viernes, 8 de junio de 2012

DE BEASAIN A ALSASUA

La compañía del Norte optó por desviar su trazado por Zumárraga para facilitar el ascenso de los trenes, sobre todo de mercancías, entre Beasain y Alsasua. Viaducto del Salera, 1988.

El pasado 31 de mayo, el diario Noticias de Gipuzkoa publicaba un artículo en el que ponía en cuestión el trazado que, en 1858, eligieron los ingenieros de la Compañía de Caminos de Hierro del Norte de España entre Beasain y Alsasua para superar la divisoria de aguas existente en este punto entre los mares Cantábrico y Mediterráneo: http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2012/05/31/vecinos/urola-garaia/el-tav-del-siglo-xix

En el citado texto, se llega a afirmar que lo lógico hubiera sido tender la vía directamente entre ambas localidades, pasando por la pequeña villa de Segura y se aventuraba que, si finalmente se optó por desviar la línea por Zumárraga, probablemente fue debido a la oposición de las autoridades civiles y eclesiásticas de dicha localidad a que el tren atravesase sus tierras, lo que atraería muchos foráneos y, con ellos, sus costumbres disolutas.

El argumento esgrimido en el artículo para justificar el trazado finalmente elegido por la Compañía del Norte no podía ser más descabellado. Ni las fuerzas vivas de un pueblo tan pequeño como Segura se habrían podido oponer a la construcción de una infraestructura de tamaña envergadura ni, como se expondrá en esta entrada, la lógica aconsejaba elegir ese trazado. Así lo hice saber en una breve réplica publicada en la sección de Cartas al Director del mismo periódico el pasado 6 de junio: http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2012/06/06/opinion/cartas-al-director/el-tav-del-siglo-xix

Ciertamente, si uno mira sin mucho detenimiento el mapa de Gipuzkoa y Navarra, es posible que piense que la opción más lógica para construir el ferrocarril del Norte habría sido una vía directa, más o menos paralela al trazado de la carretera nacional 1, desde Beasain a Alsasua, que podría pasar por Segura y Zegama para superar el alto de Otzaurte. Sin embargo, cualquier conocedor de las virtudes y defectos del sistema ferroviario fácilmente pondría en duda esta opción dado que, en este punto, la carretera recorre el difícil puerto de Etxegarate que, en 15 kilómetros, supera un desnivel de 498 metros, es decir, con una rampa media de 3,3% y numerosos tramos en los que se alcanza el 6%. Esos porcentajes, aunque no son insuperables para un tren convencional, limitarían drásticamente la capacidad de arrastre de las locomotoras pues, como es bien sabido, la principal ventaja del tren: ruedas de acero sobre carriles de acero, reduce notablemente el rozamiento y, por consiguiente, permite con el mismo consumo energético transportar muchas más toneladas que por carretera, pero se convierte en desventaja en cuanto se debe afrontar una pendiente. De este modo, un porcentaje del 2%, prácticamente imperceptible para un vehículo de carretera, se convierte en una muralla difícil de franquear para el tren y, por lo general, los ingenieros intentan no superar nunca este gradiente en líneas convencionales. Es decir, un tren no puede ascender más de 20 metros cada kilómetro.
Tren expreso fotografiado en pleno ascenso entre Zumárraga y Alsasua en 1988

Por tanto, si los ingenieros de la Compañía del Norte hubieran elegido el trazado "directo" por Segura, para no superar ese porcentaje de 20 metros de ascenso cada kilómetro, habría sido preciso incrementar el desarrollo de la línea a base de dar vueltas y revueltas por el monte, sin atender ninguna población o centro generador de tráfico y, frente a los 15 kilómetros que requiere la carretera, habrían sido precisos más de 30 tortuosos kilómetros.

Evidentemente, antes de iniciar la construcción del ferrocarril del Norte, los ingenieros de la compañía estudiaron la topografía de la zona y pronto observaron que, pese a que Beasain y Zumárraga se encontraban a una latitud similar, presentaban una notable diferencia de altitud, ya que la primera localidad se encuentra a 160 metros sobre el nivel del mar y, la segunda, a 354. Es decir, el rodeo por Zumárraga permitía aprovechar un escalón natural para facilitar la ascensión entre Beasaín y Alsasua y, además se acercaba la vía a nuevos centros de demanda de transporte, al atender la cabecera del valle del Urola y aproximarse al del Deba a través de la estación de Brinkola-Oñati.
La construcción del trazado entre Beasain y Alsasua exigió la perforación de numerosos túneles.


En consecuencia, la decisión era clara: con el desvío por Zumárraga se lograba el necesario incremento del desarrollo de la traza ferroviaria de una forma útil, ya que, en lugar de dar vueltas por el monte, permitía extender el servicio ferroviario a amplias zonas de Gipuzkoa. Ciertamente, en lugar de los 25 kilómetros que separan Beasain de Alsasua por carretera, la distancia se incrementó hasta los 46 kilómetros pero, a cambio, la rampa máxima no superaba el 1,6%, lo que facilitaría considerablemente la explotación de la línea que, dada su vocación internacional, estaba llamada a ser el principal punto de paso de mercancías entre Francia y España.

