Páginas

jueves, 10 de mayo de 2012

UN RAINHILL A LA BILBAÍNA


Todos los aficionados al ferrocarril tienen noticias del concurso de Rainhill, celebrado en 1829 por los promotores del ferrocarril de Liverpool a Manchester, en el que los principales constructores de locomotoras del momento compitieron entre ellos para demostrar las bondades de sus productos. Los triunfadores fueron Georges Stephenson y su hijo Robert, con su locomotora «Rocket», con la que sentaron las bases para el futuro desarrollo del transporte ferroviario durante más de un siglo.

A una escala más pequeña, Bilbao también vivió un pequeño concurso entre tres constructores británicos, en el que el vencedor suministraría las locomotoras de vapor que pretendía adquirir la empresa que explotaba el tranvía que enlazaba la capital vizcaína con Algorta. Dada la longitud del trayecto, el motor de sangre pronto demostró sus limitaciones y los promotores del tranvía decidieron ensayar la posibilidad de introducir la tracción mecánica.

Coche de tranvía de mulas de la línea de Bilbao a Algorta

Lamentablemente, el resultado de estos ensayos fue infructuoso, probablemente como consecuencia de un grave accidente, por lo que apenas quedó constancia de ellos… salvo, precisamente, gracias al citado accidente.

En efecto, en la primavera de 1878, llegaron a Bilbao tres locomotoras de vapor para servicio en tranvías, construidas en Gran Bretaña por las firmas Merryweather, Hughes y Stephen Lewin. De estos constructores, el más conocido es Merryweather, que vendió sus ingenios a un buen número de redes de tranvías europeos de finales del siglo XIX, incluidos diversos ejemplares destinados a Barcelona. Al respecto es recomendable la lectura del libro de Joan Alberich, «Los tranvías de vapor de la ciudad de Barcelona». No tan conocido es el caso de Hughes’s Locomotives & Tramways, empresa fundada en 1865 y que, en 1882 pasó a denominarse Falcon Engine & Cars Works y, más tarde se integró en Brush Electric, firma que fue una de las pioneras en la introducción de la tracción eléctrica en los tranvías. Por lo que respecta a Stephen Lewin, su producción de locomotoras fue particularmente reducida y únicamente construyó un ejemplar diseñado específicamente para el servicio tranviario, precisamente la que se ensayó en Bilbao.

Por el momento no se conocen con detalle las características de las locomotoras de Merryweather y de Hughes ensayadas en Bilbao. Sin embargo, gracias a un trágico accidente, ha sido posible conocer algunos detalles de la máquina suministrada por Stephen Lewin. En efecto, el 24 de mayo 1878, a las 17:00 horas, cuando arrastraba una composición de ensayo formada por un coche de un piso y otro con imperial, arrolló a un ciudadano que paseaba por la calzada y que no atendió a las señales acústicas que realizó el maquinista… ¡porque era sordo!

Plano de una locomotora de tranvías Merryweather similar a la ensayada en Bilbao

Gracias al proceso judicial abierto como consecuencia del accidente, ha quedado constancia de que la locomotora había sido construida en los talleres de Stephen Lewin en Poole (Dorset, Gran Bretaña), con el número de fábrica 712. Es preciso indicar que este fabricante numeraba consecutivamente todos sus productos, desde máquinas herramientas hasta lanchas, por tanto, no quiere decir que ya hubiera construido otras 711 locomotoras. De hecho, su producción de material ferroviario jamás alcanzó esta cifra…

Gracias al atestado, podemos saber que, en el momento del accidente, la locomotora era conducida por el maquinista británico Tom Dibben Lock, que residía, precisamente, en Poole, la ciudad en la que se encontraban los talleres de Stephen Lewin. Como fogonero actuaba un maquinista español llamado Braulio Ruiz. Las funciones de conductor (lo que en la actualidad se denominaría «cobrador») las cubría Juan Antonio Orue y, dada la importancia de los ensayos, también viajaban en la composición, entre otros, el ingeniero jefe de la demarcación, José Luis Vildosola Torre, autor de numerosos proyectos ferroviarios en el País Vasco, y James Welman Holloney, representante comercial del fabricante, Stephen Lewin.

Aunque la locomotora de Stephen Lewin fue la que ofreció los resultados más prometedores, ya que las de Merryweather y Hughes eran, al parecer, poco potentes para las necesidades del servicio, tras el accidente, los responsables del tranvía de Bilbao a Algorta desistieron en su proyecto de sustituir el motor de sangre por el de vapor y las mulas siguieron arrastrando los tranvías hasta su definitiva sustitución, en 1896, por el motor eléctrico.

Tras fracasar este intento, es fácil suponer que las tres locomotoras ensayadas en Bilbao pronto serían adquiridas por otras redes y, de hecho, hay constancia de que la construida por Stephen Lewin fue adquirida, en 1879, por los tranvías de la isla de Germsey. Curiosamente, los tranvías de esta isla del Canal de la Mancha también contaron con varias locomotoras fabricadas por Hughes y Merryweather, por lo que es posible que las otras dos locomotoras ensayadas en Bilbao también terminaran sus días en este pintoresco lugar.

1 comentario:

  1. Hola Juanjo,

    Me he permitido la licencia de ampliar algo la información sobre el posible destino final de estas locomotoras, con una entrada en mi blog sobre tranvías de vapor (http://tranviasdevapor.blogspot.com.es/2012/05/ampliando-la-informacion-del-rainhill.html) rescatando parte de una conversación que tuvimos hace algunos meses por correo electrónico. Espero que no me haya excedido en la confianza. Un saludo cordial.

    ResponderEliminar