domingo, 31 de octubre de 2021

LOS TRANVÍAS ELÉCTRICOS DE ZARAGOZA (y V)

Inauguración de los tranvías de Zaragoza. En el centro de la imagen se observa uno de los coches cedidos para la ocasión por la Compañía del Tranvía de San Sebastián. Archivo de Antonio Arguas
 

De San Sebastián a Zaragoza

Cuando los rectores de los Tranvías de Zaragoza, S.A. aprobaron la electrificación de su red, esperaban iniciar el nuevo servicio durante las populares fiestas del Pilar que se celebrarían en octubre de 1902. Sin embargo, aunque el montaje de la línea aérea de alimentación y de la central suministradora quedó concluido durante el verano, no sucedía lo mismo con los coches, contratados con la firma Carde y Escoriaza, ya que la empresa norteamericana J.G. Brill no había remitido aún los trucks tipo 21-E en los que se debían alojar los ejes, ruedas, motores de tracción y sistemas de freno.

Carde y Escoriaza mantenía muy buenas relaciones con la Compañía del Tranvía de San Sebastián, empresa a la que había suministrado los doce coches motores que empleaba en la explotación de su línea de Venta Berri a Rentería. En aquella época, el servicio de tranvías en la capital guipuzcoana era muy estacional, marcado por la importancia de la temporada turística, al ser sede de la corte de verano y residencia estival de la familia Real. En consecuencia, la demanda descendía notablemente al finalizar el verano y, por ello, la operadora donostiarra se encontraba en condiciones de ceder temporalmente alguno de sus coches una vez iniciado el otoño.

Informado al respecto Pascasio Escoriaza, director de los Tranvías de Zaragoza, no dejó pasar la oportunidad de alquilar a los de San Sebastián dos coches motores. El contrato firmado por ambas empresas, incluía también la cesión de los dos «wattman» o conductores necesarios para su manejo.

De todos los tranvías donostiarras, solo uno, el número 12, contaba con un truck Brill 21-E idéntico al previsto para los nuevos tranvías de Zaragoza. Por ello, de los dos coches remitidos desde la capital guipuzcoana, solo uno participó en la inauguración con su fisonomía original, ya que el otro, precisamente el 12, fue remitido a los talleres de Carde y Escoriaza, donde le desmontaron su truck para que fuera trasplantado a uno de los tranvías construidos para la capital aragonesa. Días después, la carrocería original de este coche fue devuelta a San Sebastián.

De este modo, un tranvía donostiarra completo y el truck de otro, el número 12, montado bajo la carrocería de uno de los construidos para Zaragoza, protagonizaron el 10 de octubre de 1902 la inauguración del nuevo servicio de tranvías eléctricos de la capital aragonesa. El contrato de alquiler se prolongó durante tres meses, por lo que en diciembre de 1902 el truck del coche número 12 y el otro tranvía, así como los dos «wattman», regresaron de nuevo a la capital guipuzcoana.

Las buenas relaciones entre los tranvías de San Sebastián y los de Zaragoza se mantuvieron a lo largo de los años y, de hecho, hay constancia del alquiler de dos jardineras donostiarras en octubre de 1913, otra en el mismo mes de 1915 y de hasta seis coches en 1942.


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