El paso del ferrocarril por Zumárraga favoreció el posterior desarrollo industrial de la zona. En la imagen, tren de carga en el ramal particular de la empresa Patricio Echeverría de Legazpia.



domingo, 3 de junio de 2012

BREVE HISTORIA DE LOS TRANVÍAS DE SANTANDER (y II)

La Sociedad Nueva Montaña y el tranvía del Astillero


Pese a que la Société Anonyme des Tramways du Santander et du Sardinero centró todos sus esfuerzos en modernizar la red del tranvía urbano, nunca logró reunir los recursos necesarios para afrontar las inversiones necesarias y, finalmente, optó por vender las líneas de Molnedo a la estación del Norte y a Peña Castillo a una nueva entidad: la empresa siderúrgica Nueva Montaña. Esta sociedad había instalado una empresa siderúrgica en la que se aprovechaba el gas de las baterías de coke para la producción de electricidad, motivo por el que estaba interesada en el desarrollo de los tranvías urbanos que, una vez electrificados, se convertirían en un gran consumidor de su producción energética. De hecho, la propia empresa contaba desde 1904 con un ferrocarril eléctrico que conectaba las minas de Camargo con sus instalaciones industriales situadas en la isla del Oleo.

Locomotora eléctrica suministrada por Siemens a la Sociedad Nueva Montaña para el servicio en su ferrocarril a las minas de Camargo

La Sociedad Nueva Montaña solicitó de inmediato la autorización para la electrificación del tranvía urbano y obtuvo la concesión oportuna el 1 de diciembre de 1908. Meses más tarde, en concreto el 16 de julio de 1908, se inauguró el nuevo sistema de tracción en el trayecto comprendido entre Puertochico y Peñacastillo, aprovechando la ocasión para ensanchar la vía del tranvía a un metro de separación entre las caras interiores de sus carriles.
En 1908 se introdujo la tracción eléctrica en los tranvías de Santander

La Sociedad Nueva Montaña pronto se interesó por expandir su modesta red de tranvías. De hecho, ya en 1905 había solicitado la concesión para la construcción de un tranvía desde Santander hasta el Astillero, viejo proyecto que se remontaba al 22 de diciembre de 1880, fecha en que Pablo Comillon, vecino de París y delegado del Consejo de la Compañía de Santander para el ensanche de la ciudad, había presentado el oportuno proyecto para el establecimiento de un tranvía desde la ciudad hasta el Astillero así como para su futura ampliación hasta Santoña. El proyecto no tuvo mayor continuidad.

El 24 de noviembre de 1905, la Gaceta de Madrid anunciaba la subasta de la concesión del tranvía eléctrico de Santander a Astillero, solicitado por la Sociedad Nueva Montaña y como no se presentaron más ofertas, fue adjudicada a la sociedad peticionaria el 15 de marzo de 1906. La concesión se completó el 28 de octubre de 1907 con la autorización para la construcción de un enlace con el urbano en Peña Castillo. La línea, de vía métrica, se inauguró el 5 de enero de 1909.

El recorrido del nuevo tranvía era el siguiente: Molnedo, Pereda, Alfonso XIII, Castilla, carretera de la ermita de Peña Castillo a Santander, carretera de Burgos, Peña Castillo, carretera de Muriedas a Bilbao hasta llegar a la iglesia del Astillero. La longitud era de 11.795 metros, a los que debían sumarse los 1.426 metros en común con la de Molnedo a la estación del Norte del Tranvía Urbano.



La Red Santanderina de Tranvías


Bajo el impulso del empresario belga Gaston Otlet se constituyó, el 15 de julio de 1911 la empresa Red Santanderina de Tranvías, compañía que de inmediato procedió a la adquisición de la red de tranvías propiedad de la Sociedad Nueva Montaña (urbano a Peña Castillo y tranvía del Astillero), así como las dos líneas explotadas por la Sociedad el Sardinero, es decir, los tranvías de Gandarillas y del túnel. La transferencia de la red del urbano, entre la Dársena de Molnedo al Astillero y del enlace con el de Peña Castillo de Nueva Montaña a la Red Santanderina de Tranvías, fue aprobada por el Ministerio de Fomento el 30 de mayo de 1914.

La Red Santanderina de Tranvías impulsó la electrificación del tranvía del Sardinero por la costa, el antiguo tranvía de Gandarillas, obra autorizada por el gobierno el 17 de enero de 1913, pero que había sido inaugurada unos meses antes, en concreto, el 21 de julio de 1912.

El tranvía eléctrico al Sardinero inició su andadura en 1912

La Red Santanderina de Tranvías decidió no electrificar el tranvía del túnel, ya que esta galería no contaba con el gálibo necesario para la instalación de la línea aérea. De este modo, tras la inauguración de la tracción eléctrica en el tranvía de Gandarillas, en julio de 1912 se abandonó el tranvía del túnel y el 6 de marzo de 1917 caducó la concesión.




La Compañía del Tranvía de Miranda domina la situación


Mientras que en la red urbana, Astillero y las líneas del Sardinero se sucedían los cambios de propiedad, de la belga Société Anonyme des Tramways du Santander et du Sardinero a la Sociedad Nueva Montaña y de ésta, nuevamente a manos belgas con la Red Santanderina de Tranvías, el modesto tranvía de Miranda había conservado su independencia. En 1906 sus accionistas decidieron proceder a electrificar la línea así como a ensanchar la vía al ancho métrico, aunque la concesión necesaria no se obtuvo hasta el 29 de mayo de 1912. El nuevo sistema de tracción entró en servicio el 27 de junio de 1912.

En ese mismo año de 1912, la Compañía del Tranvía de Miranda obtuvo tres ramales en concesión con los que pudo ampliar su modesta red inicial. Se trataba de los siguientes itinerarios:



  • Alto de Miranda, paseo de la Magdalena (Pérez Galdós), vuelta por el Cañón, parada frente al Casino y plaza de las Brisas para regresar por la Avenida de los Castros, Alameda de Cacho, Alto de Miranda.

