martes, 6 de noviembre de 2018

LA LÍNEA 3 DE METRO DE BILBAO: MÁS DE 135 AÑOS DE HISTORIA (X)


Un tranvía fotografiado en las inmediaciones de Begoña. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril. Fondo Albert González Masip

UN PEQUEÑO TRANVÍA

Tras la construcción del nuevo trazado para el tren de Lezama, Begoña se quedó sin ferrocarril, pero dada la importancia de esta República, todavía independiente de Bilbao y una de las más pobladas de Bizkaia, se estudiaron nuevas opciones para mejorar sus comunicaciones por vía férrea.



Recorrido del tranvía eléctrico a Begoña. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

El primer proyecto, planteado en 1905 por el ingeniero Julián Soriano, pretendía construir un tren de cremallera que debía partir desde la propia estación de Bilbao-Calzadas para ascender, bordeando los antiguos viñedos de txakolí sobre los que, en la actualidad, se asienta el barrio de La Cruz, hasta el cementerio de Begoña. Desde este punto, la vía seguía la calzada de Mallona hasta llegar a la explanada de la Basílica de Begoña, donde concluía su breve y vertiginoso recorrido de tan solo 657,91 metros.
Tranvía de Begoña, fotografiado en el apartadero de Adoratrices. Fotografía de Jeremy Wiseman

Este proyecto fue finalmente desechado en favor del establecimiento de un tranvía eléctrico que aprovecharía el trazado original del ferrocarril de Lezama hasta las proximidades de la antigua estación de Begoña para, en este punto, desviarse hacia la fuente del León, situada junto a la Basílica. El nuevo servicio se inauguró el 30 de octubre de 1912 y la explotación fue subcontratada a la firma belga Tramways et Eléctricité, concesionaria de los tranvías urbanos de Bilbao. De este modo, el recorrido de los tranvías se prolongaba por las calles de la capital vizcaína hasta enlazar Begoña con el Sagrado Corazón.

Tranvía fotografiado en su ascenso a Begoña. Fotografía de Jeremy Wiseman
 

domingo, 4 de noviembre de 2018

LA LÍNEA 3 DE METRO DE BILBAO: MÁS DE 135 AÑOS DE HISTORIA (IX)


El difícil trazado original del ferrocarril de Lezama estuvo en el origen de este grave accidente. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

EL NUEVO TREN DE LEZAMA

Los promotores del ferrocarril de Bilbao a Lezama habían optado por afrontar el ascenso y descenso del monte Artxanda para acortar al máximo la línea, pero para ahorrar costes, en lugar de perforar un gran túnel en su base, decidieron subir prácticamente hasta la cima. De este modo, la línea presentaba rampas y pendientes de gran dureza que, a los pocos meses de inaugurarse el servicio, el 7 de julio de 1894, provocaron un grave accidente al perder los frenos un tren en su bajada a Begoña. Por otra parte, los ingresos generados por el tráfico de viajeros y mercancías fueron inferiores a los previstos y, en consecuencia, la empresa carecía de recursos para el mantenimiento más básico. El 4 de octubre de 1901 estalló la caldera de la única locomotora que quedaba en servicio y se suspendió la circulación de los trenes.

 
Trazados del ferrocarril de Lezama. Dibujo de Pedro Pintado Quintana


Lejos de abandonar su pequeño tren, los promotores del ferrocarril de Lezama decidieron darle un nuevo impulso con la construcción de un trazado que sustituyese al difícil recorrido existente entre Bilbao y Derio. Para ello, se perforó un gran túnel en la base de Artxanda, de 1.350 metros de longitud, con el que se suprimieron las difíciles rampas del recorrido original. La nueva vía entró en servicio el 30 de octubre de 1908 y sus 7.167 metros de longitud tomaron el relevo de los 10,2 kilómetros del antiguo trayecto por Begoña, que quedó abandonado, aunque en el callejero de Bilbao todavía se mantiene su recuerdo en el nombre de la calle Vía Vieja de Lezama. De la línea original solamente se mantuvieron los 4.468 metros comprendidos entre Derio y Lezama.
La estación de Sondika se convirtió en punto de encuentro entre los ferrocarriles de Mungia y Lezama. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi

