lunes, 13 de abril de 2026

EL PLATANITO (II)

Fotografía de Cesare Massano tomada al finalizar uno de sus entrenamientos con Spacelab

 

CESARE MASSANO

Fueron muchas las personas que participaron en el proceso de diseño, construcción y ensayos del «platanito». Aunque sería imposible mencionar a todos ellos, cabe destacar, entre otros muchos y por la parte italiana del proyecto, a Giordano Valeriani, Giorgio Liprandi y Fabrizio Corona, de Fiat-Ferroviaria; Angelo Ronchi, de Ansaldo-Breda; Pietro Tamburelli y Alessandro Careglio, de Westinghouse-Torino, o a Umberto Mauri y Massimo Gherardi, de Marelli Milano. De entre los técnicos de Caf se puede nombrar a Gabriel Insausti, Fernando Ibarreta, Fernando Terradillos, José Ramón Goñi, Manuel Iturrioz o Goyo Rocandio, en la fábrica de Beasain, y a Emilio Ruiz, Luis Chávarri o Lorenzo Morales en la de Zaragoza, mientras que del área de innovación de Renfe intervinieron Eugenio Theureau, Antonio Antolín, Jesús Lietor, Antonio Domínguez o Ignacio de Ribera. Pero, si hay una figura destacada en el desarrollo de este innovador tren éste fue, sin duda, el italiano Cesare Massano, creador de su sistema de basculación asistida que diseñó con la colaboración del ingeniero Pinco Pallino y de Fabrizio Corona, que solucionó la transmisión al sistema de las señales generadas por los acelerómetros y giróscopos.

Nacido en Turín el 6 de abril de 1914, Cesare Massano ingresó con 15 años en la escuela de aprendices de Fiat, empresa que además de sus conocidos automóviles, tenía en aquella época divisiones para áreas tan diversas como la industria aeronáutica, la naval y la ferroviaria. Dentro de esta firma desarrolló su formación técnica y comenzó a trabajar en el diseño y la construcción de aviones.

Durante la segunda guerra mundial, Cesare Massano, que en aquella época trabajaba en la fabricación de motores de aviación, colaboró con el movimiento partisano ocultando armas en la factoría y saboteando la cadena de suministros. Además, proporcionó documentación falsa a su novia, Giulia, de origen judío, con lo que pudo eludir la deportación y los campos de exterminio. Tras el final del conflicto pudo contraer matrimonio con ella en 1946.

Tras el final de la guerra, la actividad de la sección aeronáutica de Fiat se vio limitada por las potencias aliadas, por lo que Cesare Massano pasó a trabajar en la división ferroviaria de la firma trasalpina, con sede en la fábrica de Savigliano, cerca de Turín. En su nuevo destino se implicó en el desarrollo de tecnologías que permitieran aligerar los trenes y mejorar sus prestaciones, trabajo para el que resultaron de gran ayuda los conocimientos aeronáuticos que había adquirido en su anterior destino.

En los años sesenta Cesare Massano participó en el desarrollo del sistema de pendulación activa que comenzó a experimentar Fiat en el automotor Y0160. Su implicación en el proyecto fue absoluta, no solo en el diseño sino, también, en las pruebas realizadas con este tren hasta 1972, siempre a pie de vía, solucionando de inmediato los problemas que surgían durante los ensayos.

Una vez decidida la construcción de los dos prototipos en Italia y España, Massano volvió a participar en su desarrollo y en su fase de pruebas, multiplicando su presencia en los dos países. Muestra de su implicación personal fue la sustitución de uno de los ejes de nuestro «platanito» por otro con instrumentación dinamométrica durante el verano de 1977, que, ante la falta de personal, de vacaciones en aquel momento, realizó él mismo con la única ayuda de Giordano Valeriani en cuatro agotadoras jornadas.

Tras su jubilación, Cesare se retiró a su pequeña huerta en las colinas de Turín, pero a la edad de 93 años su vida dio un nuevo giro, cuando fue seleccionado para un proyecto en el que la NASA quería analizar las consecuencias de la ingravidez en personas de edad avanzada. Como afirmó ante la prensa, pensó que estaba «meglio nello spazio che in ospizio» (mejor en el espacio que en la residencia de ancianos) y no dudó en vivir esta experiencia. En consecuencia, tras un primer periodo de entrenamiento en las instalaciones de la empresa Spacelab en Turín, viajó al Cabo Cañaveral, donde realizó un vuelo suborbital en el que pudo experimentar la gravedad cero.

Tras toda una vida dedicada a librar de las molestias que habrían provocado las aceleraciones centrífugas a los millones de viajeros que utilizan por toda Europa los trenes de la gran familia de los «pendolino», Cesare Massano las experimentó, en grado superlativo a los 93 años durante su duro proceso de entrenamiento y en el vuelo suborbital que realizó en abril de 2007.

Tras su impresionante experiencia, que lo convirtió en la persona de edad más avanzada en realizar un vuelo suborbital, Cesare Massano retornó a su pequeña huerta en las colinas de Turín, ciudad en la que falleció el 13 de agosto de 2014, cuando había cumplido los 100 años. Quienes quieran conocer su aventura vital, pueden disfrutar del documental que rodó su nieta, Alice Massano, con la colaboración del cineasta Francesco Bordino, que se encuentra disponible en youtube en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=JG1eiAFG-E



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