VIAJEROS Y MERCANCÍAS
Antes de que se construyera el funicular de Larreineta, todas las instalaciones de este tipo en servicio en España, tanto en Catalunya como en Euskadi, se habían diseñado para el transporte exclusivo de viajeros. En la mayoría de los casos su finalidad era exclusivamente turística, ya que se habían planteado para que sus usuarios pudieran acceder a una cumbre desde la que disfrutar una bella panorámica, como es el caso de Tibidabo, Montserrat, Igeldo o Artxanda, aunque otros como Vallvidrera o Gélida tenían como propósito facilitar el acceso de sus viajeros a lugares de residencia.
Por el contrario, el funicular de Larreineta se había diseñado desde sus orígenes para compatibilizar el transporte de viajeros con el de mercancías. Aunque en el mundo hay algunos ejemplos de funiculares de uso mixto, que incluyen hasta el transporte de vagones y coches de ferrocarril o barcos, el inaugurado en Trapagaran en 1926 reúne algunas características que lo hacen verdaderamente único.
La primera de las características es la forma de los vehículos. En España, los coches de todos los funiculares se habían adaptado a la pendiente media de la línea, presentando una distribución en departamentos en forma escalonada. Por el contrario, los vehículos del funicular de Larreineta cuentan con una estructura de celosía metálica con la que se conforma una plataforma horizontal.
Sobre esta plataforma horizontal descansa la cabina para el transporte de viajeros. Las originales eran de estructura de madera, con cerramiento metálico y también contaban con departamentos separados unos de otros. Construidas, probablemente, en los propios talleres del Ferrocarril de Triano en Ortuella, prestaron servicio hasta 1985, cuando fueron reemplazadas por otras fabricadas por el reputado carrocero de autobuses Irizar en Ormaiztegi (Gipuzkoa). En la actualidad, ambas siguen en servicio, mientras que una de las originales de 1926 se expone como pieza de museo junto a la estación de Larreineta.
Estas cabinas van apoyadas sobre la plataforma del vehículo y disponen en su techo de cuatro ojales con los que pueden ser enganchadas mediante grúas puente y elevadas unos pocos centímetros, los suficientes para no arrastrarlas por el suelo, y retirarlas sobre el andén. Este sistema ha sido único en el mundo, ya que en otras latitudes han existido funiculares con plataformas horizontales, pero en los que sus cabinas, de tamaño muy inferior, contaban con pequeñas ruedas que facilitaban su desplazamiento manual.
Las superiores dimensiones de los vehículos del funicular de Larreineta respecto a otras instalaciones similares en Europa se deben a que estaban diseñados para poder transportar camiones. Sus proyectistas pronto entendieron que no se reducirían mucho los costes de las subsistencias de los mineros si, para recibirlas, éstas tenían que llegar en carros o camiones hasta la estación inferior para descargarlas, montarlas en el funicular y tras alcanzar la estación superior, volver a cargarlas en otro carro o camión. Para ahorrar costes y tiempo era necesario evitar esas operaciones de carga y descarga y la mejor solución no era otra que subir el camión en el propio funicular. No obstante, esta ventaja también fue aprovechada por otros, como, por ejemplo, el autobús que comunicaba Bilbao con La Arboleda, con lo que reducía el viaje y, sobre todo, evitaba a sus viajeros el tortuoso ascenso por la vieja carretera.
Antes de acceder al funicular, en la estación inferior, los camiones, autobuses y coches eran pesados en una gran báscula para evitar que éstos superasen el peso máximo que admitía la instalación, 9 toneladas y, para cobrar la tarifa prevista según la carga transportada. En la actualidad, aunque ya no presta servicio, todavía se conserva esta instalación, plenamente operativa, en La Escontrilla.
El funicular de Larreineta prestó habitualmente servicio de transporte de vehículos hasta los años setenta, cuando la vertiginosa caída de la población en la zona minera como consecuencia del agotamiento y cierre de las minas, unido a la mejora de la primitiva carretera y de los propios camiones y automóviles, provocó la rápida decadencia de este singular sistema. Desde entonces, el funicular, al igual que todas las instalaciones de este tipo en España, salvo el de Bulnes en Asturias, se utiliza en exclusiva para el transporte de personas.



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