domingo, 28 de febrero de 2016

GERO ARTE, VALERIANO!


El pasado viernes nos dejaba Valeriano Martín Arija, ingeniero y ferroviario de dilatada trayectoria, primero en Renfe y, posteriormente, en ADIF. Pero, además, Valeriano fue Director de Transportes del Gobierno Vasco entre los año 1987 y 1991 y, como tal, mi primer jefe.

Entre muchos de los proyectos que impulsó Valeriano Martín Arija en los cuatro años que estuvo al frente de la Dirección de Transportes del Gobierno Vasco cabe destacar dos: El servicio meteorológico vasco y el Museo Vasco del Ferrocarril. Para el primero de ellos, hoy conocido por todos con el nombre de Euskalmet, tras el oportuno proceso de selección contrató a mi buen compañero José Antonio Aranda que, en la actualidad, sigue siendo el responsable de este organismo, a diario consultado por miles de vascos para conocer el pronóstico del tiempo pero también, para tener información constantemente actualizada de la evolución de los fenómenos meteorológicos en Euskadi. Para el segundo, confió en mi persona para crear un museo en el que se reuniera el valioso patrimonio generado por los ferrocarriles vascos a lo largo de siglo y medio de historia.

Valeriano Martín Arija impulsó la redacción del primer inventario de patrimonio ferroviario histórico de Euskadi y, a la vista de sus resultados, con los que se pudo constatar, por una parte, el gran número de piezas existentes y, por otra, el peligro de destrucción que amenazaba a la mayoría de ellas. decidió tomar las primeras medidas para garantizar su preservación. De este modo, de la mano de Valeriano, se contrataron los primeros proyectos arquitectónicos, el cerramiento provisional de las cocheras del desaparecido ferrocarril del Urola en Azpeitia, los traslados de los primeros vehículos a la que sería futura sede del museo, la contratación de las obras de la primera fase o la restauración de las primeras unidades entre ellas, la histórica locomotora de vapor Aurrera.

Con su actuación, Valeriano sentó las bases sobre las que, en los siguientes años, se desarrollaría el Museo Vasco del Ferrocarril. Por ello, el recuerdo de Valeriano Martín Arija siempre permanecerá en Azpeitia. Goian Bego!

martes, 23 de febrero de 2016

TELMO ZARRA, FERROVIARIO

Telmo Zarra oficiando de factor de circulación de honor en el Museo Vasco del Ferrocarril. Fotografía de Mercedes García Fernández

Hoy, 23 de febrero de 2016, se conmemora el décimo aniversario de la muerte de uno de los futbolistas más míticos de nuestro país; Telmo Zarraonandía Montoya, más conocido como Zarra. No es esta la página más adecuada para glosar sus hazañas balompédicas, entre los que destacan seis trofeos "Pichichi", cinco copas o una liga, sino para recordar una etapa de su biografía menos conocida: la de ferroviario.

 Telmo Zarra pertenecía a una familia de gran tradición ferroviaria, directamente vinculada, desde sus orígenes, al Ferrocarril de Lutxana a Sondika y Mungia, en la actualidad parcialmente explotado por EuskoTren. Su aitona trabajó en las obras de construcción de la línea y, tras su inauguración en 1894, continuó al servicio de la empresa como responsable de la sección de Vía y Obras.

El padre del ilustre futbolista vizcaíno, también llamado Telmo, fue factor de la estación entonces denominada Erandio, más tarde rebautizada con el nombre de Asua. Es preciso recordar que, en aquella época, la estación más tarde conocida como Erandio, en la línea de Bilbao a Plentzia, se denominaba Desierto.
Estación de Erandio (Asua), casa natal de Telmo Zarra. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi

Fue precisamente en la histórica estación de Erandio (Asua) donde vino al mundo el ilustre delantero del Athletic de Bilbao el 20 de enero de 1921. Tanto Telmo hijo, como sus otros cuatro hermanos, más tarde también futbolistas, ingresaron en la compañía del Ferrocarril de Lutxana a Sondika y Mungia convirtiéndose los Zarra en una verdadera saga ferroviaria.

