lunes, 9 de abril de 2012

UN ACCIDENTE NO TAN SINGULAR

Accidente del expreso Granville-París en la estación de Montparnasse, el 22 de octubre de 1895

Esta entrada está encabezada por una de las fotografías más conocidas del espectacular accidente ferroviario que tuvo lugar en la estación de París Montparnasse en 1895. El suceso tuvo lugar el 22 de octubre de dicho año, cuando el expresso procedente de Granville perdió los frenos. Dada la particular configuración de la terminal ferroviaria de la capital francesa, con el plano de las vías situado a unos diez metros de altura respecto al nivel de la calle, tras romper las toperas, el tren se precipitó sobre la plaza de Rennes. Maquinista y fogonero pudieron salvar sus vidas al saltar de la locomotora antes de la caída, pero peor suerte corrió una vendedora de prensa cuyo kiosko se encontraba, precisamente, en el punto en el que se estrelló la locomotora.

Accidente de la locomotora Lamiaco en la estación de Bilbao-San Agustín que tuvo lugar el 3 de diciembre de 1891

Hace algunos años, un amigo me proporcionó un antiguo recorte de prensa con la imagen adjunta y un breve texto que rezaba: Bilbao, accidente del 3 del actual. La litografía de inmediato despertó mi interés, ya que recordaba mucho a la del accidente de Montparnasse. Aunque, a simple vista, era posible determinar que el suceso tuvo lugar en la bilbaína estación de San Agustín (tipo de locomotora, propio de la línea de Bilbao a Las Arenas, configuración de los muros y escalera, detalle de la marquesina que se aprecia en la parte superior derecha), la imagen dejaba abiertos diversos interrogantes: ¿Que sucedió exactamente? ¿En que fecha?

La única forma de resolver el enigma era consultar la hemeroteca. Lamentablemente, entonces todavía no existían las hemerotecas digitales, por lo que encontrar la referencia precisa exigió unas cuantas visitas al magnífico fondo de prensa que conserva la Diputación Foral de Bizkaia. Finalmente, pude encontrar la noticia en la edición del 4 de diciembre de 1891 de El Noticiario Bilbaíno. En concreto, en sus páginas se podía leer:

A la una de la tarde, un tren compuesto de la máquina Lamiaco y de cinco wagones cargados de tierra de la que se estaba extrayendo cerca del segundo túnel de la línea del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas, junto al viaducto de Arcocha, salía para la estación de Bilbao con objeto de enganchar en ésta los citados vagones al tren que debía partir después para Las Arenas. En la máquina viajaba el director, ingeniero señor Aramburu, el maquinista y el fogonero y algunas otras personas en los vagones.

El tren parece que tomó bastante velocidad y a la salida de la estación de Bilbao se echaron los frenos y, al no conseguir frenar la marcha, el maquinista dio contravapor, también sin resultado. La máquina se precipitó con gran estruendo contra el pretil situado junto a la escalera de acceso, rompiéndolo. Una aldeana que subía por la misma, resultó muerta en el acto y heridas otras dos personas.

La locomotora salvó la escalera, y después de ocasionar destrozos en el barandado, cayó hasta el callejón de la nueva Casa Consistorial, quedando ladeada hacia la derecha. Una visita bien desusada en el edificio municipal. Suerte que los ocupantes de la máquina se arrojaron precipitadamente de ella.

Por tanto, el famoso accidente de la estación de Montparnasse tuvo en Bilbao un singular precedente y, además, con similares consecuencias, ya que las únicas víctimas en ambos sucesos eran, en realidad, ajenas al tren, mientras que maquinistas y fogoneros salvaron sus vidas en parecidas circunstancias, al saltar antes de que sus locomotoras se precipitaran al vacío.




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