viernes, 2 de enero de 2026

EL FERROCARRIL DE BILBAO A DONOSTIA CUMPLE 125 AÑOS (II)

Retrato de Aurelio de la Vega Gómez. Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril

AURELIO DE LA VEGA GÓMEZ, Vega de Pas (Cantabria), 1844-1903

En anteriores entradas de este blog se ha tratado la figura de algunos de los personajes clave en la historia del ferrocarril de Bilbao a Donostia, como es el caso de Francisco Igartua (abril de 2020) o de Adolfo Ibarreta (noviembre de 2020). En esta ocasión nos acercaremos a otro personaje, menos conocido, pero que también jugó un papel destacado en la génesis de esta línea: el ingeniero cántabro Aurelio de la Vega Gómez.

Nacido en Vega de Pas, Aurelio de la Vega era hijo de un destacado maestro de obras de la comarca, por lo que no es de extrañar que se decantara por estudiar ingeniería y arquitectura. Como nos recuerda el historiador José Javier Gómez Arroyo, pronto destacó por sus notables cualidades para el diseño de estructuras y con tan solo 22 años fue muy elogiada la maqueta para el nuevo puente de Soto, sobre el río Pas, que presentó en 1866 en la exposición provincial de Santander.

Afincado inicialmente en su natal Vega de Pas, donde su hermano ejercía como médico, gracias a su colaboración con el contratista cántabro Javier González Riancho, se trasladó a Bilbao en 1879 para participar en las obras de construcción del ferrocarril Central de Vizcaya. En ellas jugó un papel destacado en la perforación de su único túnel, el de Miraflores, que, pese a su escasa longitud, poco más de trescientos metros, ofreció grandes dificultades.

La obra, iniciada en septiembre de 1880, se acometió por ambas bocas y, aunque en sus primeros 100 metros la roca ofreció consistencia suficiente, a partir de febrero de 1881 se alcanzó una zona en la que el terreno estaba totalmente descompuesto, formado por bloques sueltos, mezclados con arcilla y tierras, lo que exigió el revestimiento con ladrillo de cerca de 200 metros de bóveda. Además, en algunos tramos la dureza de la roca exigió la utilización de explosivos que provocaron dos graves accidentes con la trágica muerte de tres trabajadores. La perforación de la galería concluyó el 26 de abril de 1881 y la labor de Aurelio de la Vega fue objeto de numerosos halagos por parte de la prensa bilbaína.

Tras culminar la construcción del ferrocarril de Bilbao a Durango, Aurelio de la Vega fue nombrado jefe de vía y obras del Central de Vizcaya. Poco después, también participó en la construcción de su  continuación, la línea de Durango a Zumárraga, por lo que fijó su residencia en Bergara (Gipuzkoa), donde permanecería hasta abril de 1898.

Como se ha señalado, la conclusión del ferrocarril de Elgoibar a San Sebastián solo fue posible gracias al apoyo que le brindó, a partir de 1898, el Central de Vizcaya, para rematar las obras de su tramo central entre Deba y Zarautz. La concesionaria del Bilbao-Durango no solo le prestó ayuda financiera, sino que también tomó la dirección de las obras y nuevamente recurrió para ello a Aurelio de la Vega. Gracias a su contribución fue posible completar la conexión ferroviaria entre Bilbao y Donostia hace ahora 125 años.

Aurelio de la Vega llegó a participar en los primeros proyectos que impulsó el Central de Vizcaya para la construcción de la línea de Durango a minas de Arrazola y ramal de Apatamonasterio a Elorrio, pero una grave afección respiratoria le obligó a dejar su trabajo. En 1902 el prestigioso doctor Madrazo le practicó una traqueotomía, pero su quebrada salud no se recuperó y falleció un año más tarde en su residencia familiar.