Telmo Zarra ingresó en el Ferrocarril de Lutxana a Sondika y Mungía en 1935, a los quince años de edad, en el puesto de guardafrenos, ya que en aquellos tiempos los trenes se frenaban a mano. Posteriormente pasó por casi todas las categorías del ferrocarril, salvo las relacionadas con la tracción, ya que según sus propias palabras, nunca le atrajo el sucio trabajo de las locomotoras de vapor. Así, fue interventor y factor en la estación de Mungia hasta el año 1939, fecha en que cambió las vías por el césped de la catedral del fútbol; San Mamés. Sin embargo, en sus inicios en el fútbol profesional, hubo de compaginar durante un tiempo el balón con el servicio ferroviario ¡eran otros tiempos para el fútbol profesional! En ocasiones finalizaba el servicio poco antes del inicio del partido, pero afortunadamente contaba con la colaboración de todo el personal que preparaban la circulación de su tren para llegar a Bilbao con un ligero adelanto. En la parada del trolebús de San Nicolás, inmediata a la terminal de esta línea en la estación de Bilbao-Calzadas, los viajeros le permitían saltarse la “cola” para que llegara a tiempo al campo de fútbol.

En 1998, Telmo Zarra quiso unirse a la celebración del centenario de la locomotora de vapor Aurrera del Museo Vasco del Ferrocarril, oficiando como jefe de estación honorario en Azpeitia.



viernes, 19 de febrero de 2016

ZAPATAS DE MADERA


En la actualidad, en el ferrocarril cada día son más comunes las zapatas de freno fabricadas con sofisticados materiales compuestos que, paulatinamente, van sustituyendo a las tradicionales zapatas de fundición. Menos conocidas son, por muchos, las zapatas de madera, que se utilizaron hasta hace apenas dos décadas, sobre todo en líneas en las que los trenes estaban sometidos a frecuentes paradas, como metros, o líneas de cercanías.

Antes del desarrollo de las modernas zapatas sintéticas, las de fundición presentaban algunos problemas como:

- Exigir gran presión en el sistema de frenado, para compensar el bajo coeficiente de fricción entre el metal de la zapata y el de la llanta de la rueda.

- Generación de ruidos y chirridos que provocaban molestias a quienes podían vivir en las inmediaciones de la vía férrea

- Rápido desgaste de la llanta, cuyas deformaciones, además, repercutían sobre la superficie de rodadura de los carriles, acelerando su deterioro

- Pérdida de eficacia en épocas de lluvia
El "trenet" de Valencia utilizó las zapatas de madera hasta mediados de los años ochenta del pasado siglo. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi

Para intentar superar estos inconvenientes, que se multiplicaban en los metros y trenes de cercanías, muchas empresas como el Metro de Madrid, los Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao o el "trenet" de Valencia, entre otras, optaron por utilizar zapatas de madera en lugar de las de fundición. Las ventajas, pese a lo que a simple vista pueda parecer, eran notables:

- Las frenadas eran más potentes, dado el elevado coeficiente de fricción entre la madera y el acero, lo que resultaba de gran interés en los servicios con continuas paradas en estaciones propios de las líneas explotadas por estas empresas.

- Frenadas mucho más silenciosas, aspecto muy valorado en entornos urbanos como los atendidos por metros o trenes de cercanías.

- Notable reducción del desgaste de las llantas y, en consecuencia, mejor conservación de la superficie del carril.

- Mayor eficacia ante el patinaje, gracias a la mejor adherencia entre la zapata y la rueda.
Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao también empleó zapatas de madera en su material móvil. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi

En contrapartida, las zapatas de madera, habitualmente de roble o de haya, se desgastaban con notable rapidez, lo que exigía el constante ajuste de las timonerías de freno y cambiarlas con mayor frecuencia. Era común, en las estaciones cabeceras de las líneas, que los agentes de recorrido realizasen estas operaciones mientras subían o bajaban los viajeros.

Para intentar incrementar la vida de las zapatas de madera y mejorar sus prestaciones, se inventaron diversos procedimientos para su tratamiento mediante impregnación de productos químicos. Generalmente, éstos eran de naturaleza oleosa por lo que, aunque protegían las zapatas de la intemperie y de los xilófagos, en caso de calentamiento exudaban estos productos que, al caer a la vía, podían incrementar el patinaje. Además, al perder la humedad que proporcionaban dichos productos, la zapata podía resecarse y llegar a arder en las frenadas prolongadas.
Metro Madrid desarrolló su propio sistema para la impregnación de las zapatas de freno de madera. Fotografía de Christian Schnabel. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

En todo caso, las zapatas de madera fueron muy valoradas por las empresas que explotaban servicios de viajeros con frecuentes paradas, sobre todo al reducir notablemente el desgaste de las llantas de las ruedas y, también, de los carriles, ambos más caros y difíciles de sustituir que las sencillas zapatas de madera que podían fabricarse con rapidez en los propios talleres de material móvil. Para ello desarrollaron diferentes sistemas para perfeccionar la impregnación de la madera, siendo uno de los más eficaces el desarrollado por Metro de Madrid, que fue copiado, sin pagar licencia alguna, por otras compañías, lo que provocó algún que otro litigio.

domingo, 7 de febrero de 2016

LAS UNIDADES 200 DE EUSKOTREN... ¿EN GUINEA-BISSAU?