  • Calle del Martillo, Boulevard, Alfonso XIII y estación del Norte.

  • Río de la Pila, Arrabal, Artillero, Compañía, iglesia de la Anunciación y plaza de la Constitución (plaza Vieja).

Finalmente, en el año 1921 se alcanzó la unificación definitiva de todas las empresas de tranvías de Santander, cuando el 21 de octubre la Red Santanderina de Tranvías transfirió todos sus bienes a la Compañía del Tranvía de Miranda cuyo capital se encontraba en manos del grupo belga Tramways et Eléctricité, sociedad que también controlaba los tranvías de la vecina Bilbao. Un año después, el 16 de junio de 1922, el diario madrileño ABC publicaba las siguientes notas respecto a los tranvías de la capital cántabra:

La Sociedad Tranvías de Miranda (nombre que toma del alto así llamado) se ha encargado recientemente de explotar todos los servicios de Santander, para lo cual ha adquirido el material y todo lo referente a la otra empresa de la red santanderina.

Hoy ya, Santander puede contar con un servicio completo de tranvías, toda vez que en los talleres de la hoy única Empresa se procede, con gran diligencia, a restaurar y pintar coches que estaban casi inutilizados, como hemos tenido ocasión de apreciar en la visita que, acompañados del director-gerente y del ingeniero técnico, hicimos a los cuatro cocherones, visita que extendimos a la Central transformadora y oficinas en construcción de la Empresa Tranvías de Miranda, dejándonos -dicho sea de paso- admirados, pues nosotros, que conocemos las instalaciones de tranvías de capitales importantes de España, no podíamos formarnos idea de que la Sociedad que nos ocupa fuera de la magnitud ni el valor intrínseco del material que posee.

Explota los tranvías de Santander más de 35 kilómetros y tiene en servicio las líneas de Santander-Sardinero (por el alto de Miranda y por la Avenida Reina Victoria), con vía doble en ambos trayectos, osea, cuatro vías de comunicación entre la población y el Sardinero. En el verano sale un coche cada minuto y medio por esta línea.

La línea de Santander-Astillero, de 13 kilómetros, pasando por importantes pueblos, es otro ventajoso servicio, así como la línea de Santander-Peña Castillo, con un empalme de enlace para las dos expresadas líneas.

Hay el proyecto de construir un ramal desde el Sardinero por el Faro al Hipódromo, que aparte de la utilidad en los días de carreras de caballos y otras fiestas que allí se celebran, constituye por sí un motivo de excursión, por el panorama que se contempla, lleno de belleza.

Lentamente, la Sociedad Tranvías de Miranda va transformando los servicios en beneficio del pueblo de Santander y de los veraneantes, que pronto admirarán los coches recien salidos de los talleres y los remolques espaciosos y elegantes como circulan en pocas poblaciones de España.

El final del tranvía

La Compañía del Tranvía de Miranda explotó todas las líneas de tranvías de Santander, salvo el clausurado tranvía del túnel, hasta mediados de los años cuarenta, momento en que comenzaron a caducar las concesiones más antiguas. Ante la nueva coyuntura, el ayuntamiento de la capital cántabra, decidió inmitar a las vecinas ciudades de Bilbao y San Sebastián y, en lugar de optar por la modernización del tranvía optó por su sustitución por trolebuses. El 16 de febrero de 1950 el ayuntamiento decidió municipalizar los transportes urbanos y, un año más tarde, el 11 de julio de 1951, los tranvías fueron sustituidos por trolebuses en el antiguo recorrido del tranvía Urbano.
En 1951 entraron en servicio los primeros trolebuses de Santander

El 26 de febrero de 1952, la Compañía del Tranvía de Miranda transfirió la línea del tranvía del Astillero al empresario Manuel Muñoz Diego, propietario de diversas concesiones de transportes de viajeros por carretera. El 3 de marzo de 1953, el gobierno autorizó la transformación del tranvía de Astillero en trolebús, así como la posibilidad de sustituirlo durante el proceso de montaje de la nueva línea aérea mediante autobuses.
El tranvía del Astillero fue reemplazado por trolebuses

Mientras tanto, continuaba el proceso de sustitución de los tranvías de la ciudad en trolebuses. De este modo, el gobierno autorizó, el 17 de julio de 1952, la transformación de la concesión del tranvía del Sardinero en trolebús. Finalmente, el 15 de noviembre de 1953, circulan los últimos tranvías de Miranda, desapareciendo este medio de transporte de las calles de la capital cántabra.
Trolebús Pegaso en el Sardinero

viernes, 1 de junio de 2012

BREVE HISTORIA DE LOS TRANVÍAS DE SANTANDER (I)


Plano de Santander en el que se pueden apreciar algunas de sus líneas de tranvías

Santander ha contado con una de las redes de tranvías más amplias y complejas de España, debido al gran número de empresas concesionarias, a la convivencia de tres sistemas de tracción; sangre, vapor y eléctrica, y a la existencia de hasta cinco anchos de vía diferentes. A continuación el lector podrá aproximarse a su rica historia a través de una pequeña evolución cronológica del sistema.

El tranvía de Santander al Sardinero, por la costa

La primera noticia respecto al establecimiento de servicios de tranvías en Santander se remonta al 10 de enero de 1873, fecha en la que el Rey Amadeo de Saboya otorgó a Pedro Ruiz Castellanos y Juan Manuel Morales García, la concesión para el establecimiento de un tranvía de motor de sangre desde Santander a la playa del Sardinero. Pocos meses después, ambos promotores transfirieron la concesión, el 13 de junio de 1873, al empresario Santos Gandarillas, verdadero impulsor de la línea. De hecho, el tranvía fue popularmente conocido en Santander como el "tranvía de Gandarillas".

