viernes, 28 de junio de 2013

LOS TRENES DE LUJO DEL FERROCARRIL DE VÍA MÉTRICA DE BILBAO A SAN SEBASTIÁN

Coche Break del Ferrocarril Central de Vizcaya

Esta semana nos dejaba Javier Aranguren, sin duda, uno de los mayores investigadores y divulgadores de la historia ferroviaria de nuestro país. Una de sus grandes obras es la que dedicó a los coches-cama, restaurantes y salones de la Península Ibérica. Como modesto homenaje a su trabajo, reproduzco a continuación el capitulo dedicado a los trenes de lujo de los Ferrocarriles Vascongados, publicado en su día en el libro que dediqué a la historia del ferrocarril de Bilbao a San Sebastián.

La electrificación de las líneas de los Ferrocarriles Vascongados en 1929, trajo consigo la introducción de nuevos coches Pullman con los que se consolidó uno de los servicios más característicos de la línea de Billbao a San Sebastián: los trenes de lujo, algo poco común en la vía estrecha europea y caso único en el Estado español.
 
Pruebas de los coches Pullman de los Ferrocarriles Vascongados en vísperas de la puesta en marcha de la electrificación

Los primeros antecedentes de los trenes de lujo en esta línea se remontan al año 1885, cuando el Consejo de Administración del Central de Vizcaya decidió, en su sesión del 10 de junio

transformar uno de sus coches de segunda clase en un saloncito decentemente arreglado… con el objeto de conservar el salón en buen estado y tenerlo de reserva para los casos extraordinarios que pueden presentarse, y con el fin de remunerar los gastos que pueda ocasionar la construcción de dicho saloncito, debe alquilarse a las personas que lo soliciten, cobrando desde Bilbao a Durango cincuenta pesetas, y si fuese la ocupación de ida y vuelta en el mismo día de ochenta pesetas, más si el peticionario fuese un Consejero para utilizarle él y su familia y amigos que le puedan acompañar no se cobre más que la mitad de los expuesto, según el caso. Solo podrán admitirse en el saloncito break, por el precio expresado, diez viajeros; los que excedan de este número tendrán que proveerse de un billete de primera clase cada uno, como en viaje en el carruaje respectivo.[1]

Tras esta primera experiencia de alquiler del coche de lujo break, el siguiente paso fue la implantación de los coches buffet con motivo de la construcción del ferrocarril de Durango a Zumárraga. Este servicio era fruto de la iniciativa de un particular que adquirió los vehículos tras alcanzar un acuerdo con el Central de Vizcaya y la compañía de Zumárraga. Este convenio señalaba que las personas que viajasen en estos vehículos deberían adquirir billete de primera clase y abonar un suplemento de doce reales del que un 25% se entregaría a cada una de las concesionarias.[2]
Coche salón construido por la firma norteamericana Allison

En febrero de 1901, las tres concesionarias del ferrocarril de Bilbao a San Sebastián decidieron comprar un coche salón y otro comedor, ambos construidos por la firma norteamericana Allison, con destino a un nuevo servicio de trenes de lujo entre ambas capitales y, poco después, en junio de ese año, adquirieron de forma mancomunada, a su anterior propietario, los dos coches buffet.[3]

El 26 de junio de 1902 se firmó un convenio con la prestigiosa Compañía Internacional de Wagons Lits, para que se hiciese cargo de la atención al cliente en los coches salones.[4] Sin embargo, la gestión de este servicio por parte de dicha empresa fue breve ya que, como consecuencia de las graves desavenencias surgidas entre el Central de Vizcaya y los ferrocarriles de Durango a Zumárraga y de Elgoibar a San Sebastián en aquellos años, la circulación de los trenes de lujo quedó suspendida a partir del 14 de febrero de 1904.[5]

