viernes, 6 de marzo de 2026

EL FERROCARRIL DEL UROLA CUMPLE 100 AÑOS (III)

Proyecto de la estación del ferrocarril del Urola en Azpeitia, hoy sede del Museo Vasco del Ferrocarril de Eukotren, diseñado por Ramón Cortázar. Se observa que el diseño original contemplaba la instalación de una marquesina sobre el andén, que nunca se colocó.  Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril 

NEOVASCO

Como se ha señalado, uno de los aspectos más representativos del ferrocarril del Urola es el diseño de los edificios de sus estaciones. El 6 de marzo de 1922 el presidente de la Diputación, Julián Elorza sugirió que éstos deberían realizarse en el estilo neovasco que recientemente había utilizado la vecina Compañía de los Ferrocarriles Vascongados en sus nuevas estaciones de Lasarte y Usurbil.

El 15 de noviembre de 1922 el Comité Ejecutivo del ferrocarril decidió encomendar el diseño de los edificios al arquitecto provincial, Ramón Cortázar, quien empleó más de un año en su elaboración. Finalmente, el 30 de noviembre de 1923 presentó al Consejo de Administración los proyectos de cuatro edificios de primera clase a levantar en Zumarraga, Azkoitia, Azpeitia y Zumaia, cinco de segunda clase en Urretxu, Loiola, Zestoa-Balneario, Iraeta y Arroa, así como una estación especial para Zestoa-Villa.

Todos los proyectos presentados eran completamente diferentes entre sí, aunque mantenían como nexo de unión el empleo del estilo neovasco. Algunos, como los finalmente levantados en Azkoitia, Azpeitia o el Balneario, presentaban rasgos historicistas, al estar inspirados en las casas-torre de la zona, mientras que otros como Iraeta, Arroa, Zumarraga o Zumaia reflejaban la arquitectura tradicional del caserío y el de Loiola tenía una abierta relación con la estética del vecino santuario.

El 14 de enero de 1924 el Consejo de Administración aprobó los proyectos presentados por Ramón Cortázar, al mismo tiempo que seleccionaba para cada pueblo las propuestas presentadas por el arquitecto provincial y aceptaba que las cubiertas de los edificios fueran de hormigón armado y no de madera, por su mayor duración y menor mantenimiento. La construcción de las estaciones de Iraeta y Zestoa se encomendó al contratista José Dorronsoro, las de Zumarraga y Urretxu a Hipólito Olaizola, la de Azkoitia a Atanasio Beovide, las de Azpeitia y Loiola a Gregorio Segurola, la de Zestoa-villa a Soraluce e hijos y las de Zumaia a Juan Hormaeche.

Proyecto, nunca realizado, de edificio de oficinas para el ferrocarril del Urola, diseñado también por Ramón Cortázar. Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril 

Ramón Cortázar diseñó también un suntuoso edificio para sede de las oficinas del ferrocarril en Azpeitia. Sin embargo, su coste, 231.575,19 pesetas, fue considerado excesivo por el Consejo de Administración, por lo que finalmente se optó por una solución mucho más sencilla: reproducir cinco de los vanos de hormigón armado diseñados para las cocheras y construir con ellos una estructura de una sola planta que se emplazaría frente al edificio de viajeros de la estación de Azpeitia.

Casilla para guardabarreras del ferrocarril del Urola construido en Urretxu según diseño de Ramón Cortázar. Años más tarde se levantó un edificio idéntico en La Cañada, en el ferrocarril directo de Zamora a A Coruña. Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril

Pocos años después, el ejemplo del ferrocarril del Urola fue seguido por la Compañía del Norte, que construyó nuevos edificios en estilo neovasco en las principales estaciones del tramo comprendido entre Miranda de Ebro y Bilbao. En esta ocasión, el diseño correspondió al arquitecto canario José Enrique Marrero Regalado. Además, dos de los proyectos diseñados por Ramón Cortázar, la estación de Azpeitia y las casillas para los pasos a nivel del Urola, fueron replicados años más tarde en la línea directa de Galicia, en concreto, en Ordes-A Pontagra y en La Cañada, respectivamente.



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