Fotografía de fábrica de las unidades 200 de EuskoTren. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril


El pasado 1 de febrero encabezábamos la última entrada de este blog con la misma imagen con la que abrimos esta nueva entrada: la fotografía de fábrica oficial de las unidades de la serie 200 construidas por CAF para EuskoTren. Lo curioso es que, pocos años después, esta fotografía fue aprovechada para editar un sello de correos... ¡en Guinea-Bissau!
Sello de Guinea-Bissau protagonizado por una unidad 200 de EuskoTren. Colección Luis Blas Sedano

La explicación a esta paradoja es sencilla. No es que los ferrocarriles de Guinea-Bissau adquiriesen una partida de trenes idénticos a la serie 200 de EuskoTren, incluida su imagen corporativa y logotipo frontal, sino que los sellos fueron editados por una empresa vasca, muy conocida por cierto: la vitoriana Heraclio Fournier. Aunque los naipes son la faceta más conocida de esta imprenta, Heraclio Fournier también trabaja como fábrica de moneda y timbre para terceros países que carecen de esta industria. Este es el caso de Guinea-Bissau que, en 1989, encargó a la empresa alavesa la edición de diferentes sellos con temática ferroviaria. Los diseñadores de Fournier no se complicaron mucho la vida y decidieron copiar la imagen del catálogo publicitario editado por CAF en el que se describe la unidad 200 de EuskoTren. De hecho, incluso grabaron en el sello las siglas de este constructor ferroviario vasco.
Catálogo de CAF utilizado para la reproducción del sello de Guinea-Bissau. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

La edición de Heraclio Fournier para Guinea Bissau no se limitó a reproducir las unidades 200 de EuskoTren sino, como se puede ver en las siguientes imágenes, se inspiró en otros catálogos de CAF para diseñar sellos que tienen como protagonistas a las unidades 2.000 del Metro de Madrid, los automotores "camellos" 593 de Renfe o las unidades 3.700 de los Ferrocarrrils de la Generalitat Valenciana. ¡Incluso publicó otro sello con la imagen de unas locomotoras diésel construidas por CAF para Brasil!
 
 
 
 
 

 
Sellos ferroviarios de Guinea-Bissau y catálogos o fotografías oficiales de CAF en los que se inspiraron los diseñadores de Heraclio Fournier. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Heraclio Fournier completó la colección encargada por las autoridades postales de Guinea-Bissau con la edición de otros tres sellos en los que reproducía imágenes de locomotoras de países del antiguo bloque del Este.
Colección de sellos editados por Heraclio Fournier para Guinea-Bissau en 1989. Imagen tomada en EBay








 





lunes, 1 de febrero de 2016

LAS UNIDADES 200 DE EUSKOTREN CUMPLEN 30 AÑOS

Fotografía oficial de las unidades 200. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Ya, ya se que hoy, 1 de febrero, se conmemora el 75 aniversario de la constitución de Renfe pero, como serán muchos los que hablen de tan importante efeméride, me permitiréis que yo centre mi atención en otra efeméride mucho más de andar por casa, el 30 aniversario de las unidades 200 que, aunque ya en el ocaso de su vida, siguen prestando sus servicios en las líneas de Bilbao a Donostia y de Amorebieta a Bermeo de EuskoTren.
Construcción de las unidades 200 de EuskoTren en los talleres de CAF en Beasain Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Lo cierto es que, en realidad, las unidades 200 no fueron concebidas para prestar servicio en las líneas donde actualmente circulan, sino que, inicialmente, fueron pensadas para trabajar en el Metro de Bilbao. En 1983 EuskoTren contrató la construcción de veinte unidades de tren que serían íntegramente diseñadas y construidas en Euskadi. CAF construyó en Beasain los coches motores (201-1 a 220-1 y 201-3 a 220-3), y Babcock & Wilcox en Galindo los remolques intermedios (201-2 a 220-2), mientras que los equipos eléctricos fueron suministrados por los talleres de Erandio de la Westinghouse. La primera unidad fue entregada a EuskoTren en 1985 y el 1 de febrero de 1986 se efectuó el viaje inaugural entre Bilbao y Plentzia, presidido por el Lehendakari José Antonio Ardanza. El diario El Correo Español-El Pueblo Vasco informó a sus lectores al respecto en los siguientes términos:
Transporte por carretera de la primera unidad 200 de EuskoTren desde Beasain hasta Lezama. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Inaugurados los nuevos trenes de Ferrocarriles Vascos, futuras unidades del «metro» de Bilbao