Dadas las circunstancias que atravesaba el país, con los frentes de la Segunda Guerra Carlista próximos a la capital cántabra, las obras de construcción del tranvía experimentaron cierto retraso, por lo que el 30 de marzo de 1874 Gandarillas obtuvo la necesaria autorización gubernativa para prorrogar las obras hasta el 15 de junio. Sin embargo, éstas continuaron acumulando retrasos por problemas con las expropiaciones y la falta de pólvora, por lo que los promotores del tranvía soliticaron una nueva prórroga, otorgada por el gobierno el 19 de junio, con lo que el servicio debería inaugurarse el 31 de agosto de 1874. Pese a esta segunda prórroga, el tranvía no fue definitivamente inaugurado hasta la siguiente temporada de verano, verdadero objetivo de la línea, y entró en servicio el 24 de junio de 1875.
Tranvía de Gandarillas en la calle Hernán Cortes

El ancho de vía con el que se estableció este tranvía era de 1.400 milímetros y el recorrido por las calles de Santander el siguiente: calle Hernán Cortés, Wad-Ras, Velasco, Espartero, plaza Molnedo, Juan de la Cosa, costa del barrio de San Martín y Sardinero. La longitud total era de 4.604 metros.

El servicio se inició con motor de sangre hasta que, en el verano de 1877, los animales de tiro fueron definitivamente reemplazados por locomotoras de vapor.

Un nuevo operador de tranvías: el Tranvía Urbano

A principios de los años ochenta del siglo XIX se presentaron las primeras propuestas para el establecimiento de líneas de tranvía de carácter urbano en Santander. Aunque en un primer momento el propio Santos Gandarillas se interesó por ellas, finalmente la concesión fue otorgada, el 8 de septiembre de 1883, a la Sociedad del Tranvía Urbano, empresa impulsada por Juan Pablo Gutiérrez Colomer y que había sido constituida en abril del mismo año.

El tranvía urbano,se estableció con el ancho de vía de 800 milímetros y enlazaba el muelle de Molnedo (Puerto Chico) con la estación de los ferrocarriles del Norte y con la plaza de Cuatro Caminos. La primera fase, entre Molnedo y Numancia, se inauguró el 24 de julio de 1883, el 8 de agosto del mismo año la línea se prolongó hasta la fábrica de cerveza "Cruz Blanca" y, el 25 del mismo mes, hasta Cuatro Caminos.

El 26 de septiembre de 1887 la sociedad del Tranvía Urbano obtuvo la concesión para la prolongación de su línea, con motor de sangre, entre Cuatro Caminos y Peña Castillo. La nueva sección entró en servicio el 12 de octubre de 1888.
Tranvía de vapor a Peñacastillo

El 24 de diciembre de 1888 el tranvía Urbano de Santander obtuvo autorización para explotar la sección comprendida entre Cuatro Caminos y Peña Castillo con tracción vapor. Las nuevas locomotoras de vapor iniciaron el servicio en este trayecto el 25 de mayo de 1890. De este modo, la red de la Sociedad del Tranvía Urbano de Santander quedó constituida por los siguientes trayectos:
  • Molnedo a estación del Norte: Molnedo, Pereda, Alfonso XIII, Calderón de la Barca, Navas de Tolosa a estación. 1.794 metros.

  • Empalme con la anterior a Cuatro Caminos: desde Alfonso XIII por Rivera, Atarazanas, Becedo, Burgos, San Fernando, Cuatro Caminos. 1.723 metros.

  • Cuatro Caminos a Peña Castillo: Carretera de Madrid a Santander. 1.822 metros.
En abril de 1891, el Urbano obtuvo una concesión para el establecimiento de cinco ramales al depósito de la Compañía Arrendataria de Tabacos y a los muelles de la Monja, la Dehesa y Pasajeros, que nunca llegaron a establecerse.

Un nuevo tranvía al Sardinero: el tren del túnel o de Pombo

El 13 de junio de 1890, la Gaceta de Madrid anunciaba el concurso para la concesión de un tranvía de vapor desde Sardinero a Santander, a petición de Lino Corcho Zárraga y con estaciones en el Sardinero, Concepción y Santander. Ante la inexistencia de otras ofertas, la concesión se adjudicó al peticionario el 6 de septiembre de 1890.

El 19 de enero de 1892, Lino Corcho transfirió la concesión de su tranvía de vapor al empresario César Pombo, propietario de diversas instalaciones hosteleras en la zona del Sardinero. Las obras se desarrollaron con celeridad y, el 24 de junio de 1892, se inauguró oficialmente el nuevo tranvía.
Tren de vapor del tranvía de Pombo

El tren del túnel, o de Pombo, ya que también era conocido con el nombre de su propietario, tenía un ancho de vía de 1.030 milímetros y un recorrido con origen en el Sardinero, para circular por la Alameda de la Cañía, el túnel, la calle Tetuán, San Emeterio, Molnedo, Calderón, Calosía, Aduana y Hernán Cortés. El recorrido total era de 2.460 metros.

