Páginas

lunes, 7 de enero de 2013

LA ESTACIÓN DE BASURTO




Estas pasadas navidades, la sociedad Bilbao Ría 2000 ha editado un libro bajo el título Basurto/Rekalde, crónica gráfica de una integración urbana, en el que se recogen diversos artículos dedicados a la historia y las vivencias del ferrocarril Santander-Bilbao en estos barrios bilbaínos, así como una esplendida visión sobre las recientes obras de soterramiento y construcción de una nueva estación en el barrio de Basurto, gracias a la recopilación de imágenes realizada por el fotógrafo José Miguel Llano. El libro se puede adquirir al asequible precio de 16 Euros en las principales librerías de la capital vizcaína.

La historia del ferrocarril en este entorno se remonta al año 1898, momento en el que la Compañía de los ferrocarriles de Santander a Bilbao concluyó la unión de las dos capitales cantábricas que figuraban en su razón social mediante un tren de vía estrecha de agitada génesis. El bilbaíno barrio de Basurto jugó un papel clave en este proceso al ser, primero, punto de paso del último eslabón de esta magna obra, para convertirse poco después, en enlace con la línea que conectaba la capital vizcaína con Donostia y la frontera francesa.
Tren de viajeros de Bilbao a Santander fotografiado en la estación de Basurto por Jeremy Wiseman

Fueron tres empresas ferroviarias, una de vía ancha, que explotaba el ferrocarril de Santander a Solares, y dos de vía estrecha, la del Ferrocarril del Cadagua y la de Zalla a Solares, las que constituyeron en Bilbao, el 7 de julio de 1894, la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao. La unión de los esfuerzos de estas tres pequeñas empresas permitió, en 1896, la conexión ferroviaria de ambas capitales.
Locomotora Valmaseda, originaria del ferrocarril del Cadagua

El primero de ellos, entre la capital cántabra y Solares fue inaugurado el 3 de marzo de 1892. Por su parte, el tren del Cadagua enlazaba la estación del ferrocarril de Bilbao a Portugalete en el bilbaíno barrio de Zorrotza con Balmaseda, desde el 5 de diciembre de 1891. La unión entre ambos ferrocarriles, mediante la línea de Zalla (Aranguren) a Solares (estación de Orejo), quedó concluida el 7 de julio de 1896.

La conclusión de las obras del ferrocarril de Zalla a Solares supuso la culminación del enlace ferroviario entre Santander y Bilbao. Sin embargo la circulación de viajeros y mercancías se veía entorpecida por la necesidad de realizar dos trasbordos. En efecto, entre Santander y Solares y entre Zorrotza y Bilbao la vía existente tenía el ancho normal en la mayoría de los ferrocarriles españoles, es decir, seis pies castellanos o, en el sistema métrico decimal, 1.672 milímetros. Por el contrario, el tramo central, desde Orejo hasta Zorrotza, era de vía estrecha, con un metro de separación entre las caras internas de los carriles. Además, el tramo entre Zorrotza y Bilbao era propiedad de una empresa ajena al grupo del Santander-Bilbao: la Compañía del Ferrocarril Bilbao a Portugalete.
Tren de viajeros emergiendo del túnel de La Concordia a La Casilla. Fotografía de John Blyth

La primera medida adoptada por la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao para solucionar este problema fue la de proceder al estrechamiento de la vía entre Santander y Solares, espectacular operación que se llevó a cabo la noche del 19 al 20 de junio de 1896, pocos días antes de la conclusión de las obras de la línea de Zalla a Solares.

Basurto, en el último eslabón del ferrocarril de Santander a Bilbao

El estrechamiento de la vía en el ferrocarril de Santander a Solares permitió eliminar el trasbordo que era preciso efectuar en Orejo para poder continuar viaje a Bilbao. Sin embargo, los nuevos trenes de vía estrecha solamente llegaban hasta la estación de Zorrotza, punto en el que los viajeros debían recoger sus bártulos y trasbordar a los trenes del ferrocarril de vía ancha de Bilbao a Portugalete para poder llegar a la céntrica estación de La Naja. Evidentemente, ésta era una solución poco práctica por lo que resultaba imprescindible encontrar el modo para que los trenes de vía estrecha pudieran alcanzar el corazón de Bilbao.