El lehendakari José Antonio Ardanza inauguró ayer la puesta en servicio de las nuevas unidades de trenes de Eusko Trenbideak/Ferrocarriles Vascos (ET/FV) que, construidas íntegramente en el País Vasco, están destinadas a cubrir el servicio de la línea Bilbao-Plencia.
Acto inaugural de las unidades 200 de EuskoTren. 1 de febrero de 1986. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

La inauguración consistió, tras la bendición de las nuevas unidades, en un viaje desde la estación bilbaína de San Nicolás a la de Algorta, viaje en el que acompañaron al lehendakari el Diputado General de Vizcaya, los consejeros de Política Territorial y Transportes y de Industria, los alcaldes de las localidades que atraviesa esta línea y el director gerente y el consejero delegado de Ferrocarriles Vascos, entre otras personalidades y representantes institucionales y empresariales.
La circulación inaugural fotografiada a su paso por la estación de Las Arenas. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Juan Ramón Areitio, director-gerente de ET-FV, explicó a los medios de información las principales características de las nuevas unidades que tienen «un equipo eléctrico de regulación automática, que les permiten un esfuerzo de aceleración y desaceleración muy pequeño. Todo el equipo es electrónico de potencia, distinto a lo que se viene utilizando, con unas variaciones muy suaves de marcha». Los carretones de este tren, en los que descansa la caja, no consisten en elementos metálicos, sino en tacos de goma y balones de aire, que le dotan de una suspensión neumática. «Esto además de una cuestión de confort, es muy importante porque mantiene los coches siempre al mismo nivel, aunque aumente el peso por el número de viajeros, y elimina las dificultades de acceso y evacuación, pues siempre queda a la misma altura del andén. El tren regula esa variación de forma automática».
En Algorta, un autobús de EuskoTren trasbordó a los invitados a la inauguración de las unidades 200 al polideportivo de Fadura, donde se sirvió un aperitivo. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Finalmente, Juan Ramón Areitio recordó que las nuevas unidades, de las que están encargadas una partida total de veinte, están íntegramente proyectadas y construidas en el País Vasco y con tecnología de esta comunidad autónoma «salvo algunos componentes japoneses». Las unidades, que cubrirán los servicios Bilbao-Plencia y Luchana-Sondica y que en el futuro se integrarán en las dotaciones del «metro» de Bilbao han sido diseñadas y construidas por las empresas Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles, Westinghouse, Babcock & Wilcox y General Eléctrica.


Unidad 200, recién estrenada, posa ante la cámara en la antigua estación de Bilbao-Aduana. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril


Estos trenes incorporaron una serie de novedades tecnológicas hasta el momento desconocidas en EuskoTren, como eran los sistemas de control de tracción electrónicos (chopper), la suspensión secundaria neumática, la velocidad prefijada o los bogies monomotores, donde los motores de tracción, enteramente suspendidos, accionan los ejes motrices mediante transmisiones cardan.
Unidad 200 en sus primeros años de servicio. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Como anunciaba en su título el artículo de El Correo, las unidades de la serie 200 estaban especialmente diseñadas para su futura utilización en el Metro de Bilbao, ya que la línea de Bilbao a Plentzia iba a formar parte de esta nueva infraestructura de transporte. Sin embargo, finalmente se optó por la construcción de trenes completamente nuevos para este servicio, la serie 500, por lo que a partir de su inauguración, el 11 de noviembre de 1995, se transfirieron todas las composiciones a la líneas del Txorierri, de Bilbao a San Sebastián, y ramal de Amorebieta a Bermeo.
La 209 fue la última de la serie en mantener la imagen corporativa original, además de ser la única en recibir un equipo de tracción trifásico de la firma Ingeteam. Fotografía de Hodei Goldarazena Biela

