Tren de carbón fotografiado en la estación de Espinosa de los Monteros. Fotografía de Harald Navé
Un día como hoy, 6 de octubre, pero hace 125 años, entraba en servicio la sección comprendida entre Espinosa de
los Monteros (Burgos) y Balmaseda (Bizkaia) del que en pocos años se
convertiría en la mayor línea de vía métrica de Europa: El Ferrocarril de La
Robla. Este primer tramo de 45 kilómetros de recorrido pronto se vería ampliado
y en 1894 se puso punto final a la colosal obra de enlazar el norte de León con
Euskadi, mediante una vía férrea de 284 kilómetros que comunicaba la vertiente
sur de la cordillera cantábrica con Bizkaia, prestando servicio a tres
comunidades autónomas, cinco provincias y un sin número de poblaciones, pero,
sobre todo, dando salida a la producción carbonera de las minas leonesas y
palentinas con destino a la industria pesada que en aquella época se
desarrollaba en el País Vasco. Más tarde, su trazado inicial entre La Robla y
Balmaseda se extendería por ambos extremos, para alcanzar la ría del Nervión en
Lutxana en 1902, y la capital leonesa en 1923.
El principal tráfico del ferrocarril de La Robla ha sido, históricamente, el transporte de carbón Fotografía de Marcos Maté Luna
El Ferrocarril de La Robla, como
muchos otros construidos en el entorno de la cornisa cantábrica entre 1882 y
1927, recorría una región extremadamente quebrada y compleja para el establecimiento
de un ferrocarril que, por otra parte, resultaba imprescindible para el
transporte del carbón existente en los grandes yacimientos situados al norte de
las provincias de León y Palencia. En consecuencia, la elección de la vía
estrecha, con una separación de un metro entre sus carriles, se convirtió en la
única opción para garantizar la viabilidad del proyecto, ya que esta medida
permitía adaptar con más facilidad el trazado a las irregularidades del
terreno. La elección fue acertada y garantizó la viabilidad económica de la
empresa concesionaria del ferrocarril durante décadas. Sin embargo, el
creciente desarrollo del tráfico ferroviario exigió dotar al ferrocarril de los
medios y las tecnologías más modernas del momento, muchas de ellas apenas utilizadas
en los ferrocarriles de vía ancha.
El ferrocarril de La Robla facilitó la movilidad de los habitantes de las poblaciones servidas por la línea. Fotografía de Jordi Valero
Durante 125 años los trenes de La
Robla, el viejo hullero, han transportado los carbones de las cuencas
palentino-leonesas, pero también toda clase de mercancías, mientras que su
legendario tren correo ha facilitado los desplazamientos de los habitantes del
entorno, así como el envío de la correspondencia y prensa diaria. Construido
para el carbón, el declive de este combustible supuso también la decadencia del
ferrocarril que tuvo que ser rescatado por la empresa estatal Feve a su
concesionaria en 1972. Años más tarde, apunto estuvo de desaparecer cuando en
1991 se decretó la suspensión del tráfico de viajeros ante el peligroso estado
de sus instalaciones, fruto de largos años sin que se realizaran las inversiones
más básicas. Afortunadamente, gracias al compromiso de las instituciones
afectadas y, sobre todo, a la actitud decidida de sus ferroviarios, el tren de
La Robla revivió y, cuando se cumplen los 125 años de la apertura de su primer
tramo, sigue en activo de la mano de Renfe y Adif.
Hasta 1972 el Ferrocarril de La Robla fue explotado por la iniciativa privada. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril
La conmemoración del 125
aniversario de la inauguración de la primera sección del Ferrocarril de La
Robla entre Espinosa de los Monteros y Balmaseda supone una magnífica excusa
para recordar su historia, como haremos en las próximas entradas de este blog. ¡Bienvenidos a este viaje a través de la historia!
Desde 1972 las empresas públicas, primero Feve y en la actualidad Adif/Renfe, han gestionado el Ferrocarril de La Robla. Fotografía de Marcos Maté Luna
Creo que a todos los aficionados nos retrotrae inolvidables recuerdos,ya sea a traves de vivencias propias,o bien a traves de textos e imagenes esta centenaria linea.Nunca he tenido ocasion de utilizarla realmente como viajero,pero he escuchado relatar a personas que la utilizaron en su dia hace ya bastantes años,quiza cuando se estaba extinguiendo la traccion vapor,o bien al comienzo de la dieselizacion (realmente no eran aficionados al ferrocarril,y no me sabian especificar si era traccion vapor o diesel,me comentaban que a traves de las ventanas entraba su buena humareda,por lo que me inclino a pensar que fuera quiza aun traccion vapor) y relataban que los viajes,por ejemplo entre Guardo y Bilbao se hacian interminables debido a la escasa velocidad de las composiciones y las muy numerosas paradas.Personalmente si me trae estupendos recuerdos de mi niñez de ver las composiciones de vagones de carbon encabezadas por las G.E.C.O 1500 "amarillas",de las locomotoras mas representativas de la linea,por supuesto,que se dirigian,o venian de vacio de la central termica de Velilla,me encantaba ver su paso generalmente en doble traccion cuando aun estaban en servicio aquellos pequeños vagones granates de 2 ejes,1X,creo,o verlas con el correo Bilbao-Leon,o las composiciones de contenedores de Arenas de Arija,son recuerdos inolvidables.Gracias por invitarnos a realizar este viaje que disfrutaremos con sumo placer!
ResponderEliminarSoy el factor de circulación que sale en la fotografia de Mataporquera, estoy encantado de recordar todo lo vivido en mi jubentuz los trenes de viajeros que me toco formar para poder transladar al pais vasco o toda la masa de viajeros quese reunian todos los puentes y fines del verano.
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