Una de las opciones que se valoró en un principio fue la de establecer un tercer carril en las vías del ferrocarril de Bilbao a Portugalete pero además de los inconvenientes técnicos que ofrecía esta fórmula, el hecho de que la empresa concesionaria de este ferrocarril perteneciese a un grupo empresarial ajeno, animó al Santander-Bilbao a estudiar la construcción de un trazado propio.
La compañía de Santander a Bilbao bautizó una de sus clásicas 220T con el nombre de Basurto. Fotografía de Juan Bautista Cabrera

Con este propósito, el ingeniero Valentín Gorbeña obtuvo el 21 de diciembre de 1894 una concesión para la construcción de un nuevo ferrocarril de vía estrecha con origen en Zorrotza que, pasando por Basurto, permitiera crear una nueva terminal en unos terrenos situados entre las estaciones de la línea de Portugalete en La Naja y de la línea de Tudela en Abando.

No fue sencillo construir este pequeño trayecto de poco más de cinco kilómetros de longitud, ya que entre Zorrotza y Basurto debía ir encajonado en el estrecho corredor que conforma la ría del Nervión, que ya estaba ocupado por la carretera y el ferrocarril de Portugalete. Por otra parte, poco después de pasar por Basurto era preciso perforar un gran túnel que permitiera a los trenes acceder hasta la nueva estación de La Concordia, situada en pleno centro de Bilbao y cuyo soberbio edificio fue diseñado por el propio Valentín Gorbeña en colaboración con el arquitecto Severiano Achúcarro. Además, ante la falta de espacio en la nueva terminal, la estación de mercancías se estableció en La Casilla, punto donde también se implantaron las dependencias necesarias para el mantenimiento de las locomotoras y el material remolcado.
Ante la falta de espacio en la estación de La Concordia, los talleres y cocheras del ferrocarril de Santander a Bilbao se establecieron en el bilbaíno barrio de La Casilla. Fotografía de Xavier Santamaría

La apertura al servicio de la nueva línea entre las estaciones de Zorrotza y La Concordia tuvo lugar el 21 de julio de 1898, aunque el acontecimiento pasó prácticamente desapercibido ya que la empresa prefirió no organizar los festejos propios de una inauguración de esta envergadura ante las difíciles circunstancias que atravesaba en aquel momento el país. En efecto, tan solo cuatro días antes se habían rendido las últimas tropas españolas en Cuba, poco después de que nuestra flota fuera aniquilada por la moderna marina norteamericana en la batalla de Santiago.
En 1898 entró en servicio la nueva estación de Bilbao-Concordia. Fotografía de John Blyth

Basurto, nudo ferroviario

Una vez materializada la unión directa de las capitales de Cantabria y Bizkaia, la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao pretendió ampliar su radio de acción mediante la obtención de nuevas concesiones y la compra de otras empresas del entorno, como fue el caso de los ferrocarriles de Bilbao a Las Arenas y de Las Arenas a Plentzia, hoy integrados en la línea 1 del Metro de Bilbao.

A finales del siglo XIX se estaba tejiendo en los alrededores de Bilbao una densa red de ferrocarriles de vía estrecha que, por la vertiente oriental, se prolongaban hasta Donostia y, más tarde, hasta la frontera, mientras que por la occidental alcanzaban León, Cantabria y Asturias. Sin embargo, en la capital vizcaína no existía unión física entre ellas, por lo que los viajeros procedentes de Santander se veían obligados a tomar un tranvía en las inmediaciones de la Concordia, para desplazarse hasta la estación de Atxuri y poder continuar viaje hacia Gipuzkoa, y lo mismo sucedía con las mercancías, que generaban un rosario de carros y galeras entre La Casilla y los muelles de Ibeni.
Tren de cercanías de Balmaseda a Bilbao fotografiado en las inmediaciones de La Industrial. La vía de la izquierda es la que se dirige hacia Azbarren