Un año después, en 1996, las unidades 201 a 210 fueron asignadas a la línea del «Topo» pero, para incrementar su capacidad, recibieron un segundo remolque intermedio, construido por CAF en Irún y que fueron matriculados en la serie 201-4 a 210-4. Tres años más tarde, en 1999, EuskoTren repitió la operación con las restantes 10 composiciones de la serie 200 asignadas a las líneas de Bilbao a San Sebastián y de Amorebieta a Bermeo. En este caso, los nuevos remolques intermedios fueron matriculados como 211-4 a 220-4.
Unidad 200 de EuskoTren, en composición de cuatro coches, fotografiada en el ramal de Lasarte. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi

Desde su construcción, las unidades de la serie 200 han experimentado algunas modificaciones de mayor o menor entidad; merece especial atención la incorporación de enganches automáticos tipo Schafemberg, de los que carecían inicialmente, aunque únicamente permiten el acoplamiento mecánico y neumático, pero no la conducción en mando múltiple. Además, en 2008, diez de ellas recibieron retretes en uno de sus remolques, con el fin de mejorar la calidad de la atención al cliente en los servicios de viajeros entre Bilbao y Donostia. Por su parte, la 209 vio sustituido su equipo de tracción original por otro trifásico, suministrado por la firma Ingeteam. Lamentablemente, pese a sus buenos resultados, la experiencia no se repitió en las restantes composiciones que, en la actualidad, siguen funcionando con los equipos chopper originales.
Unidad 218 fotografiada en el apeadero de San Pelaio. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi

En su treinta aniversario, la mayoría de las unidades de la serie 200 de EuskoTren rondan los tres millones de kilómetros recorridos, siendo la más activa la 219, cuyo cuentakilómetros marcaba el pasado 27 de enero 3.223.250 kilómetros, mientras que la más "perezosa" ha sido la 209, fuera de servicio desde hace un par de años, que en la misma fecha registraba tan solo 2.228.699 kilómetros. 

sábado, 30 de enero de 2016

EL FERROCARRIL DEL PUENTE DE MADERA


Dos locomotoras de Sierra Menera circularon en el "trenet" de Valencia durante la Guerra Civil. Fotografía de Trevor Rowe. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Ayer, mi buen amigo José Luis Jiménez González me pasó el enlace con una página de Facebook titulada Restos de la Guerra Civil en la provincia de Alicante, en la que se había publicado una copia, en muy baja resolución, de una página publicada en el periódico La Hora el 28 de enero de 1938 bajo el sugerente título "El Ferrocarril del Puente de Madera".  Afortunadamente, con el título y la fecha, fue fácil encontrar una copia de mejor resolución en la magnífica Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional, donde se puede leer con detalle lo publicado, en plena Guerra Civil, sobre la situación de las líneas del "trenet" de Valencia.

El pasado mes ya hicimos referencia a la presencia de locomotoras ajenas en el "trenet" que enlaza Valencia con el Sur, con la comarca de la Ribera. En esta ocasión, el artículo publicado en La Hora, hace referencia a la situación a las líneas del "trenet" en el Norte de la capital del Turia y confirma muchos detalles oscuros de esta conflictiva etapa que parecían "leyendas urbanas" a falta de confirmación documental, por ejemplo, la construcción de los nuevos talleres de Pont de Fusta en plena guerra, la adquisición de los automotores de la serie 50 en la misma época o la presencia de dos grandes locomotoras de vapor, procedentes del ferrocarril minero de Sierra Menera, que fueron rebautizadas como "Guernica" y "Durango" en homenaje a las ciudades mártires de Bizkaia, víctimas de bombardeos criminales por parte de las aviaciones italianas y alemanas.

El artículo publicado en La Hora, confirma éstos y otros aspectos, por lo que no nos resistimos a reproducir su texto íntegro:

EL FERROCARRIL DEL PUENTE DE MADERA

Queremos ir a Godella. Tenemos que resolver un asunto en este pueblecito valenciano. Y, claro, vamos a tomar el tren en la "estación del puente de madera". Ya tenemos los billetes. En el andén hay varios trenes parados. Parece que van a salir pitando; tan abarrotados de gente se encuentran. Y nosotros tenemos que subir a uno de ellos. Haciendo un gran esfuerzo, unos camaradas que van a viajar de pie en una de las plataformas nos han hecho un poco de sitio. ¡Uf! Unos cuantos apretones; pero al fin cada uno hemos tomado posiciones, y así viajaremos.
La lástima es que hay que esperar; el tren sale con retraso. Un camarada se impacienta y comienza a hablar fuerte, en valenciano. Seguramente protesta. Tiene prisa y va a llegar tarde. Por fin se oye un pitido. Va a arrancar el tren. Unos cuantos vaivenes,  en colectivo, dentro de la plataforma, y todos tiesos hacia nuestro punto de destino. Medianamente podremos contemplar el paisaje de la huerta valenciana. Ahora, eso sí, el aire y el sol nos oxigenan y calientan. No llevamos cristales en las ventanillas y puertas. Pero corremos por los campos a gran velocidad, y esto es lo importante.

