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martes, 31 de enero de 2012

DESDE RUSIA, CON AMOR

 Tranvía de Odessa en el ferrocarril de Carreño (Asturias)


Reconozco que el título de esta entrada puede conducir al error,… ¡pero no se me ocurrió uno mejor! De hecho, hoy no hablaré de las hazañas de James Bond sino de unos tranvías, construidos hace un siglo en Bélgica, para la ciudad de Odessa, entonces parte del Imperio Ruso y ahora de la República de Ucrania, que terminaron sus días en diversos ferrocarriles y tranvías españoles… ¡y, además, en dos fases históricas muy diferentes!

Desde finales del siglo XIX, una de las especialidades de empresarios y capitalistas belgas fue la de invertir en la construcción y explotación de redes de tranvías por todo el mundo. Así, los tranvías de ciudades tan dispares como Madrid, Alejandría, Buenos Aires, Roma, Sofía o Atenas eran propiedad de compañías originarias de Bélgica. Naturalmente, estas empresas acostumbraban a adquirir todos sus equipos, incluido el material móvil, a fabricantes belgas. De hecho, en estas compras es donde radicaba buena parte del negocio.

Estas inversiones belgas también se dirigieron a diversas redes tranviarias del antiguo Imperio Ruso, como es el caso de Moscú, Rostoff, Astrakhan, Bialystok, Kazan, Kiev o  Varsovia. Los tranvías de la ciudad balnearia de Odessa, a orillas del Mar Negro, también fueron gestionados por el capital belga, en concreto, por la empresa Tramways d’Odessa que, como las demás, también acostumbraba a adquirir en Bélgica todos los equipos necesarios para la explotación.

Hacia 1913, Tramways d’Odessa encomendó a la industria belga la construcción de diversas series de tranvías, de ejes radiales y de bogies, para la ampliación de su red. Sin embargo, el inicio de la Primera Guerra Mundial y la invasión de Bélgica por los alemanes impidió que, una vez finalizada su fabricación, pudieran ser enviados a la ciudad ucraniana. Antes de que concluyese la guerra estalló la Revolución Rusa y, a continuación, una larga guerra civil que se prolongó hasta 1921. La victoria comunista trajo, entre otras medidas, la incautación de todas las empresas privadas, incluidos los tranvías belgas por lo que, en este contexto, no era lógico remitir a Odessa los vehículos pendientes de entrega.

De inmediato, los constructores belgas intentaron revender los tranvías fabricados para Odessa a otras empresas interesadas y, de hecho, treinta de ellos fueron adquiridos por los ferrocarriles vecinales belgas, la SNCV. Además, diversas empresas españolas se interesaron por este material. Así, los ferrocarriles de Valencia adquirieron cinco automotores, el del Carreño, en Asturias, otros cinco, y los tranvías de Vigo una decena, repartidos entre la red urbana y la línea de Porriño.

Lo más curioso es que, los tranvías adquiridos por la SNCV, que fueron matriculados en la serie 9646 a 9675, experimentaron a lo largo de su vida activa diversas reformas y reconstrucciones, primero con la sustitución de sus deficientes ejes radiales sistema Kamp por bogies, más tarde con la transformación de sus carrocerías y, finalmente, con su reconstrucción integral en los años cincuenta. Realmente, tras este proceso de «tunning», los vehículos resultantes poco conservaban de los tranvías de Odessa, salvo el número de matrícula.

A partir de los años sesenta, la SNCV comenzó a retirar del servicio estos vehículos y, algunos de ellos fueron adquiridos de ocasión por empresas españolas, donde, como ya se comentó en una entrada anterior, fueron conocidos como «fabiolos». La primera fue el propio ferrocarril del Carreño que, a partir de 1962 adquirió un total de ocho automotores. De ellos, cuatro eran fruto de la sucesiva transformación de tranvías de Odessa, que de este modo, dieron el relevo a los que esta misma compañía habia adquirido en 1922.

Dado el buen resultado de los «fabiolos» en el Carreño, FEVE adquirió a la SNCV en 1972 un nuevo lote de estos vehículos, de los que otros cinco también procedían del «tunning» de tranvías de Odessa.

De este modo, España se convirtió en el destino final de la mayor parte de los tranvías construidos en Bélgica para Odessa y que, finalmente, nunca llegaron a prestar servicio en esta ciudad ucraniana. Lo más curioso es que el innovador prototipo de tren de hidrógeno que en la actualidad ensaya FEVE en Asturias, matriculado con el número 3411, fue anteriormente el remolque 6402, fruto de la desmotorización del coche belga 9665 que, en sus orígenes más remotos, nació a principios de la segunda década del siglo XX para prestar servicio en Odessa. Casi un siglo más tarde, en lugar de circular a orillas del Mar Negro, lo hace junto al Cantábrico.



Las raíces de algunos de los fabiolos de Feve se remontaban a los primitivos tranvías de Odessa.

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