Para solucionar este problema, la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao decidió adquirir la concesión que había sido otorgada en 1895 al vecino de Madrid Leonardo Encio, para la construcción de un ferrocarril desde un apartadero situado en el barrio de Basurto, que daba servicio a una fábrica de tejas y ladrillos denominada "La Indutrial", hasta el barrio de Azbarren, en Basauri. En este último punto se podía establecer enlace con el ferrocarril de Bilbao a Donostia en la inmediata estación de Áriz.
Los trenes del ferrocarril de La Robla accedían a Bilbao utilizando las vías del Santander Bilbao. En la imagen, captada por José González Zorrilla, un tren correo de León a Bilbao fotografiado ante la estación de  Basurto

El nuevo ferrocarril a Azbarren se abrió al servicio en tres fases. La primera, desde Basurto hasta el arroyo de Urista, punto en que se recogía la producción de varias minas de hierro del entorno, a primeros de septiembre de 1901, la segunda, hasta el túnel de Ollargan, donde se encontraban los yacimientos de Montefuerte que explotaba la sociedad  Chávarri hermanos, a mediados de 1903 y el resto de la línea, el 7 de enero de 1906. Desde esta fecha era posible transportar cualquier mercancía desde Oviedo a Donostia sin necesidad de realizar trasbordos de ninguna clase.
La línea de La Industrial a Azbarren facilitó la conexión entre las líneas de Santander a Bilbao y de Bilbao a Donostia. Fotografía de Javier Aranguren Castro

Años más tarde, la Compañía de los ferrocarriles de Santander a Bilbao ampliaría esta vía con una nueva concesión desde Azbarren hasta Matiko, lo que permitió, a partir del 15 de abril de 1918, la unión directa con su línea de Bilbao a Plentzia.

La línea de La Industrial a Azbarren fue utilizada preferentemente para el transporte de mercancías, tanto las generadas por las minas situadas en las inmediaciones, como para el tráfico de carga que transitaba a lo largo de la cornisa cantábrica y se convirtió en un eslabón fundamental en la red de vía estrecha que conectaba Asturias con Cantabria, Bizkaia, Gipuzkoa y la frontera francesa. En consecuencia, el constante incremento del tráfico y de las maniobras hizo que la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao decidiera construir una estación específica en este punto de empalme, dependencia que sería inaugurada en 1905 y bautizada con el nombre del barrio bilbaino en el que se asentaba: Basurto.
Unidad de tren de la serie 3600 fotografiada frente a la antigua estación de Basurto

El nudo ferroviario que se generó en Basurto, así como la proximidad con la estación de mercancías y los talleres de La  Casilla, facilitó la implantación de industrias en la zona hasta el punto que la propia concesión del tren a Azbarren denominaba «La Industrial», al origen de la línea en Basurto ya que el punto de empalme se encontraba junto al apartadero de una fábrica de ese nombre. Aun perdura en el recuerdo de muchos vecinos la elegante silueta de las instalaciones fabriles de La Cervecera del Norte. Además, otras empresas como la Sociedad Ibérica de Carbones contaron con sus propios apartaderos que permitían el acceso directo de los vagones hasta el interior de sus instalaciones.
Nueva estación de Basurto


5 comentarios:

  1. Muy bueno, Juanjo. Te lo dice uno que se aficionó a los trenes viendo pasar en ¡esa! estación los Correos de la Robla con las Alstom amarillas y franja negra, o con las Creusot, o los MAN a Valmaseda (así se escribía antes), los mercancías con bobinas,...¡Qué recuerdos! Gracias por el artículo.

    Danonino

    ResponderEliminar
  2. ¡y un autovía Zaragoza! ¿el del Amorebieta-Bermeo? Porque, el Santander-Bilbao, no tuvo Zaragozas.
    Muy buen artículo y excelentes fotos.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias Juanjo por hacernos aprender con estas importantes facetas de nuestra Historia!

    ResponderEliminar
  4. Buen artículo, para no olvidar nuestro pasado. ENHORABUENA

    ResponderEliminar