 

 PAPEL MONEDA DEL FERROCARRIL



Gran parte de los camaradas que viajan en estos trenes están muy quejosos, y algunos indignados del servicio prestado por los empleados de este ferrocarril. Aparte de salir con retraso y llegar tarde, de tener que ir más apretados que las sardinas en conserva, ¡y qué lástima tener que hacer esta comparación!, de que no haya cristales; además de todo esto—nos explica un viajero—, nunca tienen calderilla en las taquillas y expenden papel moneda, solamente utilizable para la adquisición de billetes en este ferrocarril. Aquí me tienes, cargado de estos cartoncitos de 0,10 pesetas. Y me enseña uno de los bolsillos de su chaqueta, casi lleno de cartones.  — ¿Pero qué pasa?—nos preguntamos-. ¿Es que los camaradas ferroviarios no trabajan por atender, cada vez mejor, a sus compañeros viajeros?  ¿Es que no hacen nada por mejorar el servicio y no dificultar el problema del cambio?  ¿Es que no han tratado de superar el servicio que funcionaba antes del 18 de JuIjo?

 
Y para saberlo, vamos a hablar con los camaradas ferroviarios, con los que dirigen y trabajan en este ferrocarril.

 

LA DIRECCIÓN



Para su mejor dirección, los diferentes servicios se hallan controlados por un Comité, elegido entre los camaradas que trabajan en cada sección.



Por ello tenemos un Comité de movimiento, otro de vías y obras, de explotación, de taller, de tracción, y todos ellos dirigidos a su vez por un Comité permanente. Este último, compuesto por tres camaradas. Uno, el presidente, elegido por todos los trabajadores. Y los otros dos, como representantes de las centrales sindicales U. G. T. y C. N. T.



 18 DE AGOSTO DE 1936



La industria es incautada por los obreros que trabajan en el ferrocarril. existiendo como fondos en caja la cantidad de 17 pesetas. Desde este momento nos propusimos mejorar en todo lo posible los servicios y ver la forma de modernizar los coches de viajeros.



EVACUACIÓN DE MADRID Y OTRAS CIUDADES



—Otoño de 1936. Debido a la evacuación de Madrid y otras ciudades de España, llegan a Valencia miles y miles de refugiados. La mayor parte de ellos van a instalarse en los pueblos de esta provincia. Y, claro, nuestros servicios resultan desde este momento insuficientes. Por todos los medios hemos tratado de solucionar esta necesidad: aumentar el número de coches, de motores y de trenes con horario fijo.



COMPRAS DE MATERIAL USADO Y NUEVO


—Teníamos que comprar o alquilar. Con la oportuna autorización gubernamental hemos adquirido siete coches remolques de dos ruedas del ferrocarril Silla-Culiera; cuatro remolques, con bogies, del ferrocarril Alcoy-Gandía; cuatro remolques Carcagente-Denia, y seis de estratégicos y secundarios de Alicante Este material, un poco antlguo, ha sído reformado y modernizado en nuestros talleres y en la actualidad se hallan prestando un magnifico servicio. A  pesar de esto, no es insuficiente.  Necesitamos más coches, más motores.

La construcción de los automotores de la serie 50 del "trenet" fue contratada en plena Guerra Civil. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi
 
DOS MÁQUINAS QUE PITAN



—Ante la imposibilidad de hacernos con toda rapidez con motores eléctricos de tracción, hemos tenido que recurrir al alquiler en el ferrocarril de Ojos Negros —Compañía minera de Sierra Minera— de dos máquinas de vapor. Una de ellas, ya reparada en nuestros talleres, forma tren. La otra, aún sin acabar de acondicionar, no ha salido todavía. Para el empleo, de estas máquinas de vapor hemos tenido que colocar chapas de hierro debajo de los puentes para reforzar la resistencia de los mismos al paso de estas máquinas.



