miércoles, 20 de junio de 2018

LAS ESTACIONES DE TOLEDO


Primitiva estación de Toledo. F. Salgado. Archivo Fotográfico. Museo del Ferrocarril de Madrid
 
Toledo ha contado, a lo largo de su historia, con dos estaciones de ferrocarril. La primera de ellas fue diseñada por el ingeniero Eusebio Page y atendió los primeros servicios de la línea procedente de Castillejo. El edificio de viajeros, diseñado con una clara inspiración neoclásica, contaba con tres cuerpos, el central de dos plantas, y las dos alas laterales de una sola.
 
En la planta baja del edificio, que en total sumaba 13 vanos, se distribuían los diversos servicios ferroviarios como el vestíbulo, las salas de espera de primera, segunda y tercera clase, las taquillas para la venta de billetes, las dependencias para la facturación y entrega de equipajes, los despachos del ingeniero de la línea y del jefe de estación, el gabinete del telégrafo, la lampistería y los retretes o excusados, esto último no muy común, ya que en la época, y por razones de higiene, era más habitual establecer estas dependencias en un edificio aparte. En la segunda planta se disponían dos viviendas, una para el jefe de estación y la otra para el jefe del almacén.
Obras de construcción de la nueva estación de Toledo. Archivo Fotográfico. Museo del Ferrocarril de Madrid
 
La estación levantada por Eusebio Page se mantuvo en servicio hasta principios del siglo XX cuando ante el progresivo aumento de tráfico, sobre todo de turistas, que experimentaba la terminal toledana, aconsejó su sustitución por un edificio de mayores dimensiones. Para ello, en 1913 la Compañía de los ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante encomendó al arquitecto Narciso Clavería Palacios (1869-1935), el diseño de una nueva terminal, para la que eligió el estilo neomudéjar, que ya había sido utilizado dos décadas antes en las bonitas estaciones del ferrocarril de Sevilla a Huelva, propiedad de la misma empresa ferroviaria, y que volvería a utilizarse en otras estaciones próximas, en concreto, las de Algodor y Aranjuez.
 
Durante la construcción de la nueva estación, se mantuvo el servicio ferroviario, por lo que la terminal se levantó junto a la antigua, que permaneció en activo hasta la definitiva inauguración de la diseñada por Narciso Clavería. Este acontecimiento tuvo lugar el 24 de abril de 1919 con la llegada de un tren especial con 800 viajeros que iban a asistir al Primer Congreso de Medicina, que se celebraba bajo la presidencia de honor del premio Nobel Santiago Ramón y Cajal y al que asistió, entre otros muchos, otra destacada científica, Maria Salomea Skłodowska, más conocida por su apellido de casada, Marie Curie, premio Nobel de Física (1903) y de Química (1911).
Nueva estación de Toledo, inaugurada el 24 de abril de 1919. F. Salgado. Archivo Fotográfico. Museo del Ferrocarril de Madrid
 
La nueva estación destaca por sus majestuosas proporciones y por la belleza de sus elementos decorativos, con ricas filigranas de estilo árabe y magníficos trabajos de forja y herrería. Además cuenta con una elegante torre, que todavía refleja los efectos de un impacto de artillería durante la Guerra Civil.
 
La magnífica estación diseñada por Narciso Clavería es, en la actualidad, la terminal de los trenes AVE que comunican Madrid con Toledo y compite de igual a igual con el rico patrimonio arquitectónico de la ciudad imperial.
Vista de la estación de Toledo desde la cabecera de la línea. Fotografía de Pedro Pintado Quintana
 

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