Más empresas tranviarias: el tranvía de Miranda

El 25 de mayo de 1895 se constituyó en Santander la Compañía del Tranvía de Miranda, impulsada por un pequeño grupo de inversores de la capital cántabra. El 26 de marzo de 1896, la sociedad obtuvo la concesión para establecer un tranvía desde el centro de la ciudad hasta el denominado alto de Miranda. El ancho de vía era de 750 milímetros y el recorrido tenía su origen en la calle Martillo para seguir por Santa Lucía, Libertad, Menéndez Pelayo y el alto de Miranda. La línea, de 1.758 metros de longitud y explotada con motor de sangre, se inauguró el 4 de marzo de 1897, fecha relativamente tardía para un tranvía de caballos, si se tiene en cuenta que, un año antes, ya se habían inaugurado los primeros tranvías eléctricos de España en la vecina Bilbao.
Tranvía de Miranda a su paso por Menéndez Pelayo

El primer intento de unificación: la Société Anonyme des Tramways du Santander et du Sardinero

Como consecuencia de la dura competencia establecida entre los dos tranvías del Sardinero, así como de la difícil situación política y económica de la época, marcada por la guerra de Cuba que enfrentó a España contra los Estados Unidos y que repercutió notablemente sobre la principal fuente de ingresos de los tranvías de Santander: el turismo, las empresas de tranvías de Santander entraron en una profunda crisis. Esta coyuntura fue aprovechada por una empresa belga, la Société Anonyme des Tramways du Santander et du Sardinero, filial del grupo Société des Tramways Réunis que, el 13 de agosto de 1898, adquirió la Sociedad del Tranvía Urbano de Santander a Peñacastillo. Un mes más tarde, el 10 de septiembre de 1898, la misma empresa adquirió a la sociedad La Santanderina el tranvía de Santander al Sardinero, por la costa; el tranvía de Gandarillas. Quedaron fuera de la órbita de la nueva sociedad los tranvías de Miranda y del túnel.

El propósito de la Société Anonyme des Tramways du Santander et du Sardinero era el de electrificar la red y unificar el ancho de vía. Sin embargo, sus promotores no lograron reunir los recursos necesarios por lo que, en 1902 decidieron vender el tranvía de Gandarillas a su directo competidor: el tranvía del túnel.
En 1903 se unificaron los dos tranvías de vapor de Santander al Sardinero

Una vez que los dos tranvías del Sardinero quedaron en manos de un único propietario, la sociedad El Sardinero, el nuevo gestor decidió unificar ambos servicios creando una línea circular. Para ello era necesario unificar el ancho de vía, ya que el tranvía de la costa o de Gandarillas tenía un ancho de 1.400 milímetros y el del túnel era de 1.030 milímetros. En enero de 1903 la nueva concesionaria solicitó autorización para unificar el ancho de vía, en 1.030 milímetros y, tras las obras de adaptación, el nuevo servicio se inauguró en mayo del mismo año.

Continuará

miércoles, 30 de mayo de 2012

EL NACIMIENTO DEL DURANGUILLO

Primitiva estación de Bilbao-Achuri, desde la que partió el 30 de mayo de 1882 el tren inaugural a Durango

El ferrocarril de Bilbao a Durango, el popular "duranguillo" cumple hoy 130 años. En efecto, el 30 de mayo de 1882 circulaba el tren inaugural del trayecto de vía métrica que, desde entonces, enlaza ambas villas vizcaínas. Pese a la modestia de sus 32 kilómetros de recorrido, este pequeño ferrocarril fue crucial en el desarrollo de este sistema de transporte en todo el norte peninsular.

Al de Bilbao a Durango le cabe el honor de haber sido el primer ferrocarril de servicio público establecido en vía métrica en todo el norte peninsular y el segundo de España, tras el valenciano de Silla a Cullera. Su éxito económico fue inmediato, gracias, por una parte, al estricto cumplimiento del presupuesto previsto por el proyecto ( el fracaso financiero de muchos ferrocarriles españoles estribó, precisamente, en el incumplimiento de los presupuestos), facilitado por la economía de construcción que aportaba la utilización de un ancho de vía inferior al normal español y, por otra, a los buenos resultados económicos que ofreció la explotación, sobre todo en lo que respecta al transporte de viajeros.

Como consecuencia de su éxito financiero, rápidamente se extendió la idea de que la única forma de construir ferrocarriles económicamente viables en una región con una orografía tan difícil como la cantábrica, era la utilización de la vía métrica. De este modo, se construyeron en este ancho líneas que, al menos desde un punto de vista estrictamente técnico, deberían haberse establecido en ancho normal, como es el caso de la gran transversal que enlaza Asturias con Cantabria y el País Vasco.

Como recuerdo a tan destacada fecha en la historia de los ferrocarriles españoles, a continuación reproducimos la crónica inaugural que publicó el periódico fuerista La Unión Vasco-Navarra en su edición del 1 de junio de 1882:


Inauguración del F.-C. Central de Vizcaya

               
Según ayer prometimos vamos a enterar a nuestros lectores de la solemnísima fiesta que anteayer celebraron los pueblos del Duranguesado con motivo de haberse inaugurado oficialmente esa importante vía férrea que desde hoy los unirá a la metrópoli de su provincia, borrando las distancias que hasta aquí los separaban.


A las nueve y cuarto empezó la ceremonia de la bendición que estuvo a cargo del señor cura párroco de  Begoña, acompañado de todo su clero que rezó al mismo tiempo el «Te-Deum».


Gran número de banderolas y gallardetes, adornados de laurel y de flores, engalanaban mágica y vistosamente la estación, amenizando con sus armoniosos acordes el acto religioso la banda de música de Santa Cecilia que dirige el inteligente profesor señor García.


Terminada esta ceremonia ocuparon 81 convidados cinco coches espaciosos y cómodos de los que se componía el convoy.


