miércoles, 5 de diciembre de 2018

RICARDO DE ÁLAVA Y CARRIÓN


Un trenet de la línea de Rafelbunyol fotografiado en el apeadero de San Lorenzo. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi


Como se indicó en la entrada anterior, la historia del «trenet» de Rafelbunyol comenzó en 1885 cuando el rentista vitoriano, residente en Madrid, Ricardo de Álava y Carrión, obtuvo la primera concesión para el establecimiento de una red ferroviaria de vía métrica en l’Horta Nord valenciana. Lo cierto es que la legislación de la época facilitaba que personajes más o menos influentes pudieran obtener esta clase de autorizaciones gubernamentales con el simple propósito de especular con ellas y venderlas a las empresas interesadas, obteniendo en la operación interesantes beneficios económicos.

Desde luego, no le faltaban influencias a Ricardo de Álava y Carrión, miembro de una de las familias alavesas de más rancio abolengo. Durante cinco siglos, sus antepasados ostentaron el poder en el territorio histórico alavés: Diputados generales, alcaldes, ministros, juristas y militares. En su palacio llegaron a pernoctar personalidades como el rey Francisco I de Francia, en su regreso a su país, tras haber caído prisionero del guipuzcoano Juan de Urbieta en la batalla de Pavia y sufrir el consiguiente cautiverio en el valenciano castillo de Benisanó hasta la firma del Tratado de Madrid. Tres siglos más tarde, durante la Guerra de Independencia, también disfrutaría de sus estancias el Duque de Wellington.

Ricardo de Álava y Carrión era sobrino de uno de los personajes más destacados de la historia española durante la primera mitad del siglo XIX, el General Álava, de quién heredaría la mayor parte de sus propiedades y títulos. Sin embargo, según Gonzalo Serrats, biógrafo del ilustre militar, su descendiente dilapidó la fortuna familiar. Personaje pretencioso hasta el exceso, intentó en varias ocasiones obtener el título de Marqués de Álava y otras prebendas. Sin embargo, pese a sus magníficas relaciones con el poder, su carácter derrochador y la ludopatía, le llevaron a la ruina. Incluso perdió su propio palacio familiar como consecuencia de sus deudas de juego en favor de Joaquín Ignacio de Figueroa y Mendieta, padre del futuro Conde de Romanones.

No se conoce con precisión la relación de Ricardo de Álava y Carrión con València ni los motivos que le impulsaron a solicitar la concesión de la red de ferrocarriles de vía métrica de L’Horta Nord, pero es más que probable que, en realidad, actuase como intermediario para algún grupo empresarial, interesado en aprovechar sus buenas relaciones con el poder, afianzadas desde que trasladó su residencia a la capital de España.

Al parecer, la del «trenet» fue la única experiencia ferroviaria de Ricardo de Álava y Carrión, aunque sabemos que también estuvo relacionado con el promotor de un singular ferrocarril manchego, el de Valdepeñas a Puertollano, su paisano Pedro Ortiz de Zárate Ucelay. Además, también hay constancia de su participación en otros proyectos industriales, como la fábrica de gas y red de distribución y alumbrado que estableció en Vitoria, inaugurada el 16 de octubre de 1882, empresa que poco después vendería a otros inversores.

A partir de 1884, Ricardo de Álava y Carrión trasladó su residencia habitual a Madrid, ciudad en la que falleció el 9 de febrero de 1908.

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