miércoles, 1 de agosto de 2012

LA PRIMERA MIKADO


Uno de los modelos más representativos de los ferrocarriles españoles es el que corresponde al rodaje conocido como Mikado, es decir, máquinas que cuentan con un eje libre delantero, cuatro ejes motores y otro eje trasero libre. Probablemente, la popularidad de este modelo corresponde, más que a su abundancia, a ser el último masivamente adquirido por Renfe, tras suscribir la empresa estatal, en 1949, un acuerdo con la firma escocesa North British Locomotive para la construcción en su factoría de Glasgow de 25 locomotoras así como para el suministro de otras cien unidades que serían ensambladas por la industria española. Nacía así una nueva familia de locomotoras que llegaría a estar formada por 242 ejemplares que, gracias a sus buenas prestaciones y sencillo mantenimiento, se convirtieron en las últimas locomotoras de vapor que prestaron servicio comercial en España. Precisamente una de ellas, la 141f-2348, fue apagada el 23 de junio de 1975 por el todavía príncipe Juan Carlos de Borbón, en un acto simbolizaba el final de este tipo de tracción en los ferrocarriles españoles.
La popularidad de las Mikado también se debe al hecho de que varias de ellas han sido utilizadas, tras el fin de la tracción vapor, en el arrastre de trenes conmemorativos como el de la imagen, que celebró el centenario de la línea de Alicante a Murcia. Fotografía de Juanjo Olaizola 

Ciertamente, hasta entonces, no eran muy abundantes los precedentes sobre el modelo Mikado en los ferrocarriles españoles, sobre todo en los de vía ancha. De hecho, Renfe solo heredó de las anteriores compañías un total de 71 máquinas con este rodaje, entre las que destacaban las 55 adquiridas por la Compañía del Norte en 1917 a la industria norteamericana.
Locomotora Mikado de la Compañía del Norte, fotografiada en el depósito de Castejón de Ebro por Xavier Santamaría.

Muchas veces, la historiografía ferroviaria de nuestro país se olvida de los ferrocarriles de vía estrecha y este ha sido, el caso de las locomotoras Mikado ya que son pocos los trabajos sobre estas máquinas que recuerdan que la primera máquina de este tipo en España no fue de vía ancha. En efecto, la primera locomotora con este rodaje fue adquirida por la compañía que explotaba el ferrocarril de vía métrica de Santander a Bilbao, en 1913, a la empresa alemana Krauss Lokomotivfabrick de Munich. Con el número de fábrica 6.731, la empresa vasca la matriculó con el número 31 en su parque motor y la bautizó con el nombre de Víctor Chávarri.
La Víctor Chávarri fotografiada en la rotonda de La Casilla (Bilbao). Fotografía de John Blyth.

La Víctor Chávarri se convirtió en ejemplar único y se mantuvo en servicio, a la cabeza de los principales trenes de Santander a Bilbao hasta principios de los años sesenta. Lamentablemente, poco después fue desguazada, desapareciendo así la primera Mikado española.
La Víctor Chávarri apartada en los talleres de La Casilla (Bilbao). Fotografía de Marcel Le Guay.

EL HOMENAJEADO, VÍCTOR CHÁVARRI SALAZAR

La locomotora Mikado Nº 31 del ferrocarril de Santander a Bilbao fue bautizada con el nombre de Víctor Chavarri, en homenaje al que fue principal promotor de esta importante vía férrea.

Víctor Chávarri Salazar vino al mundo en Portugalete (Vizcaya) el 23 de diciembre de 1854, en el seno de una familia numerosa compuesta por ocho hermanos; Benigno, Juana, Félix, Leonardo, María, Natalia, Dolores y el propio Víctor, en el seno de una familia vinculada tradicionalmente a los negocios mineros.
El empresario Víctor Chávarri

Víctor Chávarri realizó sus primeros estudios en el Colegio General de Vizcaya, donde coincidió con otros futuros empresarios que, en años posteriores, tuvieron gran importancia en el desarrollo económico del País Vasco, como es el caso de Ramón de la Sota, Tomás de Zubiría o Ramón Ybarra. Posteriormente estudió en la Universidad de Lieja, donde obtuvo el título de ingeniero civil de artes y manufacturas a la edad de 24 años. En la ciudad belga conoció a Auguste Lecocq, con quién posteriormente se asociaría en diversas aventuras mineras e industriales como la sociedad Vasco-Belga.

