches de tercera, idénticos a los de Oñate a San Prudencio y a los de Valencia a Villanueva de Castellón, así como un singular coche ambulancia, especialmente diseñado para atender a las necesidades provocadas por la guerra colonial en este territorio.
Coche de primera clase del ferrocarril de Ceuta a Tetuán. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza
Coche unificado de tercera clase del ferrocarril de Ceuta a Tetuán. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza

En 1927, la Explotación de Ferrocarriles por el Estado recurrió de nuevo a este modelo de coches con el propósito de mejorar el parque de material remolcado de la sección de Vitoria a Mekolalde del ferrocarril Vasco-Navarro. En este caso, el pedido se concretó en otros dos coches mixtos de primera y segunda clase y tres de tercera clase, prácticamente idénticos a los que ya trabajaban en la sección de Oñate a San Prucencio del mismo ferrocarril.
Vista exterior del coche ambulancia del ferrocarril de Ceuta a Tetuán. A diferencia de los restantes coches unificados, presenta unas plataformas de acceso más pequeñas. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza

Interior del coche-ambulancia del ferrocarril de Ceuta a Tetuán. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza

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