Una vez constituida la Compañía de los Ferrocarriles Vascongados, la nueva empresa retomó la gestión de los trenes de lujo a partir del 9 de febrero de 1907.[6] Desde esta fecha diariamente circulaba una expedición en cada sentido, con salida de Bilbao a las 10:05 y de San Sebastián a las 9:45, que invertían en el trayecto cerca de tres horas frente a las cuatro que necesitaban los trenes ordinarios. Estos servicios, cuya composición estaba formada únicamente por locomotora, un furgón de equipajes y un coche salón con capacidad para 20 viajeros, sólo efectuaban parada en las estaciones de Amorebieta, Durango, Málzaga, Deva y Zarauz. Durante el primer ejercicio, la ocupación media de viajeros fue de 22 personas.
Coche salón construido por los Ferrocarriles Vascongados en sus propios talleres de Durango en 1907. Dibujo de Pedro Pintado Quintana

La demanda de los trenes de lujo era marcadamente estacional, con una elevada ocupación entre los meses de junio y octubre. Sin embargo, la empresa consideró conveniente mantenerlo durante todo el año ya que, aunque en invierno apenas generaba beneficios económicos, «dicho tren contribuye al buen nombre de la Compañía».[7] Para su utilización, los viajeros debían adquirir previamente los correspondientes billetes de primera clase con destino a la estación extrema, en el sentido de su marcha, aun cuando fueran a abandonar el tren en alguna parada intermedia. Para poder ocupar asiento era además preciso abonar un suplemento de 5 pesetas por persona, independientemente al recorrido que realizase.[8]

Los trenes de lujo circularon con regularidad hasta el 10 de febrero de 1911, fecha en la que fueron suprimidos en un momento de especial penuria en el parque motor de la Compañía, con numerosas máquinas averiadas o en mal estado.[9] En estas circunstancias no era posible disponer de las locomotoras necesarias para la tracción de un servicio prestigioso pero de baja demanda, pese a que para mejorarla se decidió en 1907 admitir entre Bilbao y Durango viajeros de las tres clases, al agregar en este trayecto a la composición los coches necesarios.[10]

Pese a la supresión de los servicios regulares de trenes de lujo, la compañía de los Ferrocarriles Vascongados mantuvo la posibilidad de alquilar los coches salones mediante el pago mínimo de diez billetes de primera clase y el recargo de un 50%, mientras que los viajeros que excediesen de este número podían viajar sin el citado recargo. En todo caso, la percepción mínima por el servicio era de 50 pesetas.[11]
 
Itinerario de un tren especial para la Reina María Cristina, en el que se emplearon los coches salones de los Ferrocarriles Vascongados

La electrificación de la línea de Bilbao a San Sebastián supuso la recuperación del concepto de los trenes de lujo, en este caso de la mano de cinco elegantes coches salones Pullman, de los que tres disponían de un departamento donde se ubicaba un pequeño bar desde el que se atendían las peticiones de la distinguida clientela, que era servida por los camareros de la Compañía Internacional de Wagons Lits en su propia butaca.[12] Vascongados adquirió al efecto el necesario menaje, incluida la fina vajilla grabada con el anagrama de la empresa, suministrada por la prestigiosa firma británica Elkingthon Co. Ltd.[13]
 
Coches Pullman suministrados a Ferrocarriles Vascongados por la firma inglesa The Leeds Forge

Aunque en principio la Compañía de los Ferrocarriles Vascongados deseaba que los nuevos trenes de lujo tuvieran su origen y destino en la estación de Hendaya, con el fin de facilitar los viajes internacionales de sus clientes, las elevadas demandas económicas del concesionario del ferrocarril de San Sebastián a la frontera, que exigió 480 pesetas diarias por el arrastre de un coche y un furgón en cuatro trenes, hizo que se abandonara esta interesante idea.[14] Finalmente el servicio se limitó a la unión de Bilbao y San Sebastián con dos circulaciones diarias en cada sentido que únicamente efectuaban parada en Amorebieta, Durango, Eibar, Málzaga, Deva, Zumaya y Zarauz. La composición estaba formada, por lo general, por un automotor Ganz, que ofrecía plazas de tercera clase y el departamento furgón necesario para el transporte de equipajes, un coche de primera clase y un coche salón con bar, al que se incorporaba, en caso de exigirlo la demanda, un segundo salón sin este departamento.
 