Los edificios contiguos a la estación y el poético paseo de Los Caños se hallaban inundados de una multitud inmensa ávida de saludar con sus vivas a los expedicionarios y a la primera máquina que gallarda y esbelta los iba a conducir por una de las comarcas más pintorescas y hermosas del mundo.


A las nueve y media partió el tren entre los acordes de la música, el estruendo de los petardos colocados sobre los rails de la línea y el chasquido de los cohetes que hendían los aires.


Todos los edificios de Bolueta, Galdácano, Vedia y Lemona, ostentaban vistosas colgaduras en señal de fiesta; sus vecinos aguardaban alborozados, cerca de la vía , el paso del monstruo del siglo XIX, las autoridades locales esperaron también para ofrecer sus respetos al señor gobernador y asociarse a la fiesta, las campanas de las iglesias de esas aldeas saludaron con sus lenguas de metal tan fausto acontecimiento, y los dependientes del municipio dispararon abundantes manojos de voladores para electrizar los aires y aumentar de este modo la emoción que a todos embargaba.


En el apeadero de Astepe se hallaba levantado un gallardo arco del triunfo, con esta inscripción:
 
«Saludamos a la Empresa
que ha llevado adelante
trabajo tan importante
y que al país interesa»


Allí se detuvieron los convidados diez minutos para aceptar el ofrecimiento de pastas y licores con que nuestro distinguido amigo, el respetable caballero vizcaíno D. Juan José de Jáuregui y sus amables hijos, dueños de la importante fábrica de hierros que da vida y animación a aquel hermoso valle, obsequiaron a los convidados, proporcionándoles al mismo tiempo la ocasión de presenciar un aurrescu bailado por los obreros de aquel centro industrial al son de la clásica albocque y del histórico tamboril entre la algazara de la multitud aumentada por el estruendo de los morteros, de los petardos y de los cohetes.


En Zornoza fue también entusiasta el recibimiento. En la estación se hallaba levantado un caprichoso arco, en el cual se leían en ambas partes, las siguientes inscripciones en bascuence:


«Amorebieta-co erriyac pozes bateric Biscaico burdiñ bide erdigoarrari.»
Traducción.- «El pueblo de Amorebieta lleno de júbilo al ferro-carril central de Vizcaya.»

«Doandia Bizcaico erriari eta equigoaco Jaunari beren Langilletazun eta zorionagatic.»

Traducción.- «Loor al pueblo vizcaíno y a los señores de la Empresa por su laboriosidad y prosperidad.»


En la estación de Zornoza ocurrió un detalle que no pudo pasar desapercibido para nosotros. Una ancianita, encorvada hacia el sepulcro por el peso de los años, contemplaba entusiasmada por primera vez de su vida una locomotora; y no pudiendo contener su alborozo porque Dios, según ella decía, le concedía antes de morir ver un ferro-carril, se acercó al señor Gobernador, le cogió una mano y al besarla, le dijo conmovida:
 
«Yo felicito a Usía en este hermoso día»

El recibimiento en Durango, según ayer dijimos, fue frío, efecto según oímos, de algunos disgustos que surgieron entre la empresa del ferro-carril y el Ayuntamiento de aquella villa, por haberse celebrado el banquete en Bilbao, y además por el objeto a que el municipio destinaba algunos terrenos cedidos por la empresa cerca de la estación.[1]

Dos horas tardaron los expedicionarios en el trayecto de Bilbao a Durango, y una hora y cuarto invirtieron en el regreso, dando comienzo inmediatamente al banquete que se celebró en el espacioso local que servirá de almacenes en la estación de Achuri, que estuvo elegantemente adornado con profusión de guirnaldas y ramos de flores.


76 convidados se sentaron en torno de la mesa, ocupando las cabeceras los señores presidente y vice-presidente del Consejo de Administración D. Francisco de Igártua y D. Manuel R. de Elorduy, teniendo el primero a su derecha al señor Gobernador civil de la provincia y a su izquierda al señor Gobernador militar, y el segundo a los ingenieros señores Urúburu y Lequerica.


El menú (como ahora se dice) estuvo a cargo de la acreditada fondista Dª Brígida Múrua y el conocido maitre d’hotel señor Orbe dirigió el servicio con la actividad y buen gusto que le caracteriza.


Al destaparse la primera botella del espumoso champagne comenzó, como es de costumbre, la serie de los brindis, iniciados por el presidente señor Igártua, que en un breve pero elocuente discurso dio las gracias a las autoridades y a los amigos particulares que han contribuido al feliz éxito de la empresa, haciendo después a grandes rasgos la historia de las vicisitudes y de los obstáculos que han tenido que vencer para llevarla a cabo.


Sentimos no disponer de espacio para reseñar uno por uno todos los brindis a cual más entusiastas y elocuentes que pronunciaron, por el orden que mencionamos, los señores Elorduy, Gobernador civil, conde de Monterron, Gobernador militar, Goicoechea (D. Sabino), Delmas (D. Juan), Ibarreta, Bergé, Trueba, Areitio, Atristrain, Leguina, Alzola, Gurtubay, Azcárraga, Echevarría, Aguirre, Sarasúa y Rianchio.


Solo haremos mención especial del que pronunció nuestro distinguido amigo D. Ramón Bergé, porque evocó un recuerdo oportunísimo, cual fue el de que el proyecto del ferro-carril central nació en las Juntas de Guernica, a la sombra del árbol foral, con cuyo motivo habló de las excelencias de nuestro antiguo régimen y terminó brindando por los Fueros.


No concluiremos estas líneas sin hacer votos al cielo para que el ferro-carril central de Vizcaya alcance todo el beneficioso resultado que el país espera de él y que tienen derecho a alcanzar los buenos patricios que lo han llevado a cabo.


