ORGULLOSO DE SU OBRA
Amurrio, Ferrocarril y Equipos es una de las empresas más destacadas del sector ferroviario de nuestro país, especializada en la fabricación de aparatos de vía y con presencia en los ferrocarriles de los cinco continentes. Los orígenes de esta empresa se remontan a un pequeño taller de calderería que estableció en 1880 el industrial Mariano de Corral en el bilbaíno Campo Volantín.
Tras dedicar sus primeros años de actividad industrial a la reparación de maquinaria y elementos navales, en 1892 Mariano de Corral realizó sus primeras incursiones en el sector ferroviario con el suministro de un par de vagones de mercancías para el Ferrocarril Central de Vizcaya. Gracias al buen resultado obtenido con esta experiencia, sus talleres pronto recibieron nuevos pedidos y ya a finales del siglo XIX se había consolidado como uno de los pocos fabricantes de material remolcado de nuestro país.
Durante sus primeros años de actividad como constructor ferroviario, los pedidos de vagones que pudo obtener fueron, en su gran mayoría, muy pequeños, frecuentemente apenas uno o dos para cada cliente, pero en 1904 logró uno de los más importantes en su aún breve trayectoria empresarial; la totalidad del parque de material remolcado del ferrocarril de las Minas de Cala, en concreto, ciento cincuenta vagones de dos ejes con descarga frontal, quince plataformas, doce de bordes altos, seis jaulas para transporte de ganado, catorce cerrados, tres furgones, cuatro coches mixtos de primera y tercera clase, otros cuatro de tercera y un coche salón, pedido inicial que, en años sucesivos, se ampliaría con más unidades, incluidos cuatro magníficos coches de bogies.
Junto al material remolcado, Mariano de Corral también suministro otros elementos a la Sociedad Anónima Minas de Cala, entre los que destaca la parte mecánica de los embarcaderos sobre el Guadalquivir. Una vez construidos y antes de remitirlos a Sevilla, se procedió al ensayo de los volteadores de los vagones, para verificar su correcto funcionamiento.
Tras el éxito de las pruebas se tomó una última fotografía, en la que se observa perfectamente el sistema de descarga mediante volteo del vagón, que contaba con un testero móvil que facilitaba su rápido vaciado por gravedad. Mariano de Corral, orgulloso de su trabajo, aprovechó la ocasión para posar al pie del volteador.

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