domingo, 19 de febrero de 2012

BREVE HISTORIA DE LOS TRANSPORTES URBANOS DE VITORIA


Desde que en 1983 la ciudad holandesa de Utrecht reintrodujera el tranvía en sus calles, este medio ha sido recuperado en muchas ciudades europeas como protagonista de sus transportes urbanos.


Por lo general, los nuevos tranvías europeos se han implantado en ciudades que, en el pasado, ya habían contado con este eficaz medio de transporte. Sin embargo, éste no es el caso de algunos de los sistemas recientemente establecidos en España como los de Parla, Vélez-Málaga, Jaén o Vitoria. De todos ellos es precisamente el de la capital alavesa el único que, al menos por el momento, ha logrado un éxito indiscutible, por lo que dedicaremos este pequeño texto a reseñar los antecedentes de los transportes urbanos de esta hermosa ciudad.


La historia de los transportes urbanos de Vitoria arranca en el año 1901, fecha en la que Enrique Castroviejo plateó el primer proyecto para la implantación de un servicio de tranvías en la capital alavesa. En el estudio que presentó al ayuntamiento, este ingeniero proponía la posibilidad de implantar tres líneas, todas ellas con origen en la estación de los ferrocarriles del Norte, que se dirigirían hacia la calle Castilla, Molinuevo y la calle Ali respectivamente, conformando una red de 7.140 metros de longitud.


A diferencia de lo que estamos acostumbrados, este tranvía pionero no se planteaba para facilitar el transporte de pasajeros, sino que su objetivo principal era el movimiento de mercancías entre las principales industrias de la ciudad y la estación de ferrocarril. En este sentido, es evidente la inspiración del proyecto en el servicio que, desde 1884, ofrecía en Bilbao la empresa del Tranvía Urbano, aunque al igual que en la capital vizcaína, el proyecto consideraba que «en un futuro no ha de olvidarse de los viajeros porque así lo demandarán las necesidades de la población». No deja de ser llamativo el hecho de que, pese a que los primeros tranvías eléctricos funcionaban en Bilbao desde 1896 y en San Sebastián desde 1897, en su propuesta, Enrique Castroviejo planteaba la utilización del motor de sangre, es decir, el esfuerzo de mulas o caballos, para arrastrar el parque móvil previsto de seis vagones cerrados que rodarían por una vía sumamente estrecha, de tan solo 600 milímetros de ancho.


La propuesta pionera de Enrique Castroviejo nunca llegó a materializarse. Vitoria era a principios del siglo XX una ciudad de poco más de 25.000 habitantes en la que las distancias eran demasiado pequeñas como para justificar la inversión que suponía implantar este medio de transporte.


Un cuarto de siglo más tarde, Vitoria vivió un nuevo intento para la implantación de un sistema de transporte urbano, en esta ocasión de la mano del autobús. Fue la Compañía de Automóviles de Álava la que el 23 de julio de 1925 puso en servicio las dos primeras líneas de transporte urbano de la ciudad, tras obtener del ayuntamiento una concesión en monopolio por un periodo de diez años. Sin embargo, al igual que sucedió con el proyecto de tranvía, la baja demanda hizo que la explotación resultara ruinosa, por lo que el 1 de octubre de 1926 se suspendió el servicio.


En 1933 se planteó un nuevo proyecto de transporte público de la mano de la empresa Vitoria Ómnibus Popular, sin que se llegara a implantar el servicio. Sin embargo, el desarrollo urbano que experimentó la capital alavesa a partir de mediados del siglo pasado, gracias a la creación de nuevos polígonos industriales y al rápido crecimiento de la población, provocó un notable incremento de las distancias. Vitoria comenzaba a tener la talla necesaria para justificar el establecimiento de transportes colectivos y, en consecuencia, en 1950, el empresario Francisco Ruiz Monje puso en marcha sus primeras líneas de autobuses urbanos.