Lujoso interiorismo de los coches Pullman de los Ferrocarriles Vascongados

La coincidencia de la recuperación de los trenes de lujo con la crisis mundial de 1929 retrajo considerablemente la demanda potencial de ese servicio, por lo que el 20 de octubre de 1930 se procedió a la supresión de una de las circulaciones. En contrapartida, se decidió incorporar un coche Pullman a la composición del último tren diario entre Bilbao y San Sebastián, los correos Nº 20-21.[15] A lo largo de los años treinta, la situación, lejos de mejorar, se deterioró aun más, por lo que finalmente se suprimieron.
Cruce de un tren de lujo de los Ferrocarriles Vascongados en la estación de Mallabia

Superada la Guerra Civil, Vascongados estableció de nuevo sus trenes de lujo, tal y como recogía la crónica publicada en La Gaceta del Norte el 9 de julio de 1939:

En el tren de lujo a San Sebastián

Un viaje urgente a la frontera nos animó el otro día a tomar el tren de lujo que ha establecido la Compañía de los Ferrocarriles Vascongados. Sirvan estas líneas de espontáneo reclamo a la feliz innovación, que no sólo hace más breve el camino, ya que apenas se tarda en ese tren de Bilbao a San Sebastián lo que yendo en un buen automóvil, sino que el viajero se encuentra con la agradabilísima sorpresa de un tren limpio, cómodo, con los dorados brillantes, inmaculadas las blancas telas que cubren los respaldos de los asientos de primera, pintados los techos y cuidado, hasta la minucia, el aseo de los suelos y de los cristales de los amplios ventanales

Para el que desee más lujo, por una insignificante cantidad de sobreprecio al normal de primera, un coche pullman le ofrece cómodas y amplias butacas, magníficas alfombras y un bien resuelto sistema de refrigeración.

Metálico todo el tren –los asientos de una tercera amplia y también muy limpia– arranca con suavidad muy agradecida por el viajero, y apenas molestan las numerosas curvas del complicado trayecto que va ofreciendo la delicia de este paisaje incomparable de Vizcaya y de Guipúzcoa que invita a contemplarlo con frecuencia cuando como en este plausible caso, las Compañías ferroviarias se deciden a ofrecer servicios perfectos y se preocupan de los más pequeños detalles de comodidad y, sobre todo, de limpieza. Nada más grato para el periodista que aplaudir y animar públicamente a que ejemplos como este se prodiguen.

El tren de lujo de los Vascongados, por todo esto y porque la Compañía ha añadido el acierto de la hora de salida, tanto de Bilbao como de San Sebastián, las 9 aproximadamente de la mañana, y el no menor de suprimir la mayor parte de las paradas en estaciones de escaso movimiento, merece ser acogido con la mayor simpatía por el público.

Coche Salón Nº 1 de los Ferrocarriles Vascongados, fotografiado por Javier Aranguren en 1970


El Tren de Lujo fue durante años el buque insignia de los Ferrocarriles Vascongados, y el prestigio de confort y refinamiento compensaba con creces sus escasos rendimientos. Sin embargo, a medida que la situación financiera de la empresa se deterioraba, fue necesario reducir los gastos de explotación y, de este modo, el 30 de junio de 1971 se eliminó el servicio de bar.[16] Posteriormente, la inauguración de la autopista Bilbao-Behobia y la consiguiente reducción de los tiempos de viaje de la carretera frente al ferrocarril, hizo que este tren perdiera su atractivo, por lo que Feve decidió suprimir su circulación a partir del 4 de septiembre de 1977.
Unidad de la serie 3500 adaptada para el servicio Bidexpress

Tras la eliminación del Tren de Lujo, desaparecieron en la línea de Bilbao a San Sebastián los trenes semidirectos hasta que el 26 de diciembre de 1988 se implantó el nuevo servicio Bidexpress, asegurado mediante unidades eléctricas de la serie 3500 dotadas de equipos de vídeo para entretenimiento de los pasajeros y en los que, en principio, era obligatoria la reserva previa del billete. En estos trenes, el coche motor se habilitó como furgón para el transporte de paquetería urgente.