Y de algo que nos sentimos verdaderamente orgullosos es de nuestra última compra—me explica el camarada Conejos, presidente del Comité Permanente —Hemos adquirido per valor de 31.000 dólares -550.633,30 pesetas, valor total con derechos de Aduanas— cinco motores eléctricos en Nueva York. La construcción de las cinco cajas de coche las están realizando en una fábrica valenciana. El coste de las cuatro cajas se eleva a 326.400 pesetas. Prontamente los viajeros de nuestro ferrocarril tendrán cinco coches modernos, dotados de todos los adelantos, y que vendrán a cubrir en gran parte la necesidad imperiosa de un aumento de servicio en nuestro ferrocarril. Y no sólo hemos comprado material ya terminado,- sino maquinaria de taller, para poder reparar nosotros mismos las averías y roturas que frecuentemente se ocasionan en nuestros coches y motores. Debido, principalmente, a la excesiva carga que transportan nuestros trenes.



LOS SALARIOS NO SON DE HAMBRE, COMO ANTES



—También hemos aumentado los jornales. Antes del 18 de julio la mayor parte de los salarios oscilaban entre cinco y seis pesetas. El más elevado era de 9,50 pesetas. Maquinistas que trabajaban dieciséis y dieciocho horas, que no conocían ni a sus hijos, para los que no existía otra cosa que la máquina. La guardabarrera ganaba, antes del 18 de julio, des pesetas; ahora gana nueve. Los demás jornales son, en la actualidad, de 13 y 15,50 pesetas. A los guardaagujas les hemos hecho una garita, pequeña casa, dentro de la que se encuentran las agujas. Antes tenían que resistir lluvias y fríos a la intemperie. Y nuestro último proyecto a realizar, la construcción de un pabellón, donde pensamos instalar los talleres, ahora divididos y mal acondicionados. Todos nuestros esfuerzos no han podido evitar ciertas deficiencias en el servicio, que, claro está, las circunstancias por que atravesamos los agudizan si cabe aún más. Y ahora, una vez realizada la nacionalización de todos los ferrocarriles, nosotros dependemos directamente del Consejo Nacional de Ferrocarriles, dentro cual pensamos seguir trabajando con todo entusiasmo. ÁGUEDA

La construcción de los talleres de Pont de Fusta se inició en plena Guerra Civil. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi


El artículo está acompañado por tres fotografías que, por la calidad de impresión de la época, son imposibles de reproducir pese a su indudable interés histórico. Una de ellas presenta la imagen de una de las locomotoras de vapor de Sierra Menera, acompañada por el siguiente pie de foto:


La locomotora que ayuda a los motores eléctricos a la formación de trenes y que transporta muchos, muchos viajeros. Es antigua, pero pita y se mueve. Le han puesto un nombre: Guernica

domingo, 24 de enero de 2016

EL TREN VERTEBRADO

Recreación del Tren Vertebrado. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Ya que las dos anteriores entradas las hemos dedicado a los trenes TALGO diseñados por el Alejandro Goicoechea, cerraremos este ciclo dedicando unas líneas a otro invento de este ingeniero vasco: el Tren Vertebrado.

Vista de la vía diseñada para el Tren Vertebrado, en colaboración con el ingeniero Carlos Fernández Casado. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

En los años veinte y treinta del pasado siglo, ingenieros de diversos países comenzaron a desarrollar propuestas para lograr trenes más ligeros y rápidos para lo que, entre otras cosas, era preciso bajar el centro de gravedad para evitar su descarrilamiento. De este modo surgieron diversas ideas en Alemania, Francia o Estados Unidos. Goicoechea no fue ajeno a esta corriente internacional y, desde su puesto de responsable del material móvil del Ferrocarril de La Robla inició el estudio de sus propias alternativas.
Prototipo del Tren Vertebrado ensayado en Santa Cruz de Campezo. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Lo cierto es que el desarrollo teórico del Tren Vertebrado es incluso anterior a la del propio TALGO pero como su propio inventor afirmó, "los técnicos dirigentes ferroviarios de los años 1920-1930 no estaban en condiciones de asimilar, y así lo manifestaron, la radical transformación que una elevación y ultraaligeramiento del móvil entrañaba y esto obligó al autor a presentar, en principio, un móvil ligero, de bajo centro de gravedad, de ruedas de giro libre, previamente dirigidas, sin bogies, con solo dos ruedas por vehículo, pero circulando por las mismas vías convencionales, con ruedas de pestaña y de ese móvil inicial nació el TALGO".
Detalle del sistema de rodadura del Tren Vertebrado. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

