JUAN MANUEL ZAFRA ESTEBAN
El ingeniero Juan Manuel Zafra Esteban, autor de la infraestructura más singular del ferrocarril de las minas de Cala, su embarcadero de minerales sobre el río Guadalquivir, fue, junto a sus colegas Gabriel Rebollo Canales y José Eugenio Ribera Dutaste, uno de los grandes pioneros en la introducción del hormigón armado en las obras públicas españolas.
Nacido en Hueva el 24 de agosto de 1869, su infancia se vio marcada por la temprana muerte de su padre, el también ingeniero Rafael Zafra Vincent, cuando nuestro protagonista apenas tenía un año. Pese a las dificultades, pudo cursar el bachillerato en el Colegio de Jesuitas de Carrión de los Condes para, a continuación, seguir los pasos de su progenitor al ingresar en la Escuela de Caminos. Finalizó sus estudios superiores en 1892 con el número 1 de su promoción, y su primer destino lo encontró en la Junta de Obras del puerto de Sevilla, en la que trabajó durante 16 años. En ellos, reunió un perfecto conocimiento de las características del mayor río navegable de España.
Su trabajo en el puerto sevillano le impulsó a interesarse por los nuevos materiales de la época que, como el hormigón armado, podían resistir mejor los efectos de la corrosión que provocaba el salitre. De este modo, pronto realizó en los muelles sobre el Guadalquivir diversas experiencias que culminaron en 1905 con la construcción de los descargaderos del ferrocarril de las minas de Cala.
En 1908 Zafra abandonó la dársena hispalense para trasladarse a Madrid, donde ejerció como profesor de la Escuela de Caminos. Desde esta institución pronto se convirtió en uno de los primeros teóricos y divulgadores de las posibilidades del hormigón armado en la construcción de toda clase de infraestructuras.
En la capital de España colaboró estrechamente con otros destacados colegas, entre los que destacaron Antonio Valenciano, y Leonardo Torres Quevedo. Este último le diseñó un «elasticímetro» para laboratorio de automática de la Escuela.
En su amplia faceta de divulgador de las técnicas del hormigón armado, Zafra redactó notables publicaciones, como la Mecánica del hormigón armado, de 1911, primera parte de otra obra más amplia titulada Construcciones de hormigón armado. También formaba parte de ésta su libro Flexión compuesta, de 1914. Estos trabajos darían lugar, más tarde, al Tratado de hormigón armado, publicado póstumamente, en 1923.
Zafra participó en diversos encuentros internacionales, como el XII Congreso de Navegación de Filadelfia de 1912, en el que presentó la comunicación Applications du béton armé aux travaux hydrauliques. Asimismo, colaboró con numerosas publicaciones técnicas como la Revista de Obras Públicas o la francesa Le Génie Civil.
Especializado en el cálculo de estructuras, en 1913 publicó Las estructuras de elementos trapeciales y Los métodos de cálculo de estructuras derivados del trabajo elástico. Ambos trabajos precedieron a su gran obra Cálculo de estructuras, aparecida en dos tomos, en 1915 y 1916, que totalizaban 1.400 páginas en las que confesó la influencia de «la gran ingeniería alemana», cuyos métodos, en su opinión, eran desconocidos en España y en Francia. A raíz de la publicación de este libro y a instancias del Ministerio de Fomento, el de Instrucción Pública le concedió en 1919 la Gran Cruz de Alfonso X.
Junto a su gran trabajo como formador y teórico, Zafra también realizó algunas aplicaciones prácticas, entre las que destacan, en el sector ferroviario, los dieciocho puentes de hormigón armado que levantó entre 1912 y 1915 para el ferrocarril de vía métrica de Málaga a Fuengirola, todos ellos mediante tramos rectos de celosía. De similares características fueron dos puentes de carretera levantados sobre los ríos Tajo y Guadiana. En estas estructuras, en un tiempo en el que el nuevo material todavía no había desarrollado sus propias formas, reprodujo tipologías similares a las habituales en los puentes metálicos.
Zafra ingresó en la Academia de Ciencias el 30 de noviembre de 1919, con un discurso sobre Los progresos de la construcción y de la Mecánica aplicada, al que contestó Amós Salvador y en el que reflejó su preocupación por los avances teóricos. Considerado como el introductor de la moderna mecánica elástica en España, entre sus alumnos se encuentran figuras tan destacadas como Juan de la Cierva, inventor del autogiro, o Alfonso Peña Bouef, quien durante el franquismo fue ministro de Obras Públicas y, más tarde, presidente de Renfe.
Juan Manuel Zafra falleció en Madrid el 26 de marzo de 1923, cuando apenas contaba con 52 años de edad.