Entre las empresas más destacadas impulsadas por Víctor Chávarri, muchas de ellas en colaboración con sus hermanos, sobre todo con Benigno, cabe destacar, sin duda, la creación de la compañía siderúrgica La Vizcaya, establecida en Sestao en 1882 y que, en 1902 se integraría en la sociedad Altos Hornos de Vizcaya. Además, participó en la creación de numerosas empresas, muchas de ellas vinculadas de un modo u otro al ferrocarril, como es el caso de la Sociedad Anónima La Basconia, las minas de Dícido y el Covarón, la empresa de Construcciones metálicas Chavarri, Petrement y Cia (Talleres de Miravalles), las fábrica de metal Delta y la de trefilados de Santa Ágeda, el Banco de Comercio (posteriormente incluido en el grupo del Banco de Bilbao), el Puente giratorio de San Agustín, la Sociedad para la explotación de las minas de Ollargan y Somorrostro, Hulleras de Turón, el Banco de Oviedo, Minas de Hierro de Bedar (Almería), incluido el ferrocarril minero de Bédar a la Garrucha, el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas, la Compañía Vizcaína de Electricidad (titular del tranvía eléctrico de Bilbao a Santurce, el Puente trasbordador de Vizcaya, el Ferrocarril Vasco-Asturiano, la Compañía Naviera Vasco-Asturiana y, naturalmente, la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao.

Víctor Chávarri se implicó también en la vida política y económica del país. De este modo, entre 1886 y 1890 fue diputado en el Congreso y, posteriormente, fue elegido Senador, cargo que ostentó hasta su muerte. En sus inicios se adscribió al partido liberal, pero abandonó a Sagasta tras la firma de un tratado de comercio con Alemania que resultaba lesivo para sus intereses empresariales. De hecho, Chávarri defendió desde su tribuna el impulso de políticas proteccionistas para la industria nacional, defensa que alcanzó su máximo exponente en un gran mitin organizado en 1893 en el bilbaíno teatro Arriaga bajo el significativo lema de «España para los Españoles». En 1897 creó la organización política Unión Liberal, popularmente conocida como La Piña, junto con otros grandes empresarios vizcaínos como Allende y Gandarias. Además, en 1894 creó la Liga Vizcaína de Productores, principal organización patronal de la provincia. Posteriormente creó el Instituto del Hierro y el Acero, germen de la actual Escuela de Ingenieros Industriales de Bilbao.

Víctor Chávarri falleció inesperadamente, a la edad de 45 años en el transcurso de un viaje por Andalucía, Marruecos, Italia y Francia en Marsella, el 29 de marzo de 1900, a causa de una embolia cerebral contra la que nada pudo hacer el doctor Areilza, que le acompañaba en el periplo. Curiosamente, el fallecimiento se produjo en una estación ferroviaria, en concreto en el hotel Términus situado en la estación de St. Charles de Marsella (Francia).

Tal vez la mejor descripción de Víctor Chávarri la publicó el periódico obrero La Lucha de Clases, que en su necrológica escribió:  

Hombre, te aborrecemos, Industrial, te admiramos.
Tras la Guerra Civil, la Víctor Chávarri sirvió de base para el desarrollo de un nuevo modelo de locomotoras Mikado para el Santander-Bilbao. En la imagen, una de ellas, en concreto la Marqués de Triano. El citado marqués era, precisamente, uno de los hijos de Víctor Chávarri Salazar, en concreto, Víctor Chávarri Anduiza. Fotografía de John Blyth.

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