En los años sesenta, el ferrocarril Vasco-Navarro prestó un interesante servicio de cercanías en Vitoria. Fotografía de Christian Schnabel. 

Ante el vertiginoso desarrollo que experimentaba Vitoria, el servicio de autobuses implantado por Ruiz Monje pronto se demostró insuficiente, por lo que el ayuntamiento decidió implantar su propia red a través de la empresa Viviendas Municipales de Vitoria, S.A., sociedad que el 4 de agosto de 1961 estrenó cuatro autobuses Pegaso con los que pudieron iniciar su andadura las tres primeras líneas. Al mismo tiempo, la creciente movilidad generada por el desarrollo de los polígonos industriales impulsó el establecimiento de una especie de servicio ferroviario de cercanías aprovechando las vías del ferrocarril Vasco-Navarro entre las estaciones de Olárizu y Durana, con paradas en Adurza, Olagibel, Vitoria-Ciudad (Los Herrán), Los Isunzas, Forjas Alavesas, Betoño, Osinaga y Eskalmendi. Sin embargo, este interesante servicio solamente se mantuvo hasta el año 1967, fecha en que la empresa estatal FEVE decretó la supresión de este ferrocarril.


En ese mismo año de 1967 finalizó la convivencia de líneas explotadas por una sociedad municipal con otras gestionadas por el operador privado Ruiz Monje ya que tras un duro proceso de negociaciones, el ayuntamiento logró unificar todos los servicios mediante la creación de la empresa Transportes Urbanos de Vitoria, S.A. más conocida por el acrónimo TUVISA.

Autobús de TUVISA fotografiado por Xavier Guimerá en 1975

En el momento de su constitución, TUVISA pasó a gestionar seis líneas de autobuses que representaban poco más de treinta kilómetros de recorrido, lo que resultaba insuficiente para atender las crecientes necesidades de la capital alavesa. Por ello, pronto se inició un proceso de expansión de modo que en 1976 la red contaba ya con diez líneas, mientras que el parque de autobuses, que hasta finales de los años ochenta fueron suministrados en exclusiva por la casa Pegaso, se incrementó de forma constante. El monopolio del constructor nacional se mantuvo hasta 1988, año en el que se adquirieron las primeras unidades del fabricante sueco Scania y, cuatro años más tarde, en 1992 comenzaron a circular los primeros vehículos de piso bajo, aunque la eficacia de esta disposición es relativa ya que, a diferencia del tranvía, por lo general resulta imposible una aproximación suficiente a la acera que permita superar sin contratiempos la distancia al pavimento. Ante el incremento de la demanda, en 1996 TUVISA incorporó a su flota los primeros autobuses articulados, a excepción de una unidad Pegaso tipo 6035-A que compró en 1970 pero a la que pronto se le suprimió el remolque debido a la menor demanda de transporte de aquella época.


Fue precisamente a mediados de los años noventa cuando se volvió a plantear la posibilidad de establecer una moderna red de tranvías urbanos en Vitoria. Sin embargo, este primer intento no encontró el necesario apoyo municipal y fue abandonado hasta el año 2002. Seis años más tarde iniciaba su andadura el nuevo tranvía vitoriano.


Con más de 7,4 millones de viajeros en el año 2011, el nuevo tranvía de Vitoria es un éxito incuestionable y resulta indudable su contribución al despegue definitivo de los transportes públicos en la capital alavesa. Es preciso recordar que, en vísperas de la puesta en servicio del tranvía, los autobuses urbanos habían alcanzado su récord histórico de demanda, con 12 millones de viajeros anuales. Evidentemente, la introducción del tranvía afectó a estas cifras pero, en 2011 prácticamente se habían recuperado, al registrar 11,8 millones de viajeros. Es decir, entre 2007 y 2011, la demanda del transporte urbano en Vitoria ha pasado de 12 millones a más de 19, ¡un espectacular incremento del 64%!, cifra desconocida en cualquier otra ciudad de nuestro entorno.

 En diciembre de 2008 inició su andadura el tranvía de Vitoria

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