Dos días después de verificarse la inauguración oficial del nuevo ferrocarril, en concreto el 1 de junio de 1882, se procedió al inicio del servicio público de viajeros con el siguiente horario de trenes:
 

-          Salidas de Bilbao a las 8:00, 11:00, 14:00 y 18:00 horas.

-          Llegadas a Durango a las 9:26, 12:15, 15:26 y 19:15 horas.

-          Salidas desde Durango a las 8:30, 15:40, 18:03 y 18:30 horas.

-          Llegadas a Bilbao a las 9:54, 16:55, 19:18 y 19:54 horas.[2]


Ante la falta de material móvil y personal, en los primeros meses únicamente se prestó servicio de viajeros. Sin embargo, ante la insistente demanda de algunos empresarios y comerciantes, la compañía decidió el 22 de julio de 1882 que

…desde el 1 de agosto se hiciera servicio de mercancías en el ferrocarril como se pudiera, sin responsabilidad en el plazo del transporte y sin anunciarlo al público y sólo para satisfacer las necesidades de los que primero habían pedido este servicio.[3]









[1] Además de los motivos expuestos en el periódico respecto a la celebración del banquete, los principales motivos de fricción eran los relativos a la subvención y a unos terrenos próximos a la estación en los que el Ayuntamiento deseaba instalar una plaza de toros provisional, algo a lo que se oponía el Central de Vizcaya.


[2] Gaceta de los Caminos de Hierro, 5 de noviembre de 1882, Nº 45, p. 713.


[3] Central de Vizcaya, Libro de Actas del Consejo de Administración Nº 1, p. 150.

viernes, 25 de mayo de 2012

EUSKOTREN CUMPLE 30 AÑOS

Antigua composición de la Compañía de Ferrocarriles Vascongados decorado con la primera imagen corporativa de EuskoTren. Fotografía de Thierry Leleu

Ayer se cumplían 30 años de la promulgación del Decreto de creación de la Sociedad Pública del Gobierno Vasco, Eusko Trenbideak/Ferrocarriles Vascos, S.A., más conocida por su marca comercial EuskoTren. El propósito de la nueva empresa, era el de gestionar las líneas que la empresa estatal Feve había transferido al Consejo General Vasco, de acuerdo con el Decreto 2.488, de 25 de agosto de 1978. Mediante el citado Decreto, el Ente preautonómico recibía las competencias relativas al establecimiento, organización y explotación de ferrocarriles y tranvías que no tuvieran ámbito nacional, discurrieran íntegramente por el territorio del País Vasco y no estuvieran integrados en Renfe. La historia de algunos de estos ferrocarriles se remonta al lejano año de 1882.

El Consejo General Vasco recibió las transferencias de líneas ferroviarias en dos etapas diferenciadas: la primera fue la correspondiente a la red anteriormente explotada por la empresa Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao (en adelante FTS), llevada a cabo el 15 de diciembre de 1978, y la segunda, la de las líneas de Bilbao a San Sebastián y Hendaya así como el ramal de Amorebieta a Bermeo, que pasaron a manos del ente preautonómico el 1 de junio de 1979. Tras las citadas transferencias, las líneas de vía métrica del Consejo General Vasco conformaban dos redes independientes, sin unión física entre ellas:


-          Antigua red de los FTS, de 41 kilómetros de longitud, formada por las líneas de Bilbao a Plencia, de Luchana a Sondica, de Bilbao a Lezama y de Matico a Azabarren.
-          Línea de Bilbao a San Sebastián y Hendaya, junto al ramal de Amorebieta a Bermeo, con una longitud total de 158 kilómetros.
Tren de los antiguos FTS de Bilbao. Fotografía de Jean-Henry Manara

Característica común a ambas redes era el hecho de que se encontraban totalmente electrificadas a la tensión de 1.500 voltios en corriente continua. Junto a estas explotaciones ferroviarias, el Consejo General Vasco también recibió cinco líneas de autobuses, con una longitud total de 86 kilómetros, anteriormente explotadas por los FTS. 
EuskoTren heredó los servicios de transporte de viajeros por carretera que explotaba FTS

Una vez consolidado el régimen autonómico, el Gobierno Vasco decidió crear una sociedad pública destinada a gestionar directamente los servicios de transporte público de su titularidad, para lo que constituyó, el 24 de mayo de 1982, la empresa EuskoTrenbideak/Ferrocarriles Vascos, S.A.

La situación de los servicios asignados a EuskoTren era extremadamente delicada, ya que habían experimentado una constante degradación tras largos años de descapitalización de las explotaciones. Buena parte del material móvil en servicio superaba los cincuenta años de antigüedad, y las cifras de tráfico, que habían alcanzado sus máximos registros a finales de los años sesenta, con más de 37 millones de viajeros, se habían reducido a menos de 25 millones en 1984.