En efecto, el Tren Vertebrado exigía, por su propio diseño, una vía totalmente incompatible con la red ferroviaria existente, basada en largas vigas de hormigón sobre las que debía rodar la composición apoyada en rodaduras independientes situadas en los costados del vehículo y no en su parte inferior, como es lo habitual en los trenes o automóviles convencionales. Según su inventor, de este modo se lograba que el tren fuera indescarrilable, al situar el centro de gravedad en el mismo plano que las ruedas adicionales de guiado y, por lo tanto, el par de vuelco era nulo. Por otro lado, la disposición de la vía, apoyada en esbeltas columnas sobre el terreno, reducía al mínimo los gastos de expropiación de terrenos, obviaba los problemas con los pasos a nivel comunes en los ferrocarriles convencionales y permitía una más fácil adaptación a las irregularidades del terreno. Con el ultraaligeramiento se esperaba lograr alcanzar las más altas velocidades con un bajo consumo energético.
Vista del carril escamoteable para permitir el acceso al tren. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Goicoechea fue madurando sus proyectos hasta que el 1 de septiembre de 1967 constituyó la Sociedad Anónima de Trenes Vertebrados con el objeto de desarrollar su invento. El 1 de febrero de 1968 esta compañía firmó un protocolo de intención y contrato con la firma francesa Brissonneau & Lotz, especializada en la construcción de los metros sobre rodadura neumática de París, algo de especial interés ya que el ingeniero vasco también apostaba por este tipo de ruedas para su tren. Por otra parte, para el diseño del sistema de vía contrató al ingeniero Carlos Fernández Casado, una de las mayores eminencias españolas en materia de estructuras en hormigón armado.
Uno de los elementos más complejos del Tren Vertebrado era el de sus cambios de vía. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Construido el prototipo, Alejandro Goicoechea logró que Feve le cediera los terrenos de la antigua estación del ferrocarril Vasco-Navarro en Santa Cruz de Campezo (Álava), donde en diciembre de 1969 emprendió una campaña de ensayos del prototipo construido en Francia en un tramo de vía montado con este fin, que incluía también una solución al acceso de los viajeros. Es preciso tener en cuenta que, al situar el plano de rodadura en el mismo nivel que el centro de gravedad del tren, el carril se encontraba, más o menos, a media altura respecto a la caja del vehículo por lo que era necesario disponer de tramos escamoteables a la altura de las puertas que permitieran la entrada y salida de los viajeros, tal y como se puede ver en este vídeo, donde el inventor explica personalmente las características del sistema.
El Tren Vertebrado expuesto ante el Ayuntamiento de San Sebastián. Fotografía de Miguel Cano López-Luzzatti

Concluidas las pruebas, la Sociedad Anónima de Trenes Vertebrados intentó comercializar su producto. Para ello planteó, desde su utilización en servicios de largo recorrido entre Madrid y Valencia, con un tiempo de viaje de menos de dos horas, hasta la sustitución de ferrocarriles de vía estrecha clausurados o altamente deficitarios. De hecho, hay constancia de propuestas para instalarlo entre Sant Feliu de Guixols y Girona, o en el ferrocarril de Reus a Salou, así como en el ramal ya entonces sin servicio de Zumaia a Zumaia-Puerto en el ferrocarril del Urola, o en el "Topo" de Donostia a Hendaia. De hecho, con este motivo se expuso en la capital guipuzcoana, frente a la casa consistorial, con ocasión de un congreso de la Federación Española de Amigos del Ferrocarril. 
Recreación de la implantación del Tren Vertebrado en Las Palmas de Gran Canaria. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Ninguna de estas propuestas llegó a materializarse. Sin embargo, ésto no desanimó a sus promotores que dedicieron construir un nuevo tramo experimental que, además, prestaría servicio público. Aunque NODO afirmó en uno de sus noticiarios (que se puede ver en este enlace) que la línea enlazaba Las Palmas de Gran Canaria con Maspalomas, en un recorrido de 55 kilómetros de longitud, la realidad era mucho más modesta, ya que el tramo inaugurado el 26 de junio de 1974, apenas cubría una distancia de 1,5 kilómetros sobre la que rodaba una nueva composición, también fabricada por Brissonneau & Lotz formada por dos vértebras de control extremas, que encuadraban cuatro vértebras para el transporte de viajeros. Pese a su aspecto futurista, no parece que el invento cuajara y meses después desapareció. El lector puede encontrar más información al respecto en este enlace.