lunes, 25 de junio de 2018

EL ENCLAVAMIENTO DE ALGODOR

Cabina de control del enclavamiento de Algodor. Destacan los grandes contrapesos del sistema hidráulico. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi
 
Durante muchos años, uno de los elementos más característicos de la línea de Castillejo a Toledo fue el curioso enclavamiento hidráulico que gobernaba la circulación ferroviaria a su paso por el nudo ferroviario de Algodor.
Detalle de las conducciones hidráulicas del enclavamiento de Algodor. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi
 
Instalado en 1927 por la Compañía de los ferrocarriles de Madrid a Alicante y Zaragoza, en su momento representó un notable avance tecnológico y gracias a su fiabilidad, prestó servicio durante más de setenta años, ya que no fue dado de baja hasta julio de 2000. Para el gobierno de sus instalaciones de seguridad contaba con un total de 110 palancas que accionaban un conjunto de sistemas hidráulicos que transferían sus órdenes hasta los elementos a maniobrar. 70 de ellas accionaban señales y otras 40 los cambios de aguja.
Palancas de maniobra del enclavamiento de Algodor, lado Ciudad Real. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi
 
Tras la definitiva baja del enclavamiento de Algodor, y dado el gran valor histórico de esta instalación como destacado hito en la modernización de los sistemas de señalización ferroviaria de nuestro país, se decidió recuperar buena parte de la instalación y trasladarla al Museo Ferroviario de Madrid-Delicias, donde fue reconstruida en el año 2003. En la actualidad, los visitantes de esta imprescindible institución cultural pueden disfrutar del complejo sistema de palancas, tuberías, bombas y contrapesos de este singular conjunto.
 

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