Los trenes Bidexpress, que únicamente efectuaban parada en Durango, Eibar, Deva, Zumaya y Zarauz, circularon hasta el año 1995 tres veces al día en cada sentido entre Bilbao y San Sebastián, aunque en los últimos años ya no era necesaria la reserva obligatoria. Posteriormente un nuevo producto, que pretendía recuperar la tradición de confort del antiguo tren de lujo, el EuskoPullman, recogió el testigo de los trenes semidirectos.
El servicio Euskopullman se prestó con tres unidades de la serie 300 especialmente habilitadas

El Euskopullman comenzó su andadura el 13 de mayo de 1998 y únicamente efectuaba parada en Achuri, Bolueta, Durango, Eibar, Zarauz y San Sebastián , estación desde la que a partir del 3 de julio prolongó su recorrido hasta Hendaya, con el fin de enlazar con los trenes de alta velocidad de la SNCF a París. Pese a las comodidades que el EuskoPullman ofrecía a sus clientes, con servicio de cafetería y prensa gratuita, la demanda que registró en los primeros meses hizo que su circulación quedase limitada, a partir del 12 de abril de 1999, a los fines de semana y a la temporada estival.



[1] Central de Vizcaya, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 1, p. 326.
[2] Ferrocarril de Durango a Zumárraga, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 1, pp. 308-309.
[3] Central de Vizcaya, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 4, p. 62.
[4] Central de Vizcaya, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 4, p. 178 y 184.
[5] Ferrocarril Central de Vizcaya, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 5, p. 38. La Compañía del ferrocarril de Durango a Zumárraga rompió el convenio con la Compañía Internacional de Wagons Lits el 23 de febrero de 1905. Ferrocarril Central de Vizcaya, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 5, p. 114.
[6] Ferrocarriles Vascongados, Memoria del ejercicio 1907, pp. 9-10.
[7] Ferrocarriles Vascongados, Libro de Actas de las Juntas Generales Nº 1, p. 6.
[8] Guía general de ferrocarriles, julio 1908, p. 78.            
[9] Ferrocarriles Vascongados, Libro de Actas del Comité Ejecutivo, Nº 1, p. 490.
[10] Ferrocarriles Vascongados, Libro de Actas del Consejo de Administración, Nº 1, p. 25.
[11] Ferrocarriles Vascongados, Álbum guía de 1912, s/p
[12] Ferrocarriles Vascongados, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 4, p. 247. El contrato con la Compañía Internacional de Wagon Lits se aprobó el 18 de marzo de 1929 y Vascongados percibía el 75% del suplemento que abonaban los viajeros por utilizar este servicio.
[13] Ferrocarriles Vascongados, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 4, p. 232.
[14] Ferrocarriles Vascongados, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 4, p. 261.
[15] Ferrocarriles Vascongados, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 5, p. 18.
[16] Ferrocarriles Vascongados, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 13, p. 42.

2 comentarios:

  1. Hice este viaje varias veces con mi padre, q.e.p.d, y ahora mismo tengo en la mano mi ejemplar dedicado de "Automotores españoles", que en mi biblioteca está tocando a "El ferrocarril del Urola". Sin duda, el ferrocarril es el mejor invento humano para transportar personas y mercancías, pero para mí empezó siendo un conjunto de sentimientos y nunca ha dejado de serlo... Este post... técnicamente, sobresaliente... Emocionalmente, no encuentro las palabras...

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  2. Durante los años 70 mis amigos y yo solíamos coger el ferrocarril desde Atxuri a Zarautz. Íbamos con las tablas de surf en tercera, con el tran tran sin parar. La calefacción era una resistencia al rojo vivo bajo los bancos de madera. Eran cinco largas pero maravillosas horas. Salíamos a las 19:30 y llegábamos a las 00:30. Sería posible localizar alguna fotografía de aquellos trenes?

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