martes, 12 de marzo de 2013

INDALECIO PRIETO Y LA ESTACIÓN DE ABANDO



Hace unos meses ya dediqué una entrada a la actual denominación de la principal estación de Adif en la capital vizcaína, en la que resulta imposible encontrar el nombre de Bilbao desde que en el año 2006 fuera rebautizada por Adif como Abando-Indalecio Prieto, en homenaje al antiguo ministro de Obras Públicas de la República.

No seré yo quien discuta la conveniencia de homenajear a ciudadanos eméritos, políticos, artistas o deportistas, bautizando con su nombre calles, plazas, estaciones, aeropuertos o centros culturales. Sin embargo, no estaría de más tener en cuenta la opinión de los directamente aludidos al respecto. Claro está que, como por lo general esta clase de reconocimientos tienen un carácter póstumo, puede resultar difícil consultar con ellos, salvo que algún ingenuo tenga fe en las capacidades de los mediums y otros embaucadores que afirman poder contactar con el más allá.

En todo caso, hay ocasiones en las que los homenajeados han dejado bien patente su opinión al respecto en libros, artículos o conferencias. Este es el caso, entre otros, del propio Indalecio Prieto en referencia a la actual estación de Abando. Hace unos días, gracias a un buen amigo, llegó a mis manos un ejemplar del libro Pasado y Futuro de Bilbao, en concreto, la edición promovida por la propia Fundación Indalecio Prieto en 1991, que reúne el contenido de tres conferencias sobre la capital de Vizcaya, que impartió en su exilio mexicano, el antiguo ministro republicano. En sus páginas, el lector puede constatar la opinión que le merecía a Indalecio Prieto la estación que, en 1948, levantaron en el corazón de Bilbao las autoridades franquistas y que es la misma que ahora lleva su nombre. De hecho, su reacción al recibir la noticia de su construcción quedó plasmada en la propia introducción del libro:



Explicaré primero la génesis de esta charla. Hace dos años, quizá más, empecé a redactar unas cuartillas acerca del plan de reformas de Bilbao al que estará consagrada hoy la segunda parte de mi disertación. Llevaba escritas como un centenar cuando recibí la visita de una señora recién llegada de nuestra villa, quién me trajo la boina con la que hoy he venido tocado, obsequio de un sombrerero cuyo nombre deberé callar para no exponerle a represalias; y dicha viajera me enteró, causándome no poco disgusto, de que estaba construyéndose la nueva estación del Ferrocarril del Norte, con la fachada paralela a la calle Hurtado de Amézaga, desde la plaza Circular hasta la calle de García Salazar, mediante lo cual quedaba frustrado el bello proyecto del ilustre arquitecto don Ricardo de Bastida. A base de una estación central, el señor Bastida, uniendo su estudio al de los restantes técnicos de la Comisión de Enlaces Ferroviarios de Bilbao que, como Ministro de Obras Públicas designé yo, ideó utilizar buena parte de los terrenos que, ocupados por las vías del Norte, forman un quiste monstruoso en el corazón de Bilbao, para destinarla a una gran plaza abierta, decorada con jardines. Entonces, el centenar y pico de cuartillas que llevaba escritas las arrinconé en un cajón, sin volver a acordarme del asunto hasta que en marzo del año último, al disponer de mi viaje a San Francisco de California, revisando papeles, topé con ellas y las rompí.[1]


Fotografía de la estación de Abando tomada en 1988. En aquella época era fácil encontrar rótulos con el nombre de Bilbao

Más adelante, el propio Indalecio Prieto señala:
 