EuskoTren tuvo que afrontar una importante labor de modernización de sus explotaciones, no sin titubeos, ya que en principio se llegó a considerar el cierre de algunas líneas y su sustitución por servicios de autobuses, como sucedió con el ferrocarril del Urola. Situación similar fue la experimentada por el transporte de mercancías, que fue voluntariamente abandonado en el año 1986. Además, las trágicas inundaciones que asolaron el País Vasco en el verano de 1983, supusieron no solo la destrucción de numerosas instalaciones y material móvil, sino también la suspensión temporal del servicio en varios tramos, con su negativa repercusión en el tráfico y los ingresos de la empresa.
Las inundaciones de 1983 supusieron un duro golpe para la joven empresa

A pesar de los graves problemas antes señalados, EuskoTren emprendió importantes trabajos de renovación de sus activos, con especial incidencia en aspectos relativos a la modernización de las infraestructuras, vías, electrificación, sistemas de seguridad y material móvil. Así, entre los hitos más importantes alcanzados en el periodo comprendido entre 1979 y 1994 destacan:

-          Reapertura del tramo Bilbao Calzadas-Ciudad Jardín, en el que la circulación ferroviaria se encontraba suspendida desde 1969.
-          Progresiva modernización de la línea de Bilbao a Plencia, preparando su transformación en la línea 1 del Metro de Bilbao, programa en el que cabe destacar la construcción de nuevos talleres y cocheras en Sopelana, el soterramiento de las estaciones de Erandio, Las Arenas y Algorta o la duplicación de vía entre Larrabasterra y Urduliz.
-          Establecimiento del servicio de cercanías, denominado «Tranvía», entre Ermua y Eibar, que recorre, en sus cerca de cinco kilómetros de longitud, un área urbana de gran densidad. Para favorecer la demanda, EuskoTren estableció en el trayecto cuatro nuevos puntos de parada que se unieron a las dos estaciones y un apeadero preexistentes.

-          Modernización de numerosas estaciones, entre las que destaca la reconstrucción integral de la línea de San Sebastián a Hendaya, la nueva terminal de la capital guipuzcoana y la creación de puntos de parada en San Pelaio, Anoeta, Galtzaraborda o Belaskonea.
-          Modernización integral de la línea de Bilbao a Lezama, con la construcción de una nueva estación en Sondika, el establecimiento de nuevos apeaderos y la prolongación de la línea de Lezama desde la estación del barrio de La Cruz hasta el corazón de esta población.
-          Introducción de material móvil de nueva construcción, en concreto, la serie 200, en la línea de Bilbao a Plencia y la serie 300 en la de San Sebastián a Hendaya, lo que permitió retirar los vehículos más antiguos, así como incrementar las frecuencias de paso de trenes.
Con las unidades de la serie 300 EuskoTren culminó la renovación de su parque de material móvil

Todas estas actuaciones tuvieron un reflejo positivo en la demanda, lo que permitió que en 1994 se recuperase el nivel de tráfico de viajeros de finales de los años sesenta. En este periodo EuskoTren no descuidó los servicios de transporte de pasajeros por carretera; consolidó su antigua red en los alrededores de Bilbao al mismo tiempo que estableció nuevas líneas, complementarias a sus servicios ferroviarios, en Guipúzcoa. Asimismo, en 1994, el Gobierno Vasco transfirió a esta empresa el Funicular de La Reineta (Vizcaya) y el Museo Vasco del Ferrocarril en Azpeitia (Guipúzcoa).

La inauguración de la primera línea del Metro de Bilbao, el 11 de noviembre de 1995, supuso para EuskoTren la pérdida de su concesión más productiva, el tren de Bilbao a Plentzia, que pasó a convertirse en parte integrante de la línea 1 del nuevo metropolitano. Este servicio suponía por sí solo el 60% de los viajeros anualmente transportados por EuskoTren, por lo que su cesión supuso un grave freno al proceso de recuperación experimentado por la sociedad pública en los años anteriores.
En 1995 la línea de EuskoTren de Bilbao a Plentzia se integró en el Metro de Bilbao

Tras la traumática escisión de la empresa que supuso la creación del Metro de Bilbao, EuskoTren prosiguió con la política de modernización de sus servicios. En este sentido, los principales hitos en el periodo comprendido entre 1995 y 2008, han sido los siguientes:

-          Duplicación de la vía entre Lemona y Amorebieta, dando solución a un importante cuello de botella en la red.
-          Recuperación del tráfico de mercancías, abandonado diez años antes.
-          Continuación del programa de mejoras de la línea de Bilbao a Lezama, con la modernización de las cocheras de Lutxana, la conexión de la antigua estación de Bilbao Calzadas con la de Casco Viejo y la inauguración de la nueva estación de Zumalakarregi.
-          Mejora de las conexiones con el Metro de Bilbao, con la construcción de la estación intermodal de Bolueta.
-          Construcción de la variante de Itxaspe, que solucionó los problemas de inestabilidad del terreno que se arrastraban desde, al menos, el año 1906 y que amenazaban con dividir en dos partes inconexas la línea de Bilbao a San Sebastián.
-          Construcción de un nuevo ramal de acceso al centro urbano de Lasarte. A pesar de su escasa longitud, apenas un kilómetro, esta vía ha permitido la prolongación de los servicios de cercanías de EuskoTren en el área de San Sebastián hasta el corazón de esta importante localidad industrial.
-          Duplicación de la vía entre San Sebastián y Añorga, con la construcción de una variante de trazado y una nueva estación, próxima al campus universitario de la capital guipuzcoana, en Lugaritz.
EuskoTren ha apostado por la recuperación del tráfico de mercancías con la adquisición de moderno material móvil

 Pero, sin lugar a dudas, la principal novedad en estos últimos años ha sido el desarrollo del plan de recuperación del tranvía como medio de transporte público en las principales aglomeraciones urbanas del País Vasco. Euskotren es, desde el 18 de diciembre de 2002, el titular de la línea Bilbao-Basurto, gestionada bajo la marca comercial EuskoTran. El 22 de diciembre de 2008 este servicio se implantó también en las calles de Vitoria.
El tranvía de Vitoria permitió extender los servicios de EuskoTren al territorio alavés