miércoles, 14 de junio de 2017

EDOUARD OTLET






Retrato de Edouard Otlet. Fotografía de Mundaneum-Mons (Bélgica)

Entre los principales promotores del ferrocarril de Torralba a Soria destaca sin duda la figura del empresario, financiero y político belga Edouard Otlet. Natural de Bruselas, ciudad en la que vino al mundo el 13 de junio de 1842, a los veinticinco años de edad su nombre ya era conocido en el sector ferroviario internacional gracias a su asociación con André Lebon y SimonPhilippart, con quienes emprendió la explotación de diversos ferrocarriles, tanto en el norte de Francia, entre los que destaca el de Lille a Valenciennes,  como en Bélgica, donde en 1874 inauguró la línea de Ostende a Torhout y Armentières.

Sin abandonar el sector de los ferrocarriles convencionales, a partir de 1875 Edouard Otlet se especializó en un nuevo medio de transporte que, en aquel momento, se encontraba en pleno desarrollo: el tranvía. Pese a las limitaciones tecnológicas de la época, en la que la tracción estaba encomendada, mayoritariamente, al motor de sangre, gracias a las ventajas de la rodadura ferroviaria, ruedas de acero sobre carriles del mismo material y, sobre todo, con una superficie lisa y exenta de las constantes trepidaciones que provocaban los deficientes pavimentos de la época, el tranvía pronto se convirtió en un negocio floreciente.

Otlet participó en la construcción y explotación de, al menos, 19 redes de tranvías, repartidas por todo el continente europeo y, también, en el norte de África. Entre ellas destacan las de La Haya, Odessa, Praga, Dusseldorf, Járkov, Munich, Niza, Florencia, Moscú, Nápoles, Argel, Alejandría y Madrid. En consecuencia, en los círculos financieros europeos pronto fue conocido como el Rey de los tranvías, en directa rivalidad con otro compatriota suyo, Edouard Empain.

Con la fortuna amasada en sus diferentes negocios, Otlet se podía permitir toda clase de caprichos como la compra de la isla del Levant, en el Mediterráneo francés, cerca de St. Tropez. Asimismo, en su suntuoso palacio de Bruselas reunió una impresionante colección de obras de arte, en la que destacaban numerosas tablas medievales y trabajos de pintores tan reputados como Hans Menling, Han Mostaert, Rogier van der Weyden, Rubens o Turner.

La buena estrella de Otlet se truncó en 1882, cuando se vio obligado a declarar la bancarrota de sus negocios. Sin embargo, pronto supo reponerse de las pérdidas y en 1885 fundó una nueva sociedad, L’Enterprise, desde la que controló sus numerosas empresas. Un año más tarde expandió sus actividades al continente americano donde fundó la Sociedad de Gas de Río de Janeiro y otras empresas como el Gran Central Sudamericano, que no llegó a materializar. En esta misma época, patrocinó una expedición científica al Congo, liderada por August Linden, y participó en la fundación de la S.A. de los ferrocarriles y tranvías de Persia.

Junto al proyecto del Gran Central Español, la actividad de Otlet en España se desarrolló en áreas como la minería, con diversas explotaciones en Soria, la gestión de diversos ferrocarriles de vía métrica como el de Madrid a Almorox y el de Barcelona a Martorell, o la explotación de redes de tranvías a través de la firma Union des Tramways, fundada en 1895 para impulsar la introducción de la tracción eléctrica en estos transportes urbanos.

En su país de origen, Otlet también impulsó diversos proyectos inmobiliarios, siendo el más destacado la creación, a partir de 1887, de la nueva ciudad balnearia de Westende, situada a orillas del Mar del Norte, junto a Ostende. Para ello, urbanizó unas antiguas marismas, que pronto se revalorizaron con la implantación de un tranvía eléctrico que facilitaba la comunicación con Ostende. Sin embargo, este ambicioso proyecto, y las dificultades que atravesaban muchas de sus empresas, entre ellas el Gran Central Español, desencadenaron una nueva quiebra en sus negocios, lo que le obligó a vender su valiosa colección de obras de arte.

Como era común entre los grandes empresarios de la época, Otlet participó activamente en la vida política de su país, siendo elegido senador en 1894 como miembro del partido católico. Falleció en la localidad francesa de Blanchefort, el 20 de octubre de 1907.

 

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