Desde el Ministerio de Obras Públicas proyecté la realización de enlaces ferroviarios en Madrid, Barcelona y Bilbao. Los de Madrid han continuado. Dejé tan avanzadas sus obras, incluidos los edificios de nuevos Ministerios en la prolongación del Paseo de la Castellana, y la electrificación de las líneas principales que era casi imposible, a menos de rebasar el grado máximo de la barbarie, destruirlas. Aunque mis proyectos sobre Madrid fueron criticadísimos, pues se llegó a denominar "tubo de la risa" el enlace de los ferrocarriles por debajo de los paseos de la Castellana, Recoletos y el Prado, es lo cierto que la dictadura ha proseguido, aunque lentamente, su construcción y es también cierto que ya están funcionando las electrificaciones Madrid-Ávila y Madrid-Segovia, la última de las cuales ha sido inaugurada muy solemnemente meses atrás por Franco, solemnidad que la prensa falangista ha aprovechado para elogiar esta mejora, atribuyéndosela al  Generalísimo, cuando éste no tuvo arte ni parte en ella, pues se debe enteramente a la República.


Bilbao no ha tenido tanta suerte y conforme indiqué el otro día, una ruindad idiota, sin duda por tratarse de iniciativa mía, ha frustrado el proyecto de don Ricardo Bastida de convertir el primer trozo de la calle Hurtado de Amézaga en amplia plaza ajardinada, hacer retroceder la estación y reservar el fondo de los jardines para monumental edificio con destino a oficinas públicas.

No sé a cual de los literatoides que han sido alcaldes de Bilbao a partir del año 37, apoyados solamente en la voluntad del tirano y contra la voluntad del pueblo; no sé a quién de esos señoritos achacar la responsabilidad de semejante crimen contra Bilbao, cometido o amparado desde la alcaldía, al patrocinar o consentir una obra que frustra tan bello proyecto.[2] 
 Expresiones como "ruindad idiota" o "crimen contra Bilbao" dejan bien patente la opinión que le merecía a Indalecio Prieto la estación inaugurada en 1948 y que ahora lleva su nombre. Sospecho que, quienes adoptaron la decisión de rebautizar la estación de Bilbao-Abando con su nombre, en realidad, lo hicieron desde el desconocimiento de la figura y la obra del histórico ministro de Obras Públicas de la República. 

Personalmente creo que es un grave error bautizar la estación de Abando con el nombre de una persona que públicamente y de forma tan desabrida, criticó su construcción, así como una falta de respeto hacia su figura, obra y pensamiento. Por otra parte, ¿qué opinaría Indalecio Prieto de que se haya borrado Bilbao del nombre de la estación de Abando cuando en estas mismas charlas mexicanas afirmó "llevo clavado a Bilbao no sólo en el cerebro, sino en el corazón"?

Si desde Adif quieren homenajear la figura de Indalecio Prieto, sería más acertado dar su nombre a estaciones como Nuevos Ministerios o Recoletos, éxitos indiscutibles de la red ferroviaria de la capital de España y fruto directo de su trabajo y no una terminal cuya construcción fue tan abiertamente rechazada por el interesado.

   







[1] Indalecio Prieto, Pasado y futuro de Bilbao, pp. 9-11.
[2] Indalecio Prieto, Pasado y futuro de Bilbao, pp. 88-90.

5 comentarios:

  1. Ay, si Don Inda levantara la cabeza...

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  2. Estupendo articulo Juanjo. Este articulo me hace recordar el comentario que hizo el otro día el alcalde de Irún, Sr. Santano, en la jornada ferroviaria de alta velocidad organizada por la asociacion de amigos del ferrocarril de Irún. El Sr. Santano se preguntaba el motivo por el cual la estación de Irun tenía la entrada en el lado opuesto al que se encontraba la ciudad. Es decir, se entra por el lado del Bº de S. Miguel, que en aquella época no existía, y no por el lado del paseo de Colón, que aunque contruido años después, sería la orientación lógica para la entrada principal.
    Saludos
    Jorge

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  3. Un artículo muy interesante y valiente. Pocas veces se comentan este tipo e temas. Es un desproposito cambiar el nombre de una estación de forma que el viajero no sabe a que población ha llegao. Es la España el disparate.

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  4. Un disparate ... ¿aún no se ha reparado?

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  5. Pues sería más apropiado que el nombre de Indalecio Prieto se diera a la actual estacion-apeadero de Zabalburu, ya que era en Cantalojas donde proponía ubicar la nueva estación terminal de Bilbao.

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