Además del nuevo trazado, los promotores del ferrocarril decidieron construir un pequeño ramal desde Berreteagas hasta la estación de Sondika, lo que permitió enlazar sus vías con las del ferrocarril de Lutxana a Mungia. En consecuencia, se pudieron establecer trenes directos desde Bilbao-Calzadas a Mungia, evitando el largo rodeo por Lutxana.
La locomotora "Aurrera", hoy titular de los trenes históricos del Museo Vasco del Ferrocarril, fotografiada en la estación de Bilbao-Calzadas con un grupo de ferroviarios del tren de Lezama. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril


 

viernes, 2 de noviembre de 2018

LA LÍNEA 3 DE METRO DE BILBAO: MÁS DE 135 AÑOS DE HISTORIA (VIII)


La primera estación del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas se encontraba situada en los antiguos terrenos del convento de San Agustín, junto a la actual casa consistorial de Bilbao. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

EL TREN DE LA ESPERANZA

La vida económica del tren de Bilbao a Las Arenas, desde su inauguración en 1887, se vio complicada por la dura competencia que ofrecía el tranvía de Bilbao a Algorta, más lento que sus trenes de vapor al ser impulsado por caballos, pero que ofrecía la ventaja de llegar hasta el corazón de Bilbao, la iglesia de San Nicolás, mientras que el tren iniciaba su recorrido en la estación de San Agustín, tras el actual Ayuntamiento, un lugar entonces considerado muy alejado del centro de la ciudad.
El nuevo ramal a la céntrica calle de La Esperanza, tenía su origen en la estación de Matiko. Fotografía de Jordi Valero

La situación financiera del tren de Las Arenas se complicó aún más a partir de 1896, ya que los tranvías de caballos fueron reemplazados por la última novedad tecnológica del momento: el tranvía eléctrico. Ante la inminente ruina, en 1899 sus accionistas decidieron vender la empresa a la poderosa Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao, sociedad que un año más tarde también adquirió el ferrocarril de Las Arenas a Plentzia.
Fachada de la nueva estación de la calle de La Esperanza, bautizada como Bilbao-Aduana. Fotografía de Juan Bautista Cabrera. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Para poder competir con el tranvía en igualdad de condiciones, los nuevos rectores de la línea decidieron construir un ramal que llegase hasta la bilbaína calle de La Esperanza, al igual que el tranvía, junto a San Nicolás. La vía partía de Matiko, lo que exigió establecer una estación de enlace en este punto, ya que el antiguo acceso a San Agustín se mantendría para los trenes de mercancías, dado que el nuevo ramal sería exclusivamente para viajeros. Sus 1.280 metros de longitud, construidos en túnel en su práctica totalidad, entraron en servicio el 1 de julio de 1904. Como estación, se rehabilitó el antiguo edificio de la aduana, por lo que la nueva terminal recibió el nombre de Bilbao-Aduana.
Vista de los andenes de la estación de Bilbao-Aduana. Fotografía de Eduardo González Iturritxa


 

miércoles, 31 de octubre de 2018

LA LÍNEA 3 DE METRO DE BILBAO; MÁS DE 135 AÑOS DE HISTORIA (VII)


Locomotora Orive, del ferrocarril de Lutxana a Mungia. Fotografía de John Blyth. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

EL TREN LLEGA AL TXORIERRI

La comarca del Txorierri, separada de Bilbao por la impresionante mole del monte Artxanda, también apostó por el ferrocarril para mejorar sus comunicaciones con la capital vizcaína. En este caso, fueron dos las alternativas: el tren de Mungia y el de Lezama.
Locomotora de vapor Munguía. Fotografía de Trevor Rowe. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Para comunicar Mungiacon Bilbao se optó por evitar la difícil travesía del monteArtxanda mediante un rodeo por el valle de Asua. De este modo, tras superar Artebakarra, el tren llegaba a Sondika y continuaba hasta Lutxana, donde se podía trasbordar a la línea de Bilbao a Las Arenas, en funcionamiento desde 1887. Como era habitual, esta nueva vía férrea se abrió al público en diversas fases, la primera, entre Lutxana y Artebakarra, el 4 de mayo de 1893, para completar las obras hasta Mungia el 10 de julio de 1894.
Estación del ferrocarril de Lezama en Bilbao. Fotografía de Juan Bautista Cabrera. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Más atrevidos fueron los promotores del ferrocarril de Lezama, ya que decidieron trepar por las laderas de Artxanda para buscar un acceso más directo al Txorierri. El resultado fue un trazado excepcionalmente difícil, con rampas de hasta el 4%, prácticamente infranqueables para las pequeñas locomotoras de vapor de la época. El primer tramo de esta línea, entre Lezama y la estación de Begoña, situada en las proximidades de la Basílica, se inauguró el 2 de mayo de 1894, mientras que el abrupto descenso hasta la estación de Bilbao-Calzadas entró en servicio un año más tarde, el 30 de marzo de 1895.

Locomotora de vapor del ferrocarril de Bilbao a Lezama. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril
 

lunes, 29 de octubre de 2018

LA LÍNEA 3 DE METRO DE BILBAO: MÁS DE 135 AÑOS DE HISTORIA (VI)


El primer paso para mejorar la comunicación con Gipuzkoa fue la construcción del ferrocarril de Durango a Zumárraga. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

A GIPUZKOA

El éxito del ferrocarril de Bilbao a Durango propició nuevos proyectos con el objetivo de facilitar las comunicaciones con Gipuzkoa. La primera opción fue impulsada por una nueva empresa, la Compañía del Ferrocarril de Durango a Zumárraga, que pretendía enlazar las dos poblaciones de su razón social. En Zumárraga, los viajeros podrían trasbordar a los trenes de la Compañía del Norte para alcanzar de este modo Donostia y la frontera de Hendaia.
Estaciones de Zumárraga, a la izquierda, la de la Compañía del Norte y a la derecha la del Durango-Zumárraga. El trasbordo entre ambas líneas facilitaba la conexión entre Bilbao y Donostia. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

El ferrocarril de Durango a Zumárraga se construyó en cuatro etapas, la primera, entre Durango y Zaldibar, abierta al tráfico el 21 de junio de 1886. A continuación la vía se prolongó hasta Eibar y desde Málzaga a Elgoibar, el 19 de septiembre de 1887. Entre Málzaga y Bergara se inició el servicio el 1 de julio de 1888 y, finalmente, los trenes llegaron a Zumárraga el 14 de agosto de 1889. Ese mismo día, se implantaron unos lujosos coches Buffet-Restaurant, los primeros en la vía métrica europea, para hacer más cómodo el viaje a quien pudiera abonar su billete.
El ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián culminó la conexión ferroviaria en vía métrica entre Bilbao y la capital guipuzcoana. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Aunque el ferrocarril de Durango a Zumárraga facilitó las comunicaciones entre Bilbao y Donostia, el trasbordo a realizar en esta última localidad a los trenes de vía ancha dela Compañía del Norte penalizaba el viaje. Por ello, una nueva empresa, la Compañía del Ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián, decidió buscar el enlace directo entre las dos capitales sin necesidad de trasbordo. La nueva línea también se abrió por etapas, la primera, entre Elgoibar y Deba, el 3 de agosto de 1893; la segunda, entre Zarautz y Donostia, el 9 de abril de 1895 y el último tramo, entre Deba y Zarautz, el 1 de enero de 1901. Desde esa fecha, fue posible viajar de Bilbao a Donostia sin necesidad de realizar trasbordo alguno.

Estación de Amara, punto final de la línea de vía métrica de Bilbao a Donostia. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril
 

viernes, 26 de octubre de 2018

LA LÍNEA 3 DE METRO DE BILBAO: MÁS DE 135 AÑOS DE HISTORIA (V)


En 1888 se inauguró el ferrocarril de Amorebieta a Gernika. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

DE AMOREBIETA A GERNIKA Y SUKARRIETA

En orden cronológico, el tercer ferrocarril de vía métrica de Bizkaiase construyó entre Amorebieta y Gernika. El arquitecto Luis de Landecho obtuvo la concesión gubernamental para su construcción y explotación 20 de febrero de 1885. De inmediato, constituyó la empresa del Ferrocarril de Amorebieta a Guernica y contrató a uno de los ingenieros más reputados de la época, el donostiarra Pablo de Alzola, para dirigir las obras, que concluyeron el 13 de agosto de 1888.
Primitiva locomotora de vapor del ferrocarril de Amorebieta a Gernika. Fotografía de Jeremy Wiseman

El ferrocarril de Gernika no fue tan rentable como el de Durango, por lo que sus promotores decidieron ampliarlo hacia Bermeo, para acaparar los tráficos de viajeros y mercancías que podía generar la villa marinera. Sin embargo, en una primera fase únicamente construyeron la sección de Gernika a Sukarrieta, ya que no contaban con los recursos necesarios para afrontar el paso por los difíciles acantilados de Mundaka. Este nuevo tramo entró en servicio el 15 de marzo de 1893.
En 1896 entró en servicio el tranvía de Sukarrieta a Bermeo. Dibujo de José Vicente Coves Navarro

Como alternativa más económica para alcanzar Bermeo, el 1 de septiembre de 1896 se inauguró un modesto tranvía de mulas entre Sukarrieta y Bermeo, que se mantuvo en servicio hasta el 15 de agosto de 1918. La solución definitiva no llegó hasta la tardía fecha del 16 de agosto de 1955, día en que finalmente el tren vio prolongadas sus vías entre Sukarrieta y Bermeo. Durante muchos años, éste fue el último ferrocarril construido en Euskadi.

En las obras de prolongación del ferrocarril entre Sukarrieta y Bermeo se utilizó mano de obra esclava de los presos del franquismo. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril
 

miércoles, 24 de octubre de 2018

LA LÍNEA 3 DE METRO DE BILBAO: MÁS DE 135 AÑOS DE HISTORIA (IIII)


Estación de Bilbao-San Agustín, primitivo punto de origen del ferrocarril a Las Arenas. Dibujo de José Vicente Coves Navarro

DE BILBAO A PLENTZIA

Tras el éxito del Central de Vizcaya, surgieron numerosas iniciativas para la construcción de nuevos ferrocarriles en el Señorío. El primero en ver la luz fue el tren de Bilbao a Las Arenas, impulsado por un grupo de empresarios interesados en la promoción inmobiliaria de esta última localidad,capitaneados por Ezequiel Aguirre. Las obras, también dirigidas por el ingeniero Adolfo Ibarreta, concluyeron el 30 de junio de 1887. De este modo entraba en servicio la segunda línea de vía métrica de Bizkaia, cuyo punto de origen en Bilbao se encontraba en los terrenos del antiguo convento de San Agustín, en la trasera del actual Ayuntamiento de la Villa. Desde este punto, la vía penetraba en un pequeño túnel que desembocaba en  Matiko. Por primera vez el tren pasaba por este barrio, pero ni siquiera se detenía, ya que no se construyó estación alguna.
Vista del tren de Las Arenas a su paso junto a la Universidad de Deusto. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril


Tras la inauguración del tren de Bilbao a Las Arenas se estudió su prolongación a Algorta y Plentzia. En 1888 el empresario José María Aramberría y Olaveaga obtuvo del Gobierno la concesión para la construcción de esta línea que, como prolongación del anterior, también se establecería en ancho métrico.
Línea de Las Arenas a Plentzia, a su paso por Neguri. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

El nuevo ferrocarril se inauguró en dos etapas, la primera, entre Las Arenas y Algorta, el 15 de mayo de 1893, y la prolongación hasta Plentzia, el 4 de septiembre del mismo año. Como el tren procedente de Bilbao había establecidola estación de Las Arenasorientada hacia Portugalete, al construirse la vía a Plentzia quedó configurada como estación de término. Es decir, todos los trenes que cubrían el trayecto de Bilbao a Plentzia debían maniobrar en esta estación para invertir la marcha. Esta pintoresca situación se mantuvo hasta 1957.
Tren a su paso por la estación de Algorta. Dibujo